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Nueva prueba de fuego para el registrador nacional, Hernán Penagos. El abogado caldense, excongresista y ex presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE) es el garante de la transparencia e integridad de las elecciones de este 31 de mayo, las más grandes y vigiladas de la historia, en las que podrán votar 41 millones 420 mil ciudadanos, 1,2 millones de ellos en 67 países.

Admite lo desafiante de una jornada sometida a una creciente tensión política, información falsa y malintencionada, riesgos de ataques cibernéticos y amenazas de coacción a votantes por grupos armados en varias zonas del país. Insiste en el blindaje del proceso electoral, en especial de los softwares, mientras defiende que el voto manual sigue siendo la principal garantía contra un eventual fraude. Mantener la confianza electoral es su prioridad.

En la antesala de la primera vuelta, ¿cómo avanza la puesta en marcha de la jornada?

La Registraduría está absolutamente lista y tiene a punto la parte operativa del proceso. El material electoral está en producción e inclusive ya hay distribución en el exterior, en especial en países distantes, como China o Rusia. En Colombia iniciamos la distribución desde mañana porque es demorado acceder a veredas de Vichada, La Guajira o Amazonas.

También avanzamos con auditorías, simulacros de preconteo y de escrutinio, con la participación de todos los actores electorales, y estamos en la capacitación de los jurados de votación, a quienes pedimos que asistan de manera presencial. De manera que estamos en la fase final del proceso para que haya absoluta tranquilidad y garantías en las elecciones.

¿Qué riesgos o amenazas identifica de cara a esta nueva cita electoral?

Uno de ellos es la desinformación, las noticias falsas, eso es descomunal. Pese al precedente de las bien gestionadas elecciones de marzo, que tuvieron un preconteo casi perfecto, de 99,8 % de acierto, con un aplauso general cerrado de toda la observación internacional y un escrutinio impecable de los jueces, las redes sociales siguen instrumentalizando narrativas de desinformación y de alteración de resultados que no se corresponden con la realidad.

JOSEFINA VILLARREALHernán Penagos, registrador nacional.

Seguimos trabajando para combatir esa desinformación, llamamos a la ciudadanía a que confíe en un proceso electoral que le ha cumplido al país y lo sigue haciendo. Es el sistema electoral que acaba de elegir Congreso de la República. La Registraduría es una entidad en la que laboran miles de personas técnicas que cumplen con su deber, somos un órgano neutral, no participamos en política ni nos interesa, garantizamos la integridad del proceso.

Le pedimos a la gente que se informe por los canales oficiales y que ante cualquier duda acceda a la página de la Registraduría, donde encontrarán los datos claros y precisos.

¿Quién insiste en instalar la narrativa de desconfianza para minar la credibilidad de la Registraduría?

Debemos entender que unas elecciones bien llevadas nos reivindica como nación porque revalidan nuestros principios democráticos y le muestran al resto del mundo que en Colombia la democracia es absoluta y plena. Es más, somos el país más democrático de Latinoamérica y eso debería alegrarnos como nación.

Luego de las elecciones de marzo, tendríamos que salir todos a felicitarnos por haber hecho las cosas bien: Registraduría, jurados, testigos, jueces, observadores, pero eso a veces no ocurre. Creo que, en ocasiones, algunos actores sienten que la desinformación y las noticias falsas, el asedio a la Registraduría, produce votos o se convierte en herramienta electoral y eso es penoso porque, al contrario, nos estamos golpeando a nosotros mismos como nación.

¿Qué quiere decir?

Si un proceso electoral en Colombia no sale bien, el problema no es exclusivo de la Registraduría, sino del país entero porque fracasamos como Estado. Lo que tenemos que hacer es contribuir todos para que ese proceso salga muy bien, ya que es la mejor manera de resolver nuestras diferencias y de generar tranquilidad.

Preocupa que la desinformación termine generando violencia, como ocurrió en Gamarra, Cesar, con funcionarios asesinados y ciudadanos enfrentados. Por eso, tenemos que evitar que se repita. Las elecciones son muy importantes, la lucha por el poder en Colombia es muy importante, pero no son el fin del mundo. No pueden ser una excusa para que unos se ataquen con otros y, peor aún, para que unos maten a otros. Las elecciones deben ser una fiesta democrática y una forma de resolver nuestras diferencias políticas entre todos.

Buena parte de la controversia gira en torno a los softwares, al código fuente –que usted ha dicho que no se entrega—, ¿cómo convencer a los escépticos de que es lo correcto?

Primero, esos softwares y códigos fuentes son los mismos que eligieron al presidente de Colombia, Gustavo Petro, hace cuatro años, y al Congreso de la República hace cuatro años y, más recientemente, en marzo. No habría mucha razón para dudar de ellos. Y segundo, el código fuente es la fórmula, la línea de programación, de cómo los softwares operan para consolidar la información electoral en el país.

Tanto el software de escrutinio como el de preconteo tienen unas fórmulas que permiten que la Registraduría pueda difundir información ágilmente. Debemos cuidarlos, protegerlos, porque si están en manos inadecuadas pueden alterarlos, suplantarlos, buscar formas de hackearlos para alterar los resultados. Entregar los softwares es un riesgo para el proceso electoral mismo. No obstante, hoy están expuestos o dispuestos para los auditores de los partidos en las salas de la Registraduría, donde pueden evidenciar de manera clara y precisa que son fiables y cumplen la labor para la que fueron definidos.

JOSEFINA VILLARREALEl registrador estuvo en ExpoProBarranquilla esta semana y atendió la entrevista con la directora de EL HERALDO, Erika Fontalvo.

Los técnicos, la presidenta de Fedesoft (Federación Colombiana de la Industria del Software y Tecnologías Informáticas), y quienes conocen sobre temas de ciberseguridad le dan la tranquilidad al país de que esos softwares, tal y como están puestos al servicio de los auditores de los partidos, no pueden ser alterados. Por el contrario, entregarlos a cualquier ciudadano sí genera serios riesgos frente a la instrumentalización y la vulneración electoral.

Esa sí que puede llegar a ser una amenaza de fraude real…

Piensen que si en tantos lugares de Colombia y del mundo, hackers han alterado los softwares de entidades financieras, inclusive de entidades públicas, sin conocer esos códigos de fuente, cómo sería si esos códigos de fuente se entregan. Insisto, lo que debemos es protegerlos y, en todo caso, el código fuente la Registraduría sí se lo entrega en custodia a las autoridades.

¿A cuál autoridad?

A la Procuraduría General de la Nación, la entidad que defiende los derechos humanos en Colombia y los derechos políticos son derechos humanos, así que allá está la copia de ese software para que garantice que este cumple su propósito. Sin embargo, el país debe saber que los softwares tienen un papel secundario en las elecciones.

Explíquese…

Colombia no tiene voto electrónico. La realidad de la forma como votan los colombianos está en las actas electorales, en los E-14 que salen de cada mesa de votación. Y esas actas, todas, el día de la elección, se publican para que cualquier persona, candidato o candidata revisen, si así lo desean, las que firmaron los jurados y las comparen con los resultados dados por la Registraduría, porque no hay ninguna posibilidad de que puedan modificarse.

En definitiva, el voto es manual y eso cambia mucho la posibilidad de que pueda haber un fraude y que todo el proceso quede deslegitimado. Así que yo invito a los partidos políticos, a las candidatas y candidatos a que se animen a designar testigos electorales. En marzo fueron cerca de un millón en todo el país, pues ojalá se designen tres o cinco millones, porque esos testigos estarán en las mesas de votación viendo cómo se cuentan los votos.

¿Cuál es realmente el alcance de su actuación?

Tienen dos facultades muy importantes. La primera, pueden tomarle foto al acta y comparar si la foto que tomaron corresponde con la que publique la Registraduría. Y la segunda, pueden hacer reclamaciones y pedir el reconteo de los votos. Si un sector tiene alguna duda, lleven testigos a toda Colombia, ellos son los que pueden garantizarles y darles tranquilidad a las organizaciones políticas. La Registraduría está abierta a todo lo que haya que hacer para que los partidos y la ciudadanía tengan absoluta tranquilidad del proceso electoral

A propósito de reclamaciones, en Barranquilla hubo un incidente en las elecciones de marzo por actas en las que no coincidían votos con número de votantes. ¿Establecieron lo qué ocurrió y están tomando medidas para que no se repita?

En las pasadas elecciones se habilitaron 126 mil mesas y ocurrieron tres o cuatro incidentes como ese, lo cual no afecta a ningún resultado. En todo caso, frente a esa circunstancia, creemos que los jurados de votación no entendieron bien el proceso de capacitación al momento de explicarles cómo debían entregar las tarjetas electorales y contar los votos.

En esas elecciones se votaba por Senado y Cámara de Representantes. En esta última había tres circunscripciones, la ordinaria, la afro y la indígena. Aquí, los jurados entregaban las tres tarjetas de Cámara a un mismo ciudadano para que votara, lo cual no era posible porque solo se podía votar por una de las circunscripciones. Muchos ciudadanos votaron en las tres tarjetas que les dieron y cuando se revisó al final de la tarde el número de votantes aparecían, por ejemplo, 50 votantes y 150 tarjetas electorales. Faltó claridad en los jurados.

¿Y cómo se resolvió el asunto?

La ley establece mecanismos cuando aparecen más votos que votantes: se nivela la mesa. ¿Qué significa? Si hay 50 votantes debe haber 50 votos, pero si tenemos 150 votos se incluyen todos en una bolsa, se retiran 100 votos aleatorios por sorteo, ni siquiera se miran, y se incineran, de manera que quedan 50 votos y los 50 votos son los que se contabilizan.

Reitero a los jurados que asistan a las capacitaciones presenciales, las reforzaremos con capacitaciones virtuales y tendremos microcapacitaciones el día de las elecciones en cada mesa, pero ellos deben estar atentos y conocer cómo se cuentan los votos. Si el trabajo en la mesa se hace bien, los jurados cuentan los votos bien y diligencian las actas bien, de ahí en adelante todo el proceso fluye sin mayores dificultades.

Otro de los grandes riesgos de las elecciones es la coacción de los violentos al votante, el constreñimiento armado al elector. ¿Cómo se le garantiza al ciudadano un voto libre?

Tenemos lugares de Colombia con presencia muy fuerte de grupos armados ilegales que además ejercen formas de control social en zonas del Cauca, Catatumbo, sur de Bolívar o la ruralidad de Putumayo. Allí, hay que decirlo claramente, hay estructuras que coaccionan a la ciudadanía y lo que esperamos es que esto no ocurra con motivo de las elecciones.

Reunidos con la Fuerza Pública, Ministerio de Defensa y la Procuraduría evaluamos el Plan Democracia para verificar todos los puestos y mesas de votación y la manera como aseguran esas zonas para que la ciudadanía pueda votar. La fuerza pública está desplegando, es lo que ha dicho el ministro de Defensa, personal uniformado a esos lugares para asegurarlos con tiempo, ayudar al transporte del material electoral y garantizar que la ciudadanía no tenga dificultades para votar.

JOSEFINA VILLARREALHernán Penagos, registrador nacional, en entrevista con EL HERALDO.

Ahora, no se trata solamente de que la gente pueda votar, sino que pueda hacerlo con libertad y todos tenemos que trabajar en ello, por eso la fuerza pública es determinante. La Registraduría cumple su papel, lleva el material electoral y designa a los jurados, pero la coacción al ciudadano solo se responde con fuerza pública, con presencia del Estado, que garantice que el elector pueda votar libremente. No es posible aceptar que en Colombia el ciudadano se vea obligado o coaccionado a votar en uno u otro sentido.

¿Qué tanto le preocupan los ataques cibernéticos? Si mal no recuerdo, tuvieron casi 3 millones en la anterior jornada electoral.

La Registraduría tiene un sistema de ciberseguridad muy potente, con su Centro de Operaciones de Seguridad (SOC), de grandes capacidades, que en las elecciones de Congreso de la República funcionó muy bien. Sin embargo, nadie es infalible. No puedo hoy asegurar que no ocurra alguna circunstancia derivada de este tipo de ataques.

Estamos uniendo capacidades muy fuertes para que ese sistema de ciberseguridad funcione de la mejor manera, pero es evidente que en los días previos a las elecciones, durante la jornada y con posterioridad, se intensifican los intentos. Esos casi 3 millones de intentos de ataques cibernéticos el día de las elecciones fueron bien repelidos, pero muy complejos de atender. Más de 40 páginas suplantaron la de la Registraduría, a la que la ciudadanía trataba de acceder, pero terminaban en otras con información falsa y una serie de incidencias, de bots o correos maliciosos que nos inquietan mucho.

Estamos mucho más preparados, hemos reforzado las capacidades de ciberseguridad, pero no entiendo de dónde proceden esos ataques o lo que buscan: unos vienen internamente desde Colombia, otros de naciones asiáticas, es decir, todo un despliegue de maldad en contra del sistema electoral que es difícil de repeler, pero que sí nos alerta.

¿A qué hora tendríamos resultados el domingo 31 de mayo?

Aspiramos que después de las 8:30 de la noche ya tengamos muy clara la tendencia de los resultados de cómo votaron los ciudadanos para primera vuelta y que el país se pueda ir a dormir tranquilo con datos muy relevantes del comportamiento del proceso electoral. Esos son los datos del preconteo, información preliminar, veraz y ágil, mientras tanto se avanza en el escrutinio que sigue el día lunes con los jueces y los partidos políticos que consideren hacer sus reclamaciones si quieren.

Si las encuestas aciertan habría un candidato instalado en segunda vuelta y dos que podrían tener un estrecho margen de diferencia. ¿Está preparada la Registraduría para dar legitimidad a ese resultado?

La Registraduría se encarga de procesar la información, gerenciar el proceso electoral, pero quienes declaran los resultados son los jueces de la República y el Consejo Nacional Electoral. Ellos tienen todas las capacidades para hacer ese escrutinio con mucho detalle en presencia de los actores electorales para que al momento de declarar los resultados no haya ningún contratiempo ni duda de los ciudadanos.

En resumen, ¿cuál es el mayor riesgo al que se enfrenta registrador: un fallo técnico, una narrativa política de fraude o la pérdida de confianza ciudadana?

El mayor riesgo, insisto, es la desinformación que busca minar la confianza en el proceso electoral. Afortunadamente, con la Iglesia católica y las Fuerzas Militares, la Registraduría es la entidad en la que más confía la ciudadanía. Pero las redes sociales nos inquietan mucho porque no tenemos bodegas ni influencers y tenemos pocas capacidades en ellas, de modo que cuando se generan las olas de noticias falsas nos golpean durísimo, pese a que la gente confía en nosotros. La desinformación genera violencia y la violencia provoca que la ciudadanía se enfrente y, si se quiere, termine acabando con un Estado. Colombia debe hacer elecciones, pero estas deben ser en paz, con tranquilidad, porque no puede ser que la gente se enfrente por ellas y mucho menos que se mate por eso.

Orlando AmadorHernán Penagos, registrador nacional.