Carlos Donado, un joven robusto y tez clara, se apresura a destapar cavas de icopor y sacar de ellas un enorme bagre entero, el cual coloca en una báscula para pesar, rápidamente hace cálculos en su mente y le dice a un cliente que lo espera que son más de 100 mil pesos por el pescado entero.
No termina de empacar uno cuando, de inmediato, llega otra persona y le dice: “pésame ese que está ahí”, repite el proceso y atiende al siguiente. No le da tiempo ni de respirar, pues la demanda es demasiado alta y hay muchos comprando peces de mar y río para comer durante los días santos del fin de semana. Es casi que una carrera contra el tiempo.

Ese es el panorama que se vive desde la madrugada de este martes en la tradicional Plaza de Pescao en el centro de Barranquilla. En medio del penetrante olor a frutos del mar y una guardia blanca de garzas que observan desde las paredillas a los dueños de los locales limpiar los peces, cientos de personas se han dado cita para adquirir estos productos.
Hay tantas presentaciones como peces en el mar y el río. Literalmente, hay desde la mojarra lora, hasta el lebranche y bocachico y el ya dicho bagre. Pescados de mar, de rio y hasta las variedades que se pueden capturar en la ciénaga.
San Pedro, el pescador de hombres designado así por Jesucristo, se deleitaría recorriendo los apretados pasillos buscando a cuál fiel de estos pescar para el evangelio.
‘Subienda’ de clientes
Sin embargo, para José Moreno, quien lleva 30 años vendiendo pescado en el sitio, lo más importante s como se está moviendo la temporada. En todos sus años, una demanda desde tan temprano en, el Martes Santo, es poco común y eso genera una bonaza para aprovechar.
“La cosa va bien con las ventas, pero no, está la vaina apretadísima, hay mucho cliente. Mira la mojarra está que se acaba por hoy, se vende y se pone cara. Es bueno nosotros, claro. Pero a la vez, la gente también hay que acomodar la gente, para que se vayan contentos”, explicó.
Moreno y sus compañeros vendedores llegaron a la 1:00 de la mañana del martes para ordenar sus puntos. A las 3:00 de la mañana se abrieron las puertas de la Plaza, desde ese momento comenzaron a llegar los comparadores. A las 6:00 de a mañana, cuando EL HERALDO llegó al punto, estaba reventar y los camiones comenzaban a descargar más pescado para satisfacer la demanda.

“Lo que la gente más está buscando es la mojarra roja y negra, además del bocachico. En este momento estoy vendiendo la roja está a 17 mil pesos el kilo, la negra está a 15 mil y el bocachico está entre 25 y 30 el kilo, dependiendo del tamaño. La temporada apenas está comenzando, pero veo a la gente motivada”, añadió.
Luis Miguel Romero es otro veterano vendedor, tienen 25 años despachando pescado en la Plaza y tiene su propio puesto desde hace 23. Y se encuentra sorprendido por la cantidad de gente que ha llegado a comprar.
“El cliente sí está viniendo a pesar de que hoy apenas es martes, porque, por lo menos, el miércoles y jueves se espera más. Me ha ido bien, la gente sigue viniendo por el asunto de que aquí consigue el pescado fresco y más barato. Yo le vendo a alguien una mano de mojarra en 20 mil pesos, por decir algo. Pero esa persona la tiene que vender en 40 mil pesos en la calle y aquí usted siempre va a encontrar el pescado de primera mano”, resumió.
La ama de casa Zoila Gutiérrez, uno de los cientos de compradores, señaló que “quise venir desde temprano para poder comprar para la casa. Lo tradicional de Semana Santa es comer pescado, y bueno quise venir con tiempo antes de los días festivos que es cuando todo se pone pensado, por el transporte y eso, además se pone más caro”.
Cultivando peces

John Gutiérrez, administrador de la Plaza del Pescado, se mostró satisfecho por la gran afluencia de compradores, algo, en lo que según dice, han venido trabajando en las más recientes semanas convocando a la comunidad.
“Gracias a Dios, como lo ves, está bien movida la Plaza del Pescado, y eso es primero que todo, porque que la plaza está abastecida, entonces, eso genera una tranquilidad los consumidores. Tenemos un surtido de variedades, tanto de pescado de mar como de río”, manifestó.
Estos métodos han significado un repunte, tan alto, que los dejó sorprendidos: “Estos comportamientos han venido sucediendo en los dos últimos años, el año anterior y este año, pero hoy se superan las expectativas, cosa que no era antes, pues nomás la gente llegaba el Miércoles y Jueves Santo”.
En opinión de Gutiérrez, el avance del país en tecnificación piscícola ha resultado en un impacto positivo: “Te doy un dato importante, es que Colombia ha venido creciendo en el tema del cultivo de pesca, y eso permite que en la Semana Santa haya pescado siempre y además más barato. Anteriormente, vivíamos de lo que botara el río, hoy no”.
La bonanza de la Plaza del pescado no solo está influyendo en los vendedores de los tesoros del mar y río, sino hasta los vendedores de boyo, aguacate, coco y hasta limón se han visto beneficiados por el movimiento de gente. Sin lugar a duda, toda una bendición en la Semana Mayor.






















