Anunció la institución educativa que, tras haber culminado API Colombia 1, hace poco más de cuatro años, el Grupo de Neurociencias de Antioquia —GNA—, adscrito a la Facultad de Medicina de la UdeA, con el respaldo del Instituto Banner de Alzheimer, inició el nuevo ensayo clínico con la participación de 240 personas.
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“Se trata de integrantes de familias que han sido estudiadas por el grupo durante años, en el marco de sus investigaciones sobre el alzhéimer hereditario de inicio temprano. Algunas de ellas portan la variante genética presenilina-1 E280A, conocida como «mutación paisa», mientras que otras no, pero todas hacen parte del seguimiento que adelanta el GNA”, explicó la UdeA.
“API Colombia 1 tuvo una duración de ocho años y representó una gran escuela para el GNA. Aunque el medicamento Crenezumab no mostró eficacia biológica, dejó un aprendizaje invaluable y todo el conocimiento recorrido con las familias. Siempre hemos tenido una preocupación genuina por ellas y por buscar el mayor beneficio posible, algo que realmente pueda ayudar a prevenir. Ese ha sido el enfoque del grupo: la prevención de este tipo de enfermedades. Por eso se decidió diseñar un nuevo estudio que ahora llamamos API Colombia 2”, explicó David Fernando Aguillón Niño, coordinador del GNA.
Por su parte, API Colombia 2, según la explicación de la universidad, evaluará la efectividad de dos medicamentos, donanemab —ya aprobado por la FDA y probado en pacientes sintomáticos— y RG6289 —aún en fase de evaluación de eficacia—, ambos dirigidos a controlar los niveles de amiloide en el cerebro, proteína vinculada con el inicio temprano de la enfermedad de Alzheimer.
Aguillón detalló que, a diferencia de API Colombia 1, en esta oportunidad el estudio incluirá tanto personas asintomáticas como aquellas que ya presentan síntomas leves de deterioro cognitivo, con el fin de evaluar el efecto de los medicamentos a lo largo de todo el proceso de acumulación de amiloide y determinar si pueden retrasar el inicio y la progresión de la enfermedad y mantener sus niveles bajos.
Por su parte, Claudia Patricia Ramos Pérez, investigadora del GNA y directora médica del ensayo clínico, apuntó que tendrá una duración total de tres años y estará dividido en dos fases. Durante el primer año y medio, los participantes recibirán donanemab de manera intravenosa cada mes; en la segunda fase, este se aplicará cada seis meses, junto con RG6289, un medicamento de administración oral diaria.
“Durante la primera fase, los participantes podrán recibir donanemab o placebo, según el grupo al que sean asignados. En la segunda, el diseño del estudio permitirá distintas combinaciones: algunos recibirán ambos medicamentos activos, ambos placebos y otros una combinación de tratamiento activo y placebo. Sin embargo, el ensayo está estructurado para que las personas que portan la variante genética presenilina-1 E280A reciban donanemab en al menos una de las dos etapas, lo que permitirá evaluar su efecto en esta población específica”, aseveró Ramos Pérez.
Según los investigadores, dentro de los 240 participantes se incluyen personas de las mismas familias que no portan la variante genética y que recibirán placebo durante las dos fases del estudio. Este ensayo tiene un esquema doble ciego, en el que ni los participantes ni el equipo clínico conocen quién recibe el medicamento activo o el placebo, y así poder evaluar con mayor precisión el efecto de este tratamiento sobre esta población.
Lo que se espera de donanemab y RG6289
Se explica en el escrito de la UdeA que el punto de partida para entender lo que se espera de donanemab y RG6289 está en el amiloide, una proteína clave en el desarrollo del alzhéimer.
“Todos producimos amiloide desde etapas muy tempranas del desarrollo, incluso antes del nacimiento. Esta proteína cumple funciones importantes en el cerebro, pero también existen mecanismos encargados de eliminarla de forma constante. El problema surge cuando se rompe el equilibrio entre su producción y su eliminación: si se acumula en exceso, puede volverse tóxica para las neuronas”, declaró Ramos Pérez.
Teniendo en cuenta esto, el GNA espera que donanemab —medicamento desarrollado para actuar sobre el amiloide— favorezca la eliminación de esta proteína acumulada en el cerebro y ayude a restablecer el equilibrio entre su producción y su eliminación. Con ello, se busca reducir su presencia y ralentizar los procesos que desencadenan el deterioro cognitivo.
Por su parte, RG6289 busca intervenir la producción de amiloide en el cerebro mediante la modulación de una enzima llamada gammasecretasa, encargada de cortar la proteína precursora amiloide y generar, a partir de ella, fragmentos que pueden acumularse. Al incidir en este proceso, se espera disminuir o regular la cantidad de amiloide que se produce y, con ello, mantener niveles bajos en el tiempo. De esta manera, no solo se apunta a reducir la formación de nuevos depósitos, sino también a complementar la acción de donanemab, evitando que el amiloide continúe acumulándose en el cerebro.
Comprender cómo estos medicamentos pueden retrasar la enfermedad representa un paso pequeño, pero clave, para avanzar hacia la prevención de las enfermedades neurodegenerativas.
“Colombia es uno de los países más longevos del continente y Antioquia uno de los departamentos con mayor envejecimiento, lo que plantea importantes retos en salud pública frente a enfermedades crónicas no transmisibles como el alzhéimer. En ese contexto, tenemos dos caminos: buscar cómo tratar y curar la enfermedad o avanzar en estrategias para prevenirla. El GNA ha decidido enfocarse en la prevención», concluyó Aguillón Niño.





















