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La muerte le tocó la puerta a Roberto José Arrieta Mosquera y él, inocente de las intenciones de los criminales, abrió y lo que recibió fue una ráfaga de disparos con arma de fuego. Acabaron con su vida al instante en esa noche del martes 6 de enero, quedando su cuerpo tendido en la parte externa de su vivienda, localizada en el corregimiento de Juan Mina, en Barranquilla. Tenía 35 años.

Pero si en Barranquilla ‘llueven balas’, en Soledad no escapan. Empezando la primera semana de 2026, en ese municipio se dieron tres intentos fallidos de masacres en horas de la noche. El primero, en Ciudad del Parque, donde un ataque sicarial dejó dos muertos y un herido el domingo 4 de enero. El segundo, en Los Cedros, donde se dio un doble homicidio el lunes 5. Un joven quedó gravemente lesionado. Y el tercero ocurrió el miércoles 7, en Villa Estadio, muy cerca de este último caso, donde mataron de 13 balazos a una mujer y otros dos hombres resultaron heridos.

CortesíaRoberto Arrieta, asesinado en Juan Mina.

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La sangre se siguió derramando a punta de tiros en el área metropolitana, llegando hasta Malambo, y ya este sábado 10 de enero la cifra iba por 28 casos de muertes violentas, tres de ellas en dicho municipio, 12 en la capital del Atlántico, 12 en Soledad y una en Puerto Colombia. Todo en medio de una tregua pactada por las estructuras de ‘Los Costeños’ y ‘Los Pepes’ entre octubre de 2025 y el 20 de enero de 2026.

Medidas de las autoridades

Cortesía

En diálogo con EL HERALDO, el secretario de Gobierno de Soledad, coronel Carlos Valencia, lamentó este panorama.

El funcionario precisó que una de las acciones para contrarrestar este flagelo es la construcción de la sede del Comando de la Policía Metropolitana de Soledad, tal como lo han nombrado, y que servirá también a Malambo. El proyecto estará en la capacidad de albergar a 1.500 uniformados.

“Lamentablemente, y sabemos que no es únicamente Soledad, sino toda el área metropolitana. Y esto hace que sí, efectivamente, los entes territoriales, las administraciones locales, busquemos ese apoyo por parte del nivel central, en este caso de la Dirección General de la Policía Nacional, como también del Gobierno nacional”, manifestó Valencia.

CortesíaJuan Correa, asesinado en Los Cedros.

El secretario de Gobierno municipal añadió que también se encuentran desde diciembre y lo que va de enero realizando planes pedagógicos y preventivos en materia de orden público y, especialmente, en el delito de extorsión, tiempo en el que “se han obtenido resultados y capturas importantes en flagrancia”.

“Aquí en esta región Caribe confluyen unas dos grandes bandas delincuenciales, bandas criminales, Los Pepes y Los Costeños, que en este momento se dice que se encuentran en una tregua, pero que finalmente los que se encuentran en tregua, creería yo, son los líderes o cabecillas de estas bandas, pero que por debajo de ellos también existen otros al mando que quizá no están alineados con esa intención”, expresó el funcionario.

CortesíaJuan Gómez, segunda víctima de Los Cedros.

Lo preocupante, a propósito de la tregua que menciona el coronel Valencia, es que la misma vence este 20 de enero, según quedó pactada por Digno Palomino (Los Pepes) y Jorge Eliécer Díaz Collazos, alias Castor (Los Costeños), quienes serán trasladados a Barranquilla próximamente.

“Hay una ruptura”

En medio de esta situación y con las medidas que mencionan en la Alcaldía de Soledad, expertos en materia de seguridad aportan su análisis sobre este arranque de año sangriento. Uno de ellos es el expersonero Arturo García.

“¿Qué está sucediendo? En primer lugar, hay una ruptura. Han surgido, en cabeza de algunos líderes o subjefes de las organizaciones de Los Costeños y de Los Pepes, unas disidencias que en estos momentos están avanzando en tomar control territorial. Y es posible que se esté presentando el caso del ‘Gordo 40’, que se ha incorporado al Clan del Golfo, aparentemente, por una ayuda humanitaria que esta estructura le presta”, dice García.

El analista advierte que estas bandas están tomando el control de las rentas ilegales y resalta que muchas de las víctimas tienen anotaciones penales por vínculos relacionados con el tráfico de estupefacientes, porte ilegal de armas y otros delitos, mientras que estos subgrupos en cabeza de las organizaciones han tomado el control a lo largo de la Avenida las Torres, en Barranquilla hacia Soledad, en unos seis o siete barrios que comprenden esa jurisdicción, según indica.

“Hay una presencia institucional que está golpeando en esos territorios, pero requiere que para el año 2026 esos territorios sean objeto de un proceso de intervención institucional, que estos territorios, en los barrios donde más se concentra la violencia criminal y los delitos de impacto, sean tomados literalmente por el Estado, por una acción institucional integral con la construcción de una hoja de ruta que permita presentarle a la comunidad en esos sectores unas alternativas y unas propuestas para mejorar su calidad de vida”, manifiesta el hombre.

Hipótesis del investigador

Por su parte, el investigador Luis Fernando Trejos sostiene, como su primera hipótesis, que el ecosistema criminal que opera en el Atlántico va mucho más allá de Pepes y Costeños, y precisamente otras organizaciones “más pequeñas” están tratando de ganar espacios que están dejando los dos primeros bandos.

“La segunda hipótesis es que grupos criminales de otras regiones del país estén tratando o hayan visto en la tregua de Pepes y Costeños una ventana de oportunidad para incursionar en el área metropolitana de Barranquilla y hayan iniciado acciones tendientes a eso”, dice el académico.

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En su tercera hipótesis, Trejos señala: “Estamos presenciando una fragmentación de las organizaciones criminales, y en este caso se están ya dando procesos de disidencias, en las cuales mandos medios y organizaciones aliadas hayan tomado la decisión de independizarse porque no encuentran incentivos para mantener o sumarse a la tregua que Pepes y Costeños están adelantando en este momento”.

Y agrega: “Yo creo que vamos a ver una disminución de delitos como el homicidio y la extorsión, pero no su finalización. El eventual inicio de una mesa de diálogo los obligaría a tratar no solo de mantener la tregua, sino de obligar a otras organizaciones a que también la cumplan de cara a poder obtener beneficios del Gobierno nacional, como el traslado de Digno y Castor a cárceles de Barranquilla y eventualmente ser designados como gestores de paz”.