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Con la llegada de la Semana Santa, miles de colombianos se movilizan hacia destinos turísticos, muchos de ellos ubicados en zonas cálidas donde circula el mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue. En Colombia, este insecto está presente principalmente en territorios por debajo de los 2.200 metros sobre el nivel del mar, lo que equivale a cerca del 90 % del país.

El riesgo de contagio varía según la región. Mientras en ciudades como Bogotá, ubicada a mayor altitud, se han reportado pocos casos en lo corrido del año, en otras zonas del Caribe como Santa Marta la cifra supera los 700 contagios, evidenciando una mayor circulación del virus.

Aunque muchas infecciones por dengue pueden ser asintomáticas, aproximadamente una de cada cuatro personas desarrolla síntomas como fiebre alta, dolor intenso, malestar general y, en algunos casos, complicaciones que requieren hospitalización e incluso pueden poner en riesgo la vida.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud, durante 2025 se registraron 123.756 casos de dengue en el país, de los cuales el 37,12 % presentó signos de alarma y el 0,98 % fue clasificado como dengue grave. Además, el 56 % de los casos correspondió a personas entre los 0 y 19 años. En ese mismo periodo se reportaron más de 45.000 hospitalizaciones y 118 muertes asociadas a esta enfermedad. Para 2026, con corte al 10 de marzo, ya se superan los 20.000 casos y cerca de 8.000 hospitalizaciones.

Frente a este panorama, Andrés Navarrera, médico y director en Colombia de la farmacéutica Takeda, advierte que el dengue no debe subestimarse. “No es una simple gripa. Hace parte de la realidad epidemiológica del país y su impacto es significativo, especialmente en niños y jóvenes. Viajar informado y tomar medidas preventivas es fundamental para reducir el riesgo”, señala.

La Organización Mundial de la Salud recomienda reforzar las medidas de prevención, especialmente en zonas endémicas. Entre las principales acciones está evitar la acumulación de agua en recipientes, usar repelente, vestir ropa que cubra brazos y piernas, y emplear toldillos o barreras físicas, sobre todo en las primeras horas de la mañana y al final de la tarde, cuando el mosquito es más activo.

A estas recomendaciones se suma la vacunación, que ha demostrado ser eficaz para prevenir formas graves de la enfermedad y reducir hospitalizaciones, convirtiéndose en una herramienta adicional para quienes viven o viajan a zonas donde el virus circula.

“Consultar previamente con un profesional de la salud o un centro de vacunación permite tomar decisiones informadas antes de viajar. Prepararse es clave para proteger la salud y disfrutar las vacaciones con mayor tranquilidad”, concluye el especialista.

En un contexto donde el dengue sigue siendo un desafío de salud pública, la prevención, el autocuidado y el acceso a información confiable se convierten en aliados fundamentales para reducir su impacto en el país.