El más reciente informe de Estado del Clima en América Latina y el Caribe 2025 de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), difundido por el Ideam en Colombia, advirtió que durante el pasado 2025, el país presentó una alta variabilidad espacial y temporal de las lluvias, con episodios de precipitaciones intensas que causaron deslizamientos, crecientes súbitas y daños en infraestructura en zonas andinas y amazónicas, alternando con periodos secos en otras regiones.
Estos contrastes aumentan la exposición al riesgo hidrometeorológico y presionan la disponibilidad hídrica en cuencas prioritarias.
El informe de la OMM destacó que, en el norte de América del Sur, incluida Colombia, han aumentado los episodios de precipitaciones fuertes y la ocurrencia de eventos extremos asociados al clima.
Asimismo, el reporte señaló que “las intensas lluvias registradas los días 12 y 13 de junio de 2025 provocaron deslizamientos de tierra en el noreste de Medellín, ocasionando víctimas mortales y daños materiales”.
Pérdida de glaciares
El informe también evidenció que los glaciares andinos continúan perdiendo masa a un ritmo acelerado, afectando la seguridad hídrica regional y aumentando la vulnerabilidad frente a eventos extremos y cambios en la disponibilidad de agua.
“Desde el Ideam se seguirán fortaleciendo las medidas de anticipación y adaptación, además de ampliar y mejorar el monitoreo hidrometeorológico y la cobertura de estaciones para fortalecer y coordinar sistemas de alerta temprana y protocolos de respuesta territorial, con el fin de priorizar la gestión integral del monitoreo del recurso hídrico”, anunció la entidad.
El Instituto continuará el seguimiento permanente de las condiciones climáticas y oceánicas, ofreciendo información técnica y alertas para apoyar la gestión del riesgo y la toma de decisiones a nivel nacional y territorial.
Aumento de la temperatura
Otros de los datos entregados es que la temperatura media regional en América Latina y el Caribe excedió en +0,40°C el promedio del periodo climatológico de referencia 1991-2020, consolidando una tendencia de calentamiento acelerado.
México, por ejemplo, registró algunos de los incrementos térmicos más pronunciados de la región.
Este comportamiento ocurrió en el contexto de uno de los años más cálidos registrados a nivel global: en 2025, la anomalía media de temperatura alcanzó aproximadamente +1,44 °C frente a los niveles preindustriales (1850-1900), mientras que 2024 continúa siendo el año más cálido jamás observado, con cerca de +1,55 °C por encima de esos niveles.
Se observó una mayor ocurrencia e intensidad de olas de calor, lluvias extremas, inundaciones, sequías prolongadas y ciclones intensos, en comparación con los promedios históricos registrados durante el siglo XX y las últimas décadas climatológicas de referencia (especialmente los periodos 1961-1990 y 1991-2020).
Sequías persistentes afectaron amplias zonas de México, el Caribe y el sur de Sudamérica, mientras otras áreas experimentaron precipitaciones extremas, evidenciando contrastes hidrológicos cada vez más extremos y riesgos para el agua, la agricultura y la energía hidroeléctrica.
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Se registraron temperaturas récord de la superficie del mar en el Caribe y el golfo de México. Además, la tasa de aumento del nivel del mar en la costa atlántica norte de Suramérica, Centroamérica y el Caribe se mantuvo por encima del promedio mundial. A esto se suma la persistencia de la acidificación oceánica, con impactos sobre los ecosistemas marinos y la pesca.





















