Compartir:

El lunes en la madrugada un empacador de un almacén de cadena fue asesinado en el municipio de Soledad. Un desconocido le disparó en tres ocasiones y, cuando su cuerpo cayó al suelo, la sangre manchó parte de un terrenal baldío. Una zona conexa a la calle 63 (Murillo) con carrera 8A del barrio El Manantial, a 200 metros del portal de Transmetro del municipio. Suele convertirse en botadero de basura, baño público y ahora en la escena de un crimen.

Kevin José Cervantes Ocampo, de 27 años, fue asesinado frente a la calle 63. Según la mujer que lo acompañaba, el empacador había sostenido una riña con unos desconocidos en un establecimiento público, donde se celebraba un campeonato de billar, cerca del lugar donde lo mataron. Aparentemente el altercado había cesado, no habría mayores consecuencias, pero nada más equivocado.

Cuando abordaron su motocicleta Yamaha BWS y se alejaron del sitio, fueron interceptados por los presuntos agresores en un automóvil Mazda Allegro de color negro. Les atravesaron el vehículo en la calle 63 con carrera 8A. Del interior tres hombres bajaron, y uno de ellos le disparó. Le quitó la vida a Cervantes Ocampo. Tres proyectiles acabaron con 27 años de vida a las 3 de la mañana.

Con excepción de su familia y del registro de la prensa, a nadie parece ya importarle la sangre en la escena del crimen, no está acordonada. El lunes al mediodía la arena se acumulaba ligeramente sobre la suciedad del homicidio. Los carros pasaban a toda prisa sobre la autopista y los transeúntes caminan en línea recta. La muerte en el lugar era cosa del pasado, como un periódico de ayer.

Veintidós horas antes, un vigilante murió en similares circunstancias en el mismo municipio. Alberto Andrés Faraco Díaz, de 43 años, fue asesinado en la esquina de la calle 46A con carrera 45 de la urbanización El Parque.

De acuerdo con la Policía Metropolitana, la víctima regresaba a su casa luego de haber consumido licor y fue alcanzado por varias personas, con las que al parecer había sostenido una riña momentos antes.

Los agresores le propinaron varias heridas con un cuchillo que le afectaron el cuello y abdomen, y huyeron. El cuerpo de Faraco Díaz quedó tendido en el piso, a una cuadra de su casa.

Las autoridades informaron que el empacador vivía en la carrera 23 con calle 56 del barrio Villa Katanga, en Soledad, y presentaba una anotación por porte ilegal de arma de fuego en 2015. Su vida se derramó y los responsables, al igual que los de Faraco Díaz, aún no han sido capturados.

Kevin José Cervantes Ocampo, asesinado.