Cerrar un ciclo de ilegalidad y abrirles la posibilidad a los usuarios de tener un óptimo servicio, con un pago individual y no colectivo por la facturación con totalizadores, es lo que busca la comercializadora de energía Air-e a través de su programa de normalización de barrios eléctricamente subnormales en Barranquilla y la región.
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El ingeniero Javier Labrador, gerente de normalización de redes de Air-e, explica que se trata de un proyecto que busca impactar al menos 14.000 usuarios de Barranquilla, en las cinco localidades, y que tiene como fin llevar a la comunidad al mercado regulado, a la individualización de la medida y a que todos encuentren un uso eficiente de la energía.
'Lo que estamos haciendo es una normalización de todas las redes eléctricas, cambiando los centros de transformación, estamos cambiando postería y, lo más importante, es que estamos haciendo la individualización de la medida para los usuarios. Esto es un proyecto importante para lo que busca Barranquilla en el tema del desarrollo y la entrada a la normalización del servicio', apunta el ingeniero Labrador.
En específico se trata además de ayudar a la comunidad a dejar atrás la ilegalidad, sacar del panorama a los llamados coloquialmente ‘pericos’, que son las uniones ilegales del cableado eléctrico desde los postes de energía hacia las viviendas.
La dura misión, adelantada por la compañía casa a casa y con apoyo de las Juntas de Acción Comunal, muestra un positivo avance en relación al número de usuarios que se suman a la legalidad del servicio de energía, según el ingeniero.
'En solo Barranquilla tenemos intervenciones en más de 10 barrios en este momento. La Esmeralda, La Cangrejera, en La Playa; Las Flores, La Pradera, Los Ángeles 1 y Los Olivos, entre otros. Tenemos un gran volumen de trabajo y nos han recibido de buena forma. Estamos trabajando de la mano de la gente para sacar este proyecto adelante', anota.
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En el caso de Los Olivos, de acuerdo con el ingeniero, son 3.200 usuarios los que le están apostando a este proyecto que tiene un costo de $9.300 millones, que son aportes del Gobierno Nacional y de la compañía.
'Este es un proceso bastante amplio que nosotros venimos trabajando desde hace tiempo. Empieza con la identificación de la máxima concentración de usuarios subnormales. Viene después una etapa de gestión con entes territoriales y el Ministerio de Minas y Energía, para luego entrar en una etapa de socialización y finalmente la ejecución de la obra', expresa Labrador.
Añade que algo muy rescatable en el barrio Los Olivos 'es la aceptación del proyecto. Tenemos una junta de acción comunal que nos apoya que ha trabajado de la mano con nosotros, que entiende la importancia de lo que es estar normalizado eléctricamente. Entonces el balance es 100 % positivo porque el proyecto avanza de una forma muy significativa y hoy día podemos decir que vamos en el 51 % de avances'.
Fin al totalizador
Sixta Blanco, delegada de la Junta de Acción Comunal del barrio Los Olivos primera etapa, ve con optimismo los trabajos que adelanta Air-e en el barrio que tiene alrededor de 40 años de urbanizado.
'Afortunadamente hemos sido bendecidos nuevamente con unos recursos para la normalización eléctrica del barrio Los Olivos. Hace más de 40 años que existimos y no hemos logrado superar esta parte de la normalización eléctrica', sostiene la líder.
Sin embargo, para Blanco una de las cosas más importantes es el cambio a la medida individual del servicio de energía, en el sentido de que en la zona se paga colectivamente a través de lo que factura un totalizador. Según ella, existen algunos usuarios que con escasos electrodomésticos y con un estrato tipo 1 llegan a pagar facturas calculadas para zonas de otro nivel socioeconómico.
'En este momento tenemos un totalizador, que no es una medida justa y mucho menos una facturación justa, porque a través de este sistema no hay una manera de especificar cuál es el consumo individual de cada vivienda', detalla.
En su caso, ella reside con dos personas más y dice que en su casa manejan los electrodomésticos básicos y hacen uso de la cultura del ahorro. 'Con todo y eso nos llegan unas veces por $140.000 o $150.000'.
El totalizador es una especie de contador que determina globalmente la cantidad de energía que consume un sector y esta se divide por la cantidad de hogares que estén enlazados al aparato. En ese sentido, según los usuarios, pagarán lo mismo quienes tengan aires acondicionados, enfriadores y electrodomésticos de alto consumo a quienes tengan escasamente lo básico.
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Aparatos 'vampiros'
Aura Vides, trabajadora social y gestora del área normalización de redes de Air-e, tiene la difícil tarea de la socialización de los proyectos en los barrios eléctricamente subnormales.
Desde su experiencia reconoce que hay muchas personas que se rehúsan por el temor a pagar un recibo más costoso, pero después de que estos conocen de los beneficios y de los aportes oficiales para la ejecución de la obra, así como las actividades como uso responsable de energía, aceptan el cambio.
'Inicialmente hacemos una socialización del proyecto, de sus beneficios, de sus etapas, con líderes y la junta de Acción Comunal. Después hacemos visitas personalizadas y socializamos qué es el proyecto y en qué consiste, cuáles son sus objetivos y los requisitos que se necesitan para normalizar un barrio', expone la funcionaria.
En lo que tiene que ver con el uso responsable de energía, de acuerdo con la trabajadora social, el interés de la gente se centra en el 'consumo vampiro', que es el pequeño valor que suma un aparato que permanece apagado, pero conectado a la red eléctrica.
'Muchas veces no sabemos cuál es el consumo vampiro. En nuestras casas no desconectamos los electrodomésticos de los tomacorrientes, y a pesar de que está apagado, hay un pequeño consumo de energía. El hecho de que el bombillito rojo del aparato esté prendido, ahí está el consumo vampiro, un consumo silencioso. Enseñamos eso a la comunidad para que la factura llegue más económica', indica Vides.
Finalmente, la trabajadora social de Air-e insiste en que el cambio a la normalización eléctrica 'no tiene ningún costo para los usuarios', pues son proyectos financiados por el Gobierno y los valores adicionales que se puedan derivar son asumidos por el operador de la red.




















