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Un mes después del asesinato de dos hermanas de 14 y 17 años en Malambo, el dolor de su madre, Mary Noriega, se mezcla con una preocupación que va más allá de la pérdida: la posibilidad de que uno de los responsables no pague con cárcel por el crimen.

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Durante una conversación con el periodista Rafael Poveda en el pódcast ‘Más Allá del Silencio’, la mujer expuso los detalles más duros de lo ocurrido, pero también dejó ver su inquietud frente al curso judicial del caso. Según la información revelada en el proceso, uno de los implicados es menor de edad y habría participado directamente en los hechos, lo que, en su percepción, limitaría el alcance de una eventual condena.

Ese escenario, para la madre, representa una forma de impunidad frente a un crimen que sacudió al país y que continúa generando indignación. La gravedad de lo ocurrido, sumada a la condición de las víctimas —dos adolescentes—, contrasta con lo que ella considera una respuesta judicial insuficiente si se confirma que el implicado no recibirá una pena privativa de la libertad en los términos aplicables a adultos.

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La preocupación de la madre, cabe mencionar, no resulta infundada. En Colombia, los menores de edad que cometen delitos no son juzgados bajo el sistema penal ordinario, sino a través del Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes, que contempla sanciones distintas y da prioridad a procesos de resocialización por encima de penas como la cárcel en el mismo sentido que aplica para adultos.

De acuerdo con lo que manifestó la mujer en el programa, esa posibilidad se convierte en una carga adicional para ella, una madre que no solo se enfrenta a la pérdida de sus hijas, sino también a la sensación de que la justicia podría no corresponder a la magnitud del daño causado.

Lo que se sabe del caso de las hermanas asesinadas en Malambo

El caso se remonta al 17 de febrero de este 2026, cuando las jóvenes fueron reportadas como desaparecidas tras salir a una fiesta en Malambo durante el Carnaval de Barranquilla. De acuerdo con el relato de su madre a Poveda, inicialmente no tenían intención de asistir, pero terminaron aceptando tras la insistencia de varios jóvenes.

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“Ese día yo llegué de trabajar y no las encontré. Mi mamá me dijo que habían salido. Desde ese momento comenzaron a aparecer los nombres de ‘Fabián’ y ‘El Tata’”, relató Mary Noriega en la entrevista.

Lo que comenzó como una salida aparentemente rutinaria se transformó en horas de incertidumbre cuando los teléfonos de las adolescentes dejaron de responder. La preocupación se intensificó al día siguiente, cuando la madre logró acceder al WhatsApp de una de ellas y encontró mensajes inquietantes.

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Sumado a todo esto, en medio de la búsqueda, Mary Noriega asegura que recibió mensajes en los que le exigían dinero a cambio de la supuesta liberación de sus hijas.

“Me enviaron un mensaje diciendo que mis hijas estaban secuestradas. Luego me mandaron una foto de la menor con un arma en la cabeza y un video donde la tenían amarrada”, recordó.

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Las amenazas eran directas y urgentes: “En quince minutos envíe la plata o sus hijas morirán”. Sin embargo, en paralelo a esas exigencias, la mujer enfrentaba un presentimiento que no podía ignorar.

“Mi corazón de madre me decía que mis hijas estaban muertas, pero tenía la fe de encontrarlas vivas”, expresó.

Así fueron hallados los cuerpos de las hermanas asesinadas en Malambo

El 28 de febrero de 2026, los cuerpos de las adolescentes fueron encontrados en una zona boscosa de Malambo, y el 2 de marzo las autoridades confirmaron su identidad mediante pruebas forenses y de ADN, debido al avanzado estado de descomposición.

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Según lo relatado por la madre, las jóvenes fueron enterradas en el patio de una vivienda. “Enterraron primero a la pequeña, luego pusieron a la mayor encima, y cubrieron los cuerpos con tierra y escombros”, afirmó durante la entrevista.

El caso, además de su brutalidad, estuvo rodeado de versiones que circularon en redes sociales y que, según la madre, intentaron desvirtuar la imagen de sus hijas.

“No crean lo que dicen las redes. Mis hijas no eran delincuentes, eran niñas inocentes con sueños por cumplir”, señaló.

Qué ha pasado con la familia de las hermanas asesinadas en Malambo tras el crimen

El impacto del crimen se extiende a cada aspecto de la vida familiar. El 19 de marzo de 2026, la menor de las hermanas habría cumplido 15 años, una fecha que, en lugar de celebrarse, se transformó en un acto de duelo para la familia.

“Mi hija quería un vestido lila y una celebración familiar. En vez de cantarle cumpleaños, fui a llevarle flores”, relató.

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A la pérdida emocional y a la preocupación antes mencionada de que uno de los responsables no reciba una condena acorde a la gravedad del crimen, se suma ahora otra carga para Mary Noriega: las consecuencias económicas que dejó la búsqueda de sus hijas. La mujer perdió su empleo durante esos días y hoy enfrenta una situación difícil, en medio de la incertidumbre por el desenlace que podría llegar a tener el proceso judicial.