Luisa Fernanda Villegas, fórmula vicepresidencial de Miguel Uribe Londoño, asegura que su campaña está enfocada en llegar a un buen porcentaje de la ciudadanía colombia que aún se encuentra indecisa y lejos de los extremos políticos. La administradora de empresa reconoce que su proyecto empezó tarde, pero confía en que las elecciones del 31 de mayo puedan dar un golpe de autoridad pese a no liderar las intenciones de voto realizados hasta ahora.
Le leí hace un tiempo en una entrevista que ustedes comenzaron campaña de manera tardía, desde febrero. ¿Cómo se ha sentido en estas primeras etapas con el público y con la audiencia colombiana?
Hoy hay candidatos que llevan mucho más tiempo en campaña, con partidos más sólidos y estructuras más grandes. En nuestro caso, aunque arrancamos en febrero, prácticamente empezamos desde cero. Miguel Uribe venía del Centro Democrático y sale de allí en diciembre. Después de eso hubo unas semanas en las que tampoco tenía completamente claro el camino político hasta que el presidente del Partido Demócrata Colombiano lo invita a encabezar este proyecto.
Yo me vinculé más o menos en la segunda semana de febrero y desde ese momento tocó construir casi todo desde cero, porque Miguel venía entendiendo una ideología y unas posturas diferentes dentro del Centro Democrático. Entonces sí, comenzamos temprano en tiempo, pero realmente arrancamos una campaña nueva, pequeña, con muy pocos recursos, sin grandes donantes y con muchas limitaciones económicas. Aun así, sentimos que hemos logrado muchísimo y, como lo dije esta mañana, creemos que vamos a dar una sorpresa el 31 de mayo.
Su campaña también ha estado marcada por la tragedia personal de Miguel Uribe Turbay. En un país donde muchas veces lo fácil es caer en el odio o el señalamiento, ustedes han mantenido un tono distinto, más sereno y propositivo. ¿Cómo han manejado ese proceso?
Miguel es un hombre resiliente, valiente, que se levanta todos los días con un dolor muy profundo, pero también con la convicción de construir el país que su hijo soñó y por el que trabajó. Tal vez por las características personales de Miguel y mías, nosotros venimos principalmente del sector privado. Eso nos ha dado otra forma de ver las cosas: con más mesura, con experiencia en gestión, en gerencia, en toma de decisiones, en trabajar con indicadores y resultados. Esa experiencia nos ha permitido demostrar que sí se puede hacer política con equilibrio, con serenidad y con responsabilidad. Miguel representa precisamente eso: la figura de una persona responsable, seria y prudente. Y además hay algo interesante. Yo hacía hace unos días un análisis: las cuatro grandes potencias del mundo —India, China, Estados Unidos y Rusia— están lideradas por personas mayores. Eso demuestra que la experiencia sí importa y que nunca es tarde para asumir nuevos retos. En el caso de Miguel, el dolor por la pérdida de sus hijos se convirtió en la fuerza que lo impulsa todos los días a seguir adelante y a creer que sí puede transformar este país.
Uno de los puntos más cuestionados al gobierno Petro ha sido precisamente la gestión y la ejecución. Usted viene del sector privado, donde esos temas son fundamentales. ¿Comparte la idea de que Colombia necesita una visión más gerencial del Estado?
Sin duda. Yo creo que los colombianos debemos ser mucho más exigentes. Cuando uno vota tiene una enorme responsabilidad y esa responsabilidad comienza por conocer realmente los planes de gobierno y no dejarse llevar simplemente por quien habla más duro o tiene más visibilidad. Además, la ciudadanía debería hacer una verdadera veeduría sobre quienes gobiernan. Nosotros, si llegamos al gobierno, creemos en trabajar con indicadores de gestión, con metas claras, con trabajo en equipo y, sobre todo, con transparencia. La gente tiene derecho a saber qué se prometió, qué se está cumpliendo y qué no.
Yo pongo mucho el ejemplo de otros países, como España, donde el presidente tiene que responder constantemente por los resultados concretos de su gestión. Aquí eso casi no pasa. Por ejemplo, Petro presentó en la Plaza de Bolívar sus famosos “10 mandamientos” y muchos colombianos simplemente vieron la foto, pero muy pocos se sentaron después a preguntarle qué sí cumplió y qué no cumplió de esas promesas. Esa cultura de exigir resultados es algo que necesitamos fortalecer muchísimo.
Hablemos de un escenario hipotético. Si el próximo 7 de agosto usted llega a la Vicepresidencia, ¿cuáles serían sus primeras líneas de acción junto a Miguel Uribe?
Lo primero sería establecer una articulación real entre la Presidencia y la Vicepresidencia. Yo creo que uno de los grandes problemas que hemos tenido en Colombia es que muchas veces el vicepresidente termina siendo simplemente quien más votos aporta, pero no necesariamente alguien alineado ideológicamente o en visión de gobierno con el presidente.
Eso pasó en varios gobiernos recientes y genera desconexión, falta de coordinación y resultados pobres. Nosotros creemos que debe haber reuniones periódicas, trabajo conjunto y objetivos comunes, como ocurre en cualquier organización seria del sector privado.
En lo personal, Miguel me ha insistido mucho en desarrollar una política del cuidado de los colombianos y ahí hemos definido tres grandes líneas de trabajo: un programa para jóvenes llamado “Jóvenes para el Futuro”, una estrategia de “Mujeres con Oportunidades” y un programa que llamamos “Colombia Plateada”, enfocado en dignificar a los adultos mayores.




















