
Nurielkis Buelvas asegura que a su sobrina la dieron por muerta en el hospital Rosario Pumarejo de López de Valledupar estando viva. Se trata de una recién nacida, de cinco meses de gestación, a la que los médicos en este centro asistencial certificaron su deceso por causas naturales, pero que 15 horas después cuando preparaban el funeral, abrió la boca, respiró y movió sus brazos.
Para la familia hubo negligencia médica. 'Nos entregaron la epicrisis y un certificado de defunción que indica que a las tres de la mañana del lunes 14 de mayo falleció. Sin embargo, a las seis de la tarde, vimos que la bebé se movió, la cargamos y llevamos de vuelta al hospital donde la metieron a incubadora, después a las dos de la madrugada del martes nos la vuelven a entregar muerta'.
La madre de la niña es una menor de 16 años de edad. Según el parte médico ingresó al hospital con un diagnóstico de aborto tardío, con fuertes dolores en el vientre y sangrado abundante.
El gerente del centro asistencial, Rubén Sierra, sostuvo que de acuerdo con la valoración del ginecólogo la joven se habría tomado y aplicado un medicamento para interrumpir el embarazo.
Esta versión fue rechazada por los familiares de la muchacha, quienes indicaron que tenía toda la ilusión de ser madre por primera vez. 'Cómo se va a inducir un aborto y luego ir al hospital para que le salvaran la criatura, eso no tiene explicación', sostuvo Buelvas.
Indicó que 'la niña se le sale a mi cuñada cuando ella está en el hospital, el médico dice que nació sin vida y nos dan una caja de cartón para que metiéramos el feto, indicándonos que volviéramos en la mañana con el cajón; nos dieron la salida a las cinco de la tarde de ese día y cuando estábamos en la casa vimos que la bebé abrió la boca y empezó a moverse'.
El gerente del hospital Rosario Pumarejo de López, Rubén Sierra explicó que la paciente por su estado prematuro era inviable, primero porque según indagó el ginecólogo la madre ingirió medicamentos para provocarse la interrupción de un embarazo de 21 semanas y segundo porque el peso y los órganos aún sin desarrollarse no le garantizaban posibilidades de vida.
'Se les entrega la niña para que le den cristiana sepultura, pero sus familiares la regresan al hospital porque se movió. Hemos consultado con los especialistas en neonatología y nos indican que tuvo un reflejo jadeante, en el que el feto realiza unos movimientos involuntarios. Sin embargo, se recibe se le hacen unas medidas preventivas, pero no había nada que hacer', indicó.
Por Miguel Barrios
Valledupar.





















