La congresista Ingrid Aguirre denunció públicamente haber sido víctima de presuntos actos de violencia política, humillaciones y prácticas degradantes al interior de Fuerza Ciudadana, partido liderado por Carlos Caicedo, luego de hacer pública una carta en la que explica las razones de su renuncia, presentada el pasado 29 de octubre de 2025.
En el documento, dirigido a la opinión pública y con membrete de la Cámara de Representantes, Aguirre asegura que inicialmente optó por retirarse “en silencio, con altura y sin peleas”, pero que recientes pronunciamientos del movimiento la llevaron a exponer con mayor claridad los hechos que, según afirma, sufrió durante su permanencia en el proyecto político.
Entre los episodios mencionados, destaca lo ocurrido durante la Gran Parada de Caimanes, en el marco del Festival Nacional del Caimán Cienaguero, que —según su versión— no fue una manifestación cultural, sino un “ataque violento y deliberado”.
Aguirre también señaló que fue objeto de humillaciones públicas, señalamientos y presiones para renunciar a su curul en el Congreso, además de un presunto aislamiento político dentro del movimiento.
Uno de los hechos más graves que menciona es haber sido obligada a someterse a pruebas de polígrafo para demostrar su lealtad.
En su pronunciamiento, responsabiliza directamente a Carlos Eduardo Caicedo Omar de haber ordenado dichas acciones, las cuales —según afirma— fueron ejecutadas por Rafael Martínez.
Finalmente, la exintegrante de Fuerza Ciudadana advirtió sobre la normalización de la violencia política contra las mujeres y calificó como inaceptable el uso de expresiones culturales para justificar actos de humillación y maltrato en escenarios públicos.


















