Alrededor de 3.700 médicos provenientes de Colombia y otros países de Latinoamérica participaron el pasado viernes 10 de abril en la jornada de exámenes de admisión para las 46 especializaciones médicas ofrecidas por la Universidad de Antioquia. Las pruebas se realizaron de manera simultánea en ocho sedes habilitadas por la institución.
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Asimismo, desde la mañana del viernes, los aspirantes comenzaron a llegar y a ubicarse en los espacios asignados para presentar la evaluación. Cada año, la cantidad de cupos disponibles por especialización es reducida; en promedio, se ofrecen cerca de cuatro plazas por programa, lo que suma alrededor de 200 en total, frente a miles de profesionales que compiten por un lugar.
El nivel de exigencia del examen está acorde con la formación de la universidad. La prueba incluye 70 preguntas clínicas elaboradas por comités académicos de las especializaciones, además de 20 preguntas en inglés.
Debido a su alto grado de dificultad y a la distribución aleatoria de las preguntas, solo un pequeño grupo de aspirantes logra aprobar en cada convocatoria, lo que obliga a muchos a intentarlo nuevamente si desean acceder al posgrado.
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Este contexto, sumado a la alta demanda, habría motivado a algunos participantes a recurrir a prácticas irregulares para intentar superar la prueba.
Sospechas de fraude
Durante la jornada, se detectó una presunta red organizada que, al parecer, ya habría aplicado métodos similares en otras universidades del país. En esta ocasión, su accionar fue descubierto por el personal encargado de la supervisión, lo que llevó a la anulación de los exámenes de varios aspirantes.
Según información revelada por El Tiempo, conocieron los detalles de la operación, así como varios testimonios clave que ayudaron a identificar a los aspirantes que planeaban cometer fraude durante la prueba.
Uno de los médicos presenció uno de los episodios más interesantes. “En mi salón hubo un señor que entró casi sobre la hora y se mostraba nervioso. Cuando entró, el examen estaba en el puesto boca abajo y este tipo lo giró de inmediato para empezar, sin embargo, la prueba no empezaba hasta que los coordinadores dieran la orden”.
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Y añadió que “los profesores que acompañaban la prueba le indicaron que todavía no podía iniciar y el hombre respondió de manera agresiva, mostrándose aún más nervioso que cuando entró. Yo me concentré en mi examen una vez inició y minutos después unos gritos me sacaron de onda”.
“El hombre salió corriendo cuando trataron de pedirle su cédula para constatar su identidad”.
El individuo fue interceptado por personal de seguridad del campus, con quienes habría tenido un altercado físico, por lo que posteriormente recibió atención médica por lesiones menores. Este hecho estaría relacionado con un posible caso de suplantación de identidad, aunque aún no hay un pronunciamiento oficial.
Uso de tecnología para hacer trampa
Otros casos detectados estarían vinculados a una estructura más sofisticada. Según fuentes de la universidad, durante las inspecciones en los salones se identificó a una aspirante que llevaba un pequeño dispositivo de comunicación oculto en el oído.
Su comportamiento levantó sospechas y, tras ser retirada del aula, se descubrió un sistema de cableado conectado a un intercomunicador. La mujer indicó que existía incluso un código de vestimenta para identificar a quienes participaban en el fraude.
Asimismo, aseguró que varios aspirantes utilizaban dispositivos similares y, en algunos casos, gafas inteligentes que transmitían en tiempo real las imágenes del examen hacia terceros encargados de enviar las respuestas.
Con esta información, los supervisores intensificaron los controles, revisando especialmente a quienes portaban gafas. De esta manera, lograron identificar a 42 personas con equipos electrónicos ocultos.
Uno de los implicados habría admitido el pago de cerca de 120 millones de pesos para acceder a este sistema fraudulento.
En otro caso, se detectó a un aspirante que modificó una camiseta tipo polo para instalar una cámara de alta resolución a la altura del cuello, con la que transmitía el contenido de la prueba.
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De acuerdo con el balance entregado por la universidad, menos del 1 % de los participantes fue sorprendido haciendo trampa. Sin embargo, entre varios aspirantes persiste la percepción de que más personas pudieron haber evadido los controles.
La institución reiteró su compromiso con la transparencia académica e informó que adelanta un análisis detallado de cada caso detectado, con apoyo de instancias legales y académicas.
Finalmente, el Ministerio de Educación anunció la apertura de una investigación sobre lo ocurrido durante la jornada. Además, el decano de la facultad de Medicina, Pablo Patiño, señaló que se evalúa llevar los casos ante la Fiscalía General de la Nación.


