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El Clan del Golfo habría dispuesto a dos cabecillas experimentados y a por lo menos 75 hombres a lo largo y ancho del Atlántico para llevar a cabo asesinatos de policías y quema de vehículos, lo anterior como represalia por la extradición de su líder, alias Otoniel, a los Estados Unidos.

El paro armado, de acuerdo con las investigaciones de las autoridades, estaba comandado por alias Sebastián o Margarita, quien se desempeñaba como líder principal de la estructura ‘Manuel José Gaitán’, bloque de la mencionada organización, y quien sería el encargado de ejecutar acciones delictivas como un ‘plan pistola’ o la quema de buses en el territorio atlanticense.

Según información suministrada, el hombre se encontraba liderando el proceso de expansión, asentamiento y consolidación criminal de los componentes armados del ‘Clan’ en los departamentos de Sucre, Bolívar y Atlántico.

Esta persona tiene una trayectoria criminal de aproximadamente 10 años, fue integrante de las extintas AUC, y presenta anotaciones por los delitos de concierto para delinquir y amenaza, indicó la Policía.

Él, identificado como Hernán Alfredo Pacheco Argel, alias Sebastián o Margarita, natural de montería, Córdoba, fue capturado en Luruaco junto a Javier Enrique Valeta Almario, alias Omar o Flash, oriundo de San Pedro de Urabá, señalado como segundo cabecilla del bloque.

A ambos detenidos les incautaron dos granadas de fragmentación con las que iban a atentar, según la Policía, contra la fuerza pública.

Las capturas se realizaron más exactamente en la trocha El Níspero, a donde llegaron los investigadores de la Sijín, sorprendiendo a ‘Sebastián’ y ‘Omar’. Estos hombres fueron capturados por el delito de fabricación tráfico y porte de arma de fuego, municiones de uso restringido, de uso privativo de las fuerzas armadas o explosivos.

Sobre ‘Omar’, la Policía destacó que se estaba desempeñando, supuestamente, como segundo cabecilla de dicha estructura criminal, y sería el hombre de confianza de ‘Sebastián’.

Asimismo, que habría estado encargado de ejecutar las órdenes y actividades criminales como la comisión de homicidios a integrantes de otras estructuras con el fin de tener control territorial, el cobro de extorsiones al sector comercio y el tráfico local de sustancias estupefacientes.

Los dos hombres fueron dejados a disposición de la Fiscalía para que su situación jurídica sea definida.