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Las oraciones de su hijo Juan David, las voces de aliento de sus amigos y la confianza que siempre han depositado sus padres en él, fueron vitales para que Daniel Machacón Hernández no colgara los guayos en el 2010, año en que se quedó sin equipo.

En esa oportunidad creyó que el partido se le estaba acabando, pero en el tiempo de reposición sacó fuerzas, se entregó un poco más y al final pudo sacar adelante un resultado que hoy lo tiene dichoso y con la ilusión de levantar un nuevo título.

En el 2003 Machacón debutó con Junior. Jugaba como lateral y por sus condiciones todos creyeron que llegaría lejos. En 2004 celebró la quinta estrella del cuadro tiburón ante Nacional, pero cuando se creía que vendrían muchos éxitos, apareció el bajón.

Daniel no volvió a ser el mismo, salió de Junior, emigró a otros equipos, pero su rendimiento declinó. Sentado en un balde, tomando reposo después de haber entrenado, el jugador de Suan se destapa y reconoce que estando con los tiburones cometió actos que no debió hacer y que eso le costó poder seguir surgiendo.

En la Copa Campeón de Campeones, que se juega en la cancha de Cevillar, se dio cuenta que aún tenía fútbol y que no podía rendirse fácilmente. Las ofertas volvieron a aparecer, llegó a Uniautónoma y hoy a sus 28 años está ilusionado con dar la vuelta olímpica este lunes en el estadio Metropolitano y tener una gran noche, como las que tuvo al inicio de su carrera con Junior.

Muchos creyeron, cuando lo vieron jugando la Copa Campeón de Campeones en la cancha de Cevillar, que ya usted no iba a jugar más fútbol profesional y que su carrera había terminado. ¿Qué fue eso que lo impulsó a volver a jugar activamente?

El futbolista siempre tiene bajones, en el 2010 no conseguí equipo, duré un año sin jugar, pero siempre tenía la esperanza y la fe de que podía seguir jugando.Todo el mundo me decía que tenía fútbol para volver a estar en la A. En ese año no jugué (2010), pero seguí entrenando, lo hacía en Cevillar y en las diferentes canchas de Barranquilla. Luego en diciembre me llamaron y tuve la oportunidad de jugar en el Valledupar, me fui y ahora gracias a Dios tengo la oportunidad de jugar en la Autónoma, en donde estamos peleando la final.

Salió campeón con Junior en 2004, pero después tuvo un bajón. ¿Quizá se arrepiente de algún momento futbolístico en su carrera, de pronto de algo que lo perjudicó?

Cuando estaba en Junior era muy joven, no pensaba en mi futuro, siempre entrenaba, pero no me cuidaba como debía hacerlo un jugador profesional. No tuve alguien que me aconsejara. Yo soy de Suan y andaba solo en Barranquilla y eso me costó, pero gracias a Dios ahora estoy nuevamente jugando fútbol, que es lo que más me gusta, ya maduré y ahora hay que pensar en el futuro y en mi familia. En ese entonces era muy joven y no pensaba en nada, andaba en la calle jodiendo, de eso sí me arrepiento, no pensé en seguir adelante y mostrando fútbol y creo que en eso fallé cuando comencé en Junior.

¿Qué pasaba por su mente cuando estaba jugando en Cevillar, creía que ya se había acabado el fútbol profesional o aún seguía teniendo fe en sus condiciones?

Siempre tuve la esperanza de volver a jugar profesionalmente, tenía y tengo condiciones para jugar. Terminaban los partidos en Cevillar y la gente me decía: 'dale Machacón que tú puedes, todavía tienes fútbol para seguir jugando', siempre tenía el deseo y gracias a Dios lo logré.

¿Qué fue lo más duro de ese momento, cómo se sentía jugando en un torneo de barrio?

Muy duro, ya que tú vienes jugando en equipos profesionales, jugando en una cancha en donde no te cuidas, no es lo mismo que un club profesional y se pone uno triste, pero si tú tienes la mente positiva siempre vas a lograr lo que quieres y por eso llegué nuevamente a un equipo profesional. Siempre tuve en la mente que podía volver a un equipo profesional.

¿Cómo tomó la noticia cuando le dijeron que había una opción de jugar en la Uniautónoma?

Yo en el 2011 jugué en Valledupar y en Buenaventura, allá al técnico de la Autónoma de ese tiempo le gustó mi forma de jugar. Después me llamó Niebles (Orlando) y Chiquillo (Calixto), me dijeron que si quería tener una oportunidad en la Autónoma y de inmediato acepté. Esa fue una gran noticia, me cayó la bendición, creo que estar aquí fue lo más grande que me pudo pasar.

¿Qué opciones se le presentaron después de estar jugando la Copa Campeón de Campeones?

Un amigo de Valledupar me llamó que si quería jugar allá, que él tenía contactos, después habló con el gerente del equipo y gracias a Dios se me dio la posibilidad. En diciembre de 2010 me llamaron para Valledupar y me presenté a los trabajos en enero de 2011. A Valledupar llegué un poco gordo, bajo de ritmo, pero gracias a Dios jugué casi todos los partidos y me fue muy bien. Recuerdo que entramos a los cuadrangulares y realmente me fue bien.

¿Le daba nostalgia cuando veía jugadores profesionales jugando en la cancha de Cevillar, quizás algunos que estuvieron con usted?

Claro, porque a ese campeonato en diciembre llegan todos los jugadores y al ver futbolistas que han pasado y estado contigo le da cosa a uno, pero yo siempre tenía las ganas de seguir triunfando.

¿Cómo se llamaba con el equipo que jugó la Copa Campeón de Campeones y cómo era el ambiente?

Jugué con el Oriente Petrolero, era un equipo de un amigo, siempre me apoyaba, me decía que jugara con él ahí, que él me podía ayudar con cualquier cosa y me llamaba cuando necesitaba algo. Cuando iba a entrenar siempre iba conmigo y me apoyaba.

¿Cuánto le pagaban?

No cobraba, simplemente que lo que necesitaba siempre me lo daban. Me rebuscaba, él siempre me preguntaba qué necesitaba, además uno sin trabajar siempre necesita la ayuda y él siempre estuvo conmigo. Por partido me daba 200 o 150 mil pesos.

Después de todo por lo que ha pasado, ¿cómo vive este momento cuando está cerca de conseguir un título con la Uniautónoma?

Primero, contento, estar en un equipo que tiene pocos años y estar peleando una final se siente uno orgulloso de compartir con estos jugadores que están aquí en la Autónoma y eso le da alegría a uno. Jugar final es lo máximo para un futbolista.

¿Cree que Uniautónoma está listo para ser campeón y le puede dar vuelta al resultado en contra ante el Unión Magdalena?

Sí, este es un excelente equipo, que está preparado para todo, eso lo hemos demostrado en estos seis meses. En Riohacha hicimos un buen partido, pero tuvimos un descuido y ellos nos metieron un gol en una pelota quieta, pero este equipo siempre sale a proponer en cualquier cancha de Colombia.

¿Con qué sueña Daniel Machacón?

Primero, ser campeón con este equipo, esa es la ilusión que tengo ahora. Dar la vuelta olímpica con este equipo y con el favor de Dios lo vamos a lograr.

¿Hubo algún momento en el que estuvo a punto de colgar los guayos?

Sí, claro, cuando uno sale a entrenar solo a veces le da pereza de levantarse. Tuve varios días sin entrenar, pensé en ponerme a hacer otra cosa, pero siempre uno ve jugar a otros compañeros, ve los partidos por televisión y uno piensa en volver a jugar. Pero reconozco que a veces no quería levantarme para ir a entrenar y eso siempre me costaba.

Cuando entrenaba solo, ¿dónde lo hacía?

En la Magdalena y en Cevillar.

Cuando dejó de entrenar esos cinco días, ¿qué lo motivó para seguir haciéndolo?

Primero, mi papá y mamá, que me decía: 'levántate niño, que usted puede, tú vas a volver a jugar profesionalmente y ella siempre me levantaba para ir a entrenar y gracias a Dios se me dio la posibilidad de volver a jugar. Cuando yo no me quería levantar mi mamá me prendía el foco y me ponía la ropa para ir a entrenar en la cama.

¿Por qué cree que Uniautónoma debe ser campeón?

Ha demostrado que tiene para salir campeón. Este equipo desde que salió siempre ha estado en los primeros lugares y ha clasificado a los cuadrangulares, ha estado cerca de la final, pero este año hemos hecho el esfuerzo, el equipo siempre ha luchado y por eso nos merecemos ser campeones.

¿Cree que está listo para volver a jugar en la A y volver a desplegar ese fútbol que una vez mostró con Junior?

Sí, eso lo he demostrado acá. Creo que tengo buen fútbol, ahora más que antes. He hecho las cosas para merecer estar nuevamente en la A y Dios quiera que se nos dé.

¿Qué tanto ha evolucionado futbolísticamente?, porque usted empezó como lateral, pero ahora juega más como volante.

Tengo más experiencia, más recorrido, eso le da a uno para jugar en la A y en la B. Aquí el profesor me ha tenido de volante, de marcador, conozco bien las dos posiciones. Tengo año y medio de estar jugando como volante, ahorita me siento más cómodo en esta posición.

¿Dónde debe estar la clave para darle vuelta al resultado?

La tenencia de balón va a ser importante, el Metropolitano es una cancha grande y tenemos que aprovechar eso. Jugar por los costados, tenemos jugadores muy rápidos y eso es importante.

Por Rosember Anaya Ramírez