Más de 600 uniformados de la Policía se tomaron ayer las calles del barrio San Roque.

Dos individuos que se ocultaban entre los oscuros y peligrosos callejones de Las Tablitas, sector deprimido de San Roque, dieron muerte la noche del martes a Édgar Enrique Ardila Sereno, de 34 años.

El hecho de sangre, según las autoridades, se registró a eso de las 7:15 p.m., en la calle 28 con carrera 35B, a escasos metros del lugar donde entre el domingo y el lunes fueron asesinadas a bala dos personas y otras tres resultaron heridas, producto de enfrentamientos de pandilleros.

Ardila Sereno, soldador de oficio, caminaba por la zona cuando recibió dos impactos de bala de manos de uno de los criminales que parecía custodiar el sector.

Supuestamente, el asesino vio al caminante y, al no identificarlo, abrió fuego de inmediato. Los dos impactos alertaron a los vecinos y a los policías que permanecían en el área.

Se conoció que los supuestos autores del crimen, identificados como Roberto Ospino Arévalo, de 20 años, y Einer de Jesús González Torres, de 18, fueron capturados en un vasto operativo realizado por la fuerza pública.

Ospino Arévalo tenía en su poder un arma de fuego de fabricación artesanal, tipo pistola calibre 9 milímetros, mientras que a su cómplice se le halló en su poder 5 cartuchos de pistola 9 milímetros.

Para Abelardo Ardila Sereno, hermano del occiso, el crimen de Édgar Enrique podría tratarse de una confusión o de un hecho fortuito, pues “en el momento del ataque, él buscaba la calle 17 para tomar un bus hacia su casa, en Costa Hermosa. Ayer (martes), había ido a San Roque para cobrar una plata de un negocio de llamadas a celular que tenía con un pariente”, añadió el hermano de la víctima.

Seguido, Ardila señaló que su hermano laboraba en la ciudad de Santa Marta, pero tenía ocho días en Barranquilla ya que la construcción de la que hacía parte está temporalmente suspendida.

Operativos en la zona. El coronel José González, comandante operativo de la Policía Metropolitana de Barranquilla, informó ayer que el asesinato de Édgar Ardila Sereno, supuestamente, guardaba relación con una riña, producto del consumo de sustancias alucinógenas. Descartó que se haya tratado de un enfrentamiento entre pandillas o de una equivocación, tal como mencionó el hermano de la víctima.

Frente al tema de la vigilancia en el barrio San Roque, epicentro de violentos choques entre pandilleros, el Coronel informó que la Policía se quedará allí hasta que cesen los hostigamientos.

En la mañana de ayer la institución armada realizó operativos de control y requisa para evitar cualquier brote de violencia.

Por  Kenji Doku

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