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“Hemos tenido muchos inconvenientes para poder seguir adelante en nuestros negocios. La competencia está dura, cada vez nos ponen más impuestos, los servicios públicos nos agobian, particularmente el de la energía, nos ha tocado subirles los precios a varios productos de la canasta familiar, otros ya no los vendemos porque no es rentable, la gente se queja mucho, pero también le añado el tema de la inseguridad. Todo esos temas nos tienen luchando para sobrevivir”.

Esto lo dijo a EL HERALDO Clara Villamil, quien administra una tienda de barrio en la localidad Norte-Centro Histórico de la capital del Atlántico, manifestando su preocupación ante los desafíos que se tienen, en especial por otros temas que han influido en gran manera, como el aumento del salario mínimo y la inflación en Colombia.

“Las alzas en los precios han estado bastante fuertes, los servicios públicos han crecido bastante. Estos negocios tienen servicios públicos de manera comercial, que si uno lo compara en una estratificación es como si pagáramos en estrato 6 aún cuando no estamos en estrato 6. Sumado a eso, también hay un factor de seguridad, hay además un factor de competencia bastante fuerte que es con todas estas tiendas llamadas hard discount (D1, Ara, Ísimo), que como compran en volumen y las marcas tienen una negociación diferente, nosotros no entramos a competir fácilmente”, expresó la tendera a este medio.

Otro tendero en Barranquilla, como es el caso de Alfonso Jiménez, quien tiene su negocio ubicado en el barrio Boston, manifestó que la subida de los servicios públicos, los impuestos, y cierta competencia que él considera “desleal” que hacen, le ha dificultado, incluso, hasta para mantener su personal.

“Uno tiene que subir los precios para que le pueda generar algo de ganancia, y mucha gente se queja porque hay ciertos productos en los cuales se nota el incremento, pero qué se puede hacer, si con el aumento de la inflación, acompañado de los servicios públicos en el que sus tarifas son altas y los impuestos que hay que pagar, nos obliga de alguna u otra manera a subir el precio de los productos, más exactamente de los alimentos. Otro punto es que hoy solamente estoy trabajando con un solo ayudante, yo tenía dos, tuve que hacer un recorte y me quedé con uno. ¿Por qué? Porque ya no me da para poder pagarle, entonces es un panorama muy complicado. Afortunadamente, y gracias a Dios, hemos estado bien en materia de seguridad, pero la verdad es que no ha sido fácil para nosotros la sostenibilidad del negocio”, socializó Jiménez.

JOHNY OLIVARESDiferentes tenderos en Barranquilla han mostrado su preocupación por múltiples factores que han llevado a muchos al modo supervivencia.

Otro tendero como Roberto González sostuvo a este medio que sus ventas han bajado debido a que muchos clientes han desistido de comprar por el aumento de los precios de alimentos, y que por ende mucha de esa clientela ha optado por comprar en supermercados hard discount, diciendo que es su mayor competencia en lo que tiene que ver con la clientela y los precios.

La realidad de todo esto es que los tenderos de barrio están cruzando “El Niágara en Bicicleta” con el objetivo de salvar su negocio de un posible abismo. Esto último, según el gremio Undeco, ha venido en aumento, ya que la crisis de las tiendas de barrio se percibe en diferentes puntos no solamente de Colombia, sino en Atlántico y Barranquilla.

Algunos datos

El más reciente estudio sobre el comportamiento económico del canal tradicional en Colombia realizado por Fenaltiendas evidencia un sector que atraviesa un momento crítico, caracterizado por una combinación de menor consumo, caída en la rentabilidad y aumento sostenido de los costos operativos. Las cifras confirman que las tiendas de barrio han entrado en un claro modo de supervivencia.

Dice el informe que en términos de demanda, el deterioro del poder adquisitivo es evidente: el 50,45 % de los tenderos afirma que sus clientes tienen menos disponibilidad de recursos frente al cierre de 2025.

Agregaron que este fenómeno ha provocado un cambio estructural en los hábitos de consumo, donde el 45 % de los compradores solicita con alta frecuencia marcas económicas, sustitutos más baratos ante incrementos de precios e impuestos como el de ultraprocesados y bebidas azucaradas. El resultado es una presión directa sobre los ingresos del tendero.

A nivel de rentabilidad, el impacto es aún más contundente. El 47,27 % de los negocios reporta una disminución en sus márgenes, reflejando una pérdida significativa en la capacidad de generar utilidades.

JOHNY OLIVARESDiferentes tenderos en Barranquilla han mostrado su preocupación por múltiples factores que han llevado a muchos al modo supervivencia.

“Aunque el sector mantiene cierta estabilidad operativa, con un 59,54 % de tiendas que logra sostenerse más de 6 meses (33,18 % hasta un año y 26,36 % más de un año), esta resistencia responde más a ajustes defensivos que a un entorno saludable. De hecho, un 16,36 % ya se encuentra en situación crítica, con menos de tres meses de sostenibilidad”, dijo Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco.

En ese sentido, agregó que el principal factor de presión no es la competencia, sino los costos. El 60,45 % de los tenderos destina más del 10 % de sus ingresos mensuales al pago de arriendo y servicios públicos, convirtiendo estos gastos en la mayor amenaza para la viabilidad del negocio. A esto se suma el endurecimiento en las condiciones de abastecimiento: el 39,55 % reporta mayores restricciones por parte de proveedores, incluyendo exigencia de pago de contado (20,91 %), reducción de plazos (11,82 %) y costos financieros adicionales (6,82 %). Indicaron desde el gremio que esta situación limita el flujo de caja y reduce la capacidad de maniobra del tendero.

Uno de los hallazgos más preocupantes del estudio es el relacionado con el aumento de la inseguridad en los barrios. El 64 % de los microempresarios consultados señaló que la inseguridad se ha acentuado.

Dicen que este mayoritario porcentaje, prácticamente dos de cada tres tenderos, ha tenido que tomar precauciones: el 29 % de los tenderos consultados señaló que últimamente ha tenido que poner rejas, alarmas y/o cámaras para defenderse de los maleantes: Otro 29% declaró que ahora cierra su local más temprano y un 6 % expresó que ahora limita los domicilios a ciertas horas y zonas.

De hecho, según el análisis del estudio, el manejo del fiado se está viendo directamente tensionado por el contexto económico. Aunque sigue siendo una práctica clave para sostener la relación con el cliente, los tenderos están adoptando una postura más restrictiva debido a las presiones de liquidez.

JOHNY OLIVARESDiferentes tenderos en Barranquilla han mostrado su preocupación por múltiples factores que han llevado a muchos al modo supervivencia.

Finalmente, el rezago en digitalización profundiza la vulnerabilidad del sector. El 85,45% de las tiendas no cuenta con sistemas POS (Point of Sale, o Punto de Venta), aunque solo el 42,55% considera que no son necesarios, lo que evidencia barreras de acceso más que de percepción. Adicionalmente, el 49,55% no utiliza WhatsApp ni redes sociales como canal comercial, perdiendo oportunidades clave de venta y fidelización en un mercado cada vez más digital.

“Las cifras muestran un sector que resiste, pero bajo condiciones adversas. La combinación de caída en la rentabilidad, presión en costos, restricciones de liquidez y debilitamiento del consumo configura un escenario donde la prioridad ya no es crecer, sino sostenerse. Las tiendas de barrio en Colombia operan hoy en un claro modo supervivencia, lo que hace urgente la implementación de estrategias que alivien costos, mejoren el acceso a financiamiento y aceleren la adopción tecnológica”, concluyó Cabal.

Comerciantes en Atlántico

Uno de los voceros más importantes que tiene el sector de las tiendas de barrio en el Atlántico es el presidente de la junta directiva de Undeco, Orlando Jiménez, quien expresó que durante casi 40 años, los tenderos proveían al consumidor con múltiples productos en la canasta familiar, pero el panorama ha cambiado si se mira la línea de tiempo en promedio de 8 años para acá, ya que han llegado otros actores a ofertar en el territorio que era propio del tendero.

Orlando AmadorOrlando Jiménez, presidente de la Junta de Undeco.

“De igual manera, el tema de los servicios públicos. En nuestra región Caribe es preocupante, sobre todo para el micro y pequeño comerciante. Un tendero, un pequeño restaurante, una pequeña refresquería o panadería tiene que destinar entre cuatro y ocho equipos de refrigeración para mantener los productos en buen estado, y con las tarifas que estamos pagando, que son las más altas del país, pues lógico que eso termina afectando enormemente al micro y pequeño comerciante. Pero aunado a ello, en las tarifas o en las facturas de energía nos están cobrando unos impuestos que agravan más o encarecen más el precio del kilovatio. Se paga impuesto de alumbrado público que es bien fuerte para comerciante, porque se cobra de acuerdo a los kilovatios que consuma. Y por estas temporadas de calor, se consumen mucho más kilovatios. Estos negocios necesitan cadena de frío, dado que consumen mucho más kilovatios y a mayor consumo de kilovatios, mayor es el impuesto de alumbrado público”, expuso Jiménez a este medio, quien también sostuvo que de acuerdo al perfil del negocio, pagan una tasa de convivencia y seguridad ciudadana que puede oscilar entre $70 mil (el negocio más pequeño) hasta $1.500.000.

Añadió que la inseguridad en el departamento del Atlántico, sobre todo en el área metropolitana, es el más difícil que se vive en el país.

“Sabemos que hay problemáticas en otras ciudades, pero como se vive aquí en el Atlántico no se vive en ninguna otra ciudad del país. La cantidad de negocios que hay cerrados acá en el área metropolitana no hay cerrados en ninguna otra parte. En ese aspecto, particularmente en seguridad, sí tiene que haber una política de verdad de análisis conjunto, entes territoriales y Gobierno nacional para que puedan diseñar una estrategia clara y enfrentar esta problemática”, puntualizó.

Lo que los tenderos piden al nuevo gobierno

Y como estamos en pleno año electoral, ad portas de celebrar en Colombia la primera vuelta presidencial, los tenderos de Barranquilla aprovecharon para hacerle algunas peticiones al nuevo gobierno para el periodo 2026-2030. En ese sentido, Clara Villamil manifestó que es importante buscar estrategias que apoyen a los comerciantes minoritarios.

“Es indispensable que además podamos tener menos impuestos, porque ya tenemos una gran carga tributaria con el impuesto de las bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados, y por supuesto la seguridad, ya que se han visto en este último tramo muchas extorsiones”, expuso Villamil.

JOHNY OLIVARESDiferentes tenderos en Barranquilla han mostrado su preocupación por múltiples factores que han llevado a muchos al modo supervivencia.

Por el lado de Roberto González, afirmó que se deben implementar estrategias para poder incentivar a los tenderos pequeños a que salgan adelante, y así evitar que, como ha pasado en estos últimos años, se cierren los negocios al no encontrar buen puerto para seguir en ellos.

También enfatizó que la seguridad es importante para los tenderos puedan trabajar de forma tranquila.