Compartir:

Lo que antes era un terreno en abandono, desconocido para muchos y ajeno a la mirada de la ciudad, en la actualidad se ha convertido en uno de los espacios naturales más emblemáticos de Barranquilla. La Ciénaga de Mallorquín pasó de ser un lugar olvidado a un escenario vivo que refleja historia, cultura y sostenibilidad.

Durante años, Barranquilla le dio la espalda a este ecosistema. Sin embargo, ahora la realidad es distinta: la ciudad redescubrió la riqueza ambiental que siempre estuvo allí y ahora la comparte con propios y visitantes. Cada sendero, cada recorrido y cada paisaje permiten conectar con la grandeza de un entorno natural que sorprende por su belleza y biodiversidad.

Los cambios que ha experimentado la Ciénaga de Mallorquín son evidentes. Donde antes había abandono, existe un espacio acogedor que invita al encuentro con la naturaleza. Su bosque de manglar, el aire fresco y la tranquilidad del entorno la convierten en un refugio único dentro de la ciudad.

A esta transformación se suman los recientes deportes náuticos, una propuesta que llegó para darle un nuevo impulso al lugar y ofrecer experiencias para toda la familia. Actividades como kayak, botes a remo y bicicletas acuáticas permiten recorrer la ciénaga de una manera diferente, combinando diversión, aventura y contacto directo con el ecosistema.

Lea también: Estas son las ciudades costeras del Caribe que registrarán elevadas sensaciones térmicas en los próximos días

Hablar del impacto de estos deportes en Mallorquín es reconocer cómo el turismo sostenible puede fortalecer la relación entre las personas y la naturaleza. Más que entretenimiento, estas actividades generan conciencia sobre el cuidado ambiental, dinamizan el turismo local y posicionan a la Ciénaga de Mallorquín como uno de los grandes atractivos de Barranquilla.

Hablar del impacto de estos deportes en Mallorquín es reconocer cómo el turismo sostenible puede fortalecer la relación entre las personas y la naturaleza. Más que entretenimiento, estas actividades generan conciencia sobre el cuidado ambiental, dinamizan el turismo local y posicionan a la Ciénaga de Mallorquín como uno de los grandes atractivos de Barranquilla.

JEISS0N GUTIERREZ EL HERALDO

Experiencias reales

Alfredo Torres, vocero Zerostress, operador a cargo de los deportes náuticos, destacó que este proceso también ha representado un cambio significativo para la comunidad del corregimiento de La Playa.

“Toda mi vida la he pasado aquí, soy nativo y pescador. Ahora ejerzo una labor turística muy importante, una oportunidad que ha sido una transformación valiosa para mí gracias a Zerostress”, explicó.

Asimismo, señaló que durante estos paseos, además de la recreación, se ofrece un componente pedagógico sobre la historia y riqueza ambiental del ecosistema.

Según Torres, la zona está rodeada de relatos y procesos naturales que la hacen única. “Lo que hoy es la ciénaga antes se conocía como Playa Vieja. Estamos en un entorno bañado por el mar Caribe y con puntos clave como el Rincón de las Garzas y Punta Hermosa, donde se pueden observar cerca de 150 especies de aves, muchas migratorias”, señaló.

El flujo de visitantes se mantiene constante durante el año, aunque aumenta en temporadas altas. “En Semana Santa tuvimos una gran afluencia de turistas locales, nacionales e internacionales. Fue una experiencia muy bonita para ellos y sus familias”, añadió.

El operador explicó que si lo que se busca es hacer algo diferente y salir de la rutina, montar en kayak en la Ciénaga de Mallorquín es un plan infaltable. Mientras remas por los canales, vas recorriendo un lugar lleno de naturaleza, rodeado de manglares y con un ambiente tranquilo que se disfruta desde el primer momento.

Durante el recorrido se puede apreciar de cerca la belleza de la ciénaga, escuchar el sonido de las aves y respirar un aire distinto, lejos del ruido de la ciudad. Es una experiencia sencilla, relajante y perfecta para pasar un buen rato solo, con amigos o en pareja.

El kayak individual tiene un valor de $35.000 y para dos personas cuesta $60.000, una opción económica para vivir un plan diferente y conocer uno de los espacios naturales más especiales de Barranquilla.

Otra de las alternativas recreativas incluye el uso de bicicletas náuticas y botes a remo, que permiten recorridos cortos sobre el agua con un enfoque más lúdico. Estas actividades tienen una duración aproximada de 30 minutos por un valor de $60.000 para dos personas.

Lea también: Playa Pescadores abrió sus puertas en Puerto Colombia para beneficiar a 540 familias

Por su parte, el recorrido guiado en bote ofrece una experiencia diferente para quienes desean conocer de cerca la riqueza natural de la zona. Este trayecto conecta la Ciénaga de Mallorquín con el sector de Puerto Mocho, permitiendo a los visitantes disfrutar de un entorno lleno de belleza y tranquilidad.

Por solo $80.000 que vale cada segundo de los 45 minutos de recorrido, los asistentes podrán apreciar paisajes únicos, descubrir detalles sobre la biodiversidad del ecosistema y conocer la importancia ambiental e histórica de este lugar para Barranquilla.

El plan incluye a todos los miembros de la familia, como parte de la oferta ambiental, se desarrollan actividades de siembra de manglar dirigidas a grupos, con un mínimo de 10 personas. La experiencia incluye una charla pedagógica, la siembra y un recorrido por la ciénaga, enmarcada en procesos de educación ambiental y restauración ecológica. Esta actividad tiene un valor de $110.000.

Cabe destacar que para acceder a las actividades no se requiere reserva previa, lo que facilita la llegada de visitantes. Las actividades se desarrollan en jornada continua desde las 6:30 de la mañana hasta las 4:00 de la tarde.

Tras una jornada de senderismo, los turistas se lanzan a disfrutar del agua en Mallorquín.

El turismo

María Laura, barranquillera radicada en Canadá, no dudó en recomendar el lugar tras su visita a Mallorquín. “Hay demasiada naturaleza, puedes caminar, el aire es fresco. Es una experiencia maravillosa”, afirmó.

Además, destacó el ambiente acogedor del lugar: “Cuando entras te sientes en casa, la gente es muy amable, te sientes bien recibido y todo está impecable”.

Durante su recorrido, también resaltó la riqueza natural del espacio. “Las aves, la naturaleza y todo es hermoso”.

La experiencia también dejó una impresión positiva en su acompañante extranjero, quien valoró especialmente la accesibilidad del parque para visitantes internacionales. “Es increíble, espectacular. Creo que todos tienen que venir a Barranquilla, realmente me encanta este lugar y su ecosistema”, expresó.

Uno de los aspectos que más llamó su atención fue la señalización pedagógica del ecoparque. “Mientras caminas hay información sobre las aves y el ecosistema, y está en inglés y en español, lo que facilita que todos puedan entenderlo”, explicó.

¿Quién opera estas actividades?

Cabe precisar que el operador encargado de garantizar la seguridad y toda la experiencia a través de los deportes náuticos es Zerostress. A su vez, esta empresa lidera otras actividades turisticas en diferentes escenarios de la ciudad logrando atraer a propios y visitantes para que se conecten con la ciudad.