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Zenaida Pava Vargas, la mujer cuyo nombre apareció en el expediente judicial y a quien el domiciliario señaló como la persona que le entregó el paquete de frambuesas envenenadas con talio en Bogotá, habló en exclusiva para El Tiempo.

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La mujer, de 63 años, aseguró que no tiene nada que ver con la muerte de las menores ni con las frambuesas envenenadas, que fueron las causantes de sus muertes. Además señaló que ni siquiera conoce a Zulma Guzmán, hoy presa en Londres por estos crímenes, y a quien las autoridades señalan como la autora intelectual.

Pava Vargas indicó al medio antes citado que está devastada por la exposición mediática y por los señalamientos que hoy pesan en su contra.

“Estoy en shock. Soy una mujer trabajadora, de 63 años, no tengo nada que ocultar. Mi vida es una hoja abierta para el que la quiera ver. Me están inculpando de algo que jamás sería capaz de hacer”, afirmó.

Sobre Zulma Guzmán, Zenaida Pava fue enfática al mencionar que: “Ni siquiera sé quién es. Mi círculo de amigos se reduce a mi familia. Yo no soy una mujer de fiesta ni de círculos sociales. No comparto con nadie más”, sostuvo.

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Su hermano, Álvaro Pava, quien es abogado penalista, respaldó dicha versión y aseguró que la mención de su hermana podría responder a una animadversión personal. Según él, Zenaida ni siquiera estaba en Colombia cuando ocurrieron los hechos.

“Para la fecha de los envíos de las frambuesas mi hermana no estaba en el país. Hace tres años salió de Colombia y ahora vive en el extranjero”, dijo el abogado.

El expediente recoge además que los teléfonos desde los cuales se coordinó y monitoreó la entrega de las frambuesas estaban asociados a un mismo correo electrónico, cuyo origen se ubica en España, por lo que surgió la hipótesis de que alguien pudo haber usado la identidad de Zenaida Pava para hacer el envío.

Por otro lado, El Tiempo contactó al domiciliario quien llevó las frambuesas aquel trágico día, y reveló sus declaraciones.

Testimonio del domiciliario

El hombre aseguró que llegó a un edificio de tres pisos, ubicado cerca del parque de la 93, en el norte de Bogotá, luego de recibirle a una mujer un paquete pequeño que debía ser entregado en dicho edificio.

“Era un edificio chiquito de tres pisos, de color blanco con puertas de vidrio. Me atendió una celadora gordita y bajita de uniforme azul oscuro. Yo le dije que iba por un pedido a nombre de un hombre que creo que era Yeison. Ella me dijo ya llamo a la oficina. Ella entró y llamó y al ratico salió y me dijo que ya bajaban. Bajó una señora de edad, tenía el cabello blanco completamente. La señora sí se veía de edad, no recuerdo la vestimenta pero era como con ropa formal, de gafas, cabello largo”, señaló el domiciliario.

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Y agregó: “Ella me entregó el paquete, me dijo que si tenía la dirección, yo le dije: la que estaba en la aplicación, ella me dijo que sí era esa, me pagó en efectivo, me dio 10 mil pesos y me dijo deje así y ya”.

Asimismo, El Tiempo publicó otros datos entregados por el domiciliario en su declaración a la Fiscalía: “Entonces la niña me dijo que ella no lo podía recibir porque no le habían informado nada. De ahí yo alcancé a bajar como la mitad del camino, casi hasta la circunvalar cuando la señora que me entregó me llamó y me dijo que por qué había marcado la entrega como fallida, yo le dije que no lo había entregado porque las personas que salieron del apartamento no conocían el pedido entonces que no lo iban a recibir. Yo le dije que yo ya iba de regreso para devolverle el pedido donde ella lo había entregado y ella me dijo que no, que le hiciera el favor de devolverme”.

Finalmente, el domiciliario se regresó y logró que le recibieran el pedido en el apartamento de los De Bedout, tras las instrucciones de la mujer que lo contrató, quien habría sido supuestamente Zenaida Pava.