En Barranquilla se empiezan a abrir caminos para que las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) puedan transitar con autonomía y dignidad a lo largo y amplío de la ciudad. Este es el objetivo del proyecto de acuerdo que aprobó el Concejo y será sancionado por el alcalde Alejandro Char para aplicar el concepto de accesibilidad cognitiva en el sistema de transporte público.
A través de esta iniciativa se pretende incorporar el concepto de accesibilidad cognitiva en el sistema de transporte público. Es decir, la implementación de pictogramas y señalización en lectura fácil, tanto en las estaciones como en los buses, con el fin de que las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) puedan orientarse de manera autónoma, identificar rutas, paradas y normas, y movilizarse con mayor seguridad.
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Andrés Ballesteros, concejal que ha liderado la iniciativa, aseguró que su implementación es una respuesta ante el llamado de atención sobre las barreras invisibles que enfrentan a diario miles de ciudadanos, repercutiendo así sobre las habilidades comunicativas, al ser el TEA un grupo de alteraciones del neurodesarrollo que afectan la comunicación y el comportamiento.
Según el cabildante, las calles de la capital del Atlántico deben convertirse en aliadas de las personas neurodivergentes. Es allí en donde la accesibilidad cognitiva juega un papel clave, al dar herramientas claves para que el paciente con TEA pueda comprender en dónde está, y hacia dónde va.
Uno de los puntos más innovadores de la propuesta aborda la hipersensibilidad sensorial, una condición común donde estímulos como el ruido excesivo de los motores o las luces intensas pueden desencadenar en crisis sensoriales. Por eso contempla la creación de un Protocolo de Atención en Crisis Sensorial.
Dicho protocolo no busca detener la operación de transporte, sino gestionarla con humanidad, al basarse en el concepto de “primeros auxilios emocionales”.
Al capacitar al personal con el fin de identificar signos de sobrecarga previos a que escalen, el lineamiento sugiere bajar el volumen del radio del vehículo, moderar la intensidad de las luces si es posible, hablar con voz calmada para reducir estímulos externos y priorizar la integridad de la persona y la calma del resto de pasajeros sin interrumpir la prestación del servicio.
“Logrando así priorizar la integridad de la persona afectada y la calma del resto de pasajeros mediante pautas de desescalamiento, lo que no involucra necesariamente la interrupción de la prestación del servicio”, dijo.
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Al mismo tiempo, dijo que “en cuanto a la posibilidad de tarifas gratuitas o diferenciales, somos conscientes del alivio que esto representaría para el bolsillo de los hogares; sin embargo, al tratarse de un asunto financiero y presupuestal de gran calado, el Concejo lo abordará en un estudio independiente”.
Respaldo familiar
Asimismo, la participación de las familias será clave para garantizar que esta norma tenga efectos visibles. Desde organizaciones como la Fundación Autismobaq se ha resaltado que el éxito depende de la veeduría técnica ciudadana.
“Nuestra participación es vital para que los pictogramas no sean sobreestimulantes. Como familias, nuestra mayor tranquilidad sería saber que si nuestro hijo tiene una crisis, será rodeado de empatía y no de juicios. Las mesas de trabajo permitirán que las familias den retroalimentación directa al Distrito para ajustar lo que sea necesario en el día a día” sostuvo Sarah Villafaña, de la Fundación Autismobaq.
Es de anotar que el proyecto ha contemplado que la educación y la sensibilización serán pilares fundamentales en este proyecto, puesto que no se trata únicamente de capacitar a los conductores, sino de involucrar a toda la ciudadanía barranquillera.
Por eso, con su implementación se impulsarán campañas pedagógicas en redes sociales y en estaciones de transporte, así como jornadas participativas donde las familias con un familiar que tenga TEA puedan compartir sus experiencias.
En ese sentido, el concejal Juan José Vergara, quien fue el ponente de la iniciativa, aseguró que el crecimiento de Barranquilla debe ir acompañado de políticas públicas incluyentes.
“La ciudad ha liderado procesos en sectores como educación, salud, cultura y recreación, con iniciativas como los mobiliarios neuroinclusivos en los parques de la ciudad. Estos esfuerzos deben complementarse con soluciones en el sistema de transporte público que beneficien a las personas con TEA y sus familias”, cerró.
Prevalencia del autismo
A comienzos del siglo XXI se estimaba que 1 de cada 154 niños menores de 8 años (0,6 %) era diagnosticado con autismo. Según el Centro de Control de Enfermedades (CDC), la cifra en los Estados Unidos en el 2016 apuntaba a 1 de cada 54, con una frecuencia 4,3 veces mayor en niños que en niñas.
Según las cifras actuales en Latinoamérica, México reporta que 1 de cada 115 niños tiene TEA. En Ecuador se estima una prevalencia del 0,28 % en menores de 5 años. Mientras que en Colombia la situación es compleja a causa del subregistro: tan solo el 16 % de los menores de 15 años cursan con un diagnóstico de Trastorno del Desarrollo. Sin embargo, hasta la fecha no se cuentan con cifras exclusivas y actualizadas del TEA.



















