'Espero llegar a los 50, graduarme y no trabajar para nadie', dijo Alvin Mondul, de 45 años luego de terminar el examen de admisión en la Universidad del Atlántico.
Al igual que él, 18.064 aspirantes compiten por los 3.300 cupos que ofrece la Alma Máter. El próximo siete de diciembre, todos conocerán por medio de la página de internet de la institución si su desempeño les valió una plaza para empezar a estudiar en el primer semestre de 2017.
Mondul, quien resaltaba al lado de cientos de jóvenes, contó que se despertó desde las cinco de la mañana para llegar a tiempo a la prueba. 'Ayer me metí unas frías antes de venirme. Estaba nervioso, fueron para relajarme', reveló mientras esperaba que su esposa le contestara el celular para contarle cómo le había ido en el examen.
Su primera opción –indicó–es estudiar derecho, pero 'si no se dan las cosas', marcó en la casilla de segunda opción administración de empresas. 'Yo terminé bachillerato en 1991, a los 21 años y vengo a retomar ahora', expresó con orgullo. Hizo un curso de auxiliar de enfermería y años más tarde estudió en el Sena para ser técnico profesional en refrigeración industrial.
'Me tocó vender pescado de día y estudiar de noche. Mi esposa pensó que no lo podía hacer, pero me dediqué y saque la carrera adelante. Todo está en la mente. Si uno se lo propone, puede', afirmó. Agregó que el propósito de estudiar derecho o en su defecto, administración, es para 'montar' bien su microempresa de aires acondicionados.
'He hecho de todo en esta vida. Vendí pescado, fui enfermero en el Cari, arreglaba instalaciones eléctricas. Ahora quiero volver a estudiar para ser mi propio jefe', manifestó con tono decidido.
Entre los más de 18 mil estudiantes inscritos que aspiran un cupo para uno de los 35 programas que ofrece la Universidad, estaba Lucía Flórez, una joven de 22 años que padece de ceguera total desde su nacimiento.
Flórez, que estudió en el colegio Francisco José de Caldas, expresó que su discapacidad no la detiene y aseveró que posee las mismas capacidades intelectuales que cualquier persona. El programa al que aspira entrar es licenciatura en educación especial como primera opción y educación infantil como segunda. 'Pienso trabajar y luchar por los derechos de las personas con discapacidad de la ciudad y del país. Que nos respeten y nos den el valor que merecemos' sentenció la aspirante.
Xiomara Albis Yaruro, jefe del departamento de admisiones y registros de la Universidad del Atlántico, señaló que desde que abrieron las inscripciones el 24 de septiembre pasado, hasta el seis de octubre se registraron 21.000 personas. Explicó que el examen solo es gratuito para los que lo presentan por primera vez.
'Nosotros tenemos una base de datos y esta nos indica quienes son los repitentes, estos tienen que comprar un Pin que cuesta $98.000', explico la directora.
Igualmente informó que la prueba de admisión es aplicada y evaluada por la Universidad Nacional desde 1998. Una empresa de seguridad –aclaró– es la que transporta las pruebas desde Bogotá hasta Barranquilla y viceversa. 'Ningún funcionario de la Uniatlántico tiene acceso a las pruebas', afirmó.
Venta de exámenes
La Federación de Estudiantes de la Uniatlántico comunicó que desde el año pasado recopilan información sobre una estructura que está operando dentro de la institución para vender las respuestas del examen. Actualmente, calculan que el 30% de los que entran a la Alma Máter es por esta causa. Uno de los ‘modus operandi’ que registraron el día de ayer es que la persona entra durante la primera jornada para copiar las respuestas y venderlas al resto de jornadas. Indicaron que el examen lo venden por un poco más de $100.000 y que hay organizaciones que empiezan a venderlo desde el primer día de inscripción. Este lunes, señalaron, pudieron ver a más de 100 personas realizando esta falta.





















