La tranquilidad del barrio Los Cedros, en el municipio de Soledad, se vio interrumpida la noche de este viernes 1 de mayo. Alrededor de las 10:30 de la noche, un ataque armado acabó con la vida de Dandeny David Vallejo Mora, de 29 años, y su madre, Rosa Beatriz Mora Pérez, de 52 años.
De acuerdo con información recabada por las autoridades, los hechos sucedieron en un establecimiento de venta de licor de la zona que Vallejo Mora y su madre habían abierto hacía unas tres semanas.
Según los reportes de la Policía Metropolitana de Barranquilla, el joven se encontraba cumpliendo con sus labores de atención al público cuando fue abordado por dos sujetos que se movilizaban en una motocicleta. Sin mediar palabra, el parrillero del vehículo descendió, desenfundó un arma de fuego y disparó directamente contra este.
En un intento desesperado por intervenir o perseguir a los agresores durante su huida, Rosa Beatriz Mora Pérez fue alcanzada por los proyectiles, resultando herida de muerte en el lugar de los hechos.
Tras el levantamiento de los cuerpos y las primeras indagaciones, surgieron diversas hipótesis sobre las razones detrás de este doble homicidio. Aunque en el sector se especuló sobre posibles presiones de violencia extorsiva contra el comercio, la Policía enfocó una línea de investigación hacia los antecedentes y actividades del joven asesinado.
Información recabada indicó que Dandeny David Vallejo Mora se desempeñaba como cobradiario en el municipio de Sabanagrande y, al parecer, habría tenido problemas con la pérdida de un dinero propiedad de dueños de rutas.
Pero además, dentro de la verificación de datos realizada por las autoridades en el sistema SPOA, se confirmó que Vallejo Mora registraba una anotación judicial por el delito de fabricación, tráfico y porte ilegal de armas de fuego.
La investigación de este hecho criminal fue asumida por el CTI de la Fiscalía.
Este mismo sábado, a través de redes sociales, hijo y hermano de las víctimas fatales, publicó un sentido mensaje:
“Hermano de mi vida, madre, amor de mi vida: me encuentro destrozado. He perdido el rumbo y el sentido; ustedes son todo para mí. Siempre estuvimos juntos en las buenas, en las malas y en las muy malas, pero nunca nos abandonamos. Les arrebataron la vida y no lo merecían. Escribo esto con las manos temblorosas y los ojos llenos de lágrimas. Me dejan una gran enseñanza: no bajar los brazos y luchar día a día. Me enseñaron tantas cosas que no alcanzaría a describirlas en un solo texto”.
“Madre luchadora, guerrera, loquita, amorosa y escandalosa: siempre querías lo mejor para nosotros. Siempre decías que dabas la vida por nosotros, y así lo hiciste. Me tienes el corazón vuelto nada, mamita. Te amo”.
“Hermano mío, mi chocolatoso, silencioso, guerrero y amoroso: ya no tendré a quién abrazar ni besar de vez en cuando. Con tu partida se apagó la felicidad que tenía. Eres el mejor, mi apoyo. Yo nunca tenía, pero tú sí, y teníamos los dos, porque a pesar de que eras menor, siempre estaba tu mano para levantarme. Si tenía hambre, solo era escribirte y tú me dabas sin peros. Siempre te admiré en silencio, porque sé lo que fuiste. Papi, te amo, hermano. No te imaginas cómo me han dejado los dos. Los amaré por el resto de mi vida”.





















