Michael Meléndez Garizábalo, de 24 años, perdió la lucha contra un sangrado en el interior de su cerebro y falleció la tarde del martes en una clínica de Soledad, tras haber luchado durante 10 días en una condición sumamente delicada.
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Durante todo ese tiempo, minuto a minuto se aferraba a la esperanza de que su familia e iba poder lograr tramitar la autorización de su aseguradora, Nueva EPS, la cual tenía que darle el aval para poderlo llevar a un centro asistencial de mayor complejidad para atender la situación. La respuesta afirmativa, nunca llegó.
Meléndez Garizábalo sufría de insuficiencia renal crónica y recibía diálisis tres veces por semana a través de una fístula. Desde el pasado lunes 27 de abril, estuvo internado en la Clínica del Porvenir de Soledad, luego de ingresar por una crisis hipertensiva, con una presión de 286/179.
Esta situación le provocó un accidente cerebrovascular, causando la ruptura de un vaso en el cerebro, la hemorragia interna llevó a que su condición se tornara crítica y fuera desmejorando en la UCI.
“Mi familiar se murió esperando el traslado de una clínica de alta complejidad, porque la Nueva EPS nunca autorizó para que lo aceptaran. Se murió en eso, hasta el último día, que fue ayer, todavía nosotros estábamos peleando con la con la Nueva EPS para que autorizara la bendita remisión, nunca lo hizo”, explicó a EL HERALDO Elisandra Meléndez, prima del joven.
La familia Meléndez explicó que se sienten insultados y maltratados por quien debió garantizar su trato: “Tenían una sola burla con nosotros, íbamos de aquí para allá. Hasta las 11:50 peleaba yo con el director de la salud, que se llama Luis Cristancho, lo digo con nombre propio, hasta ayer era un palo, era un robot, no contestaba absolutamente nada, estático. No lo tenía una clase de información. A la 1:40 de la tarde mi primo murió finalmente y nunca me dieron respuesta”.
Elisandra descargó todo lo que la remueve por dentro y explicó los sentimientos que le embargan ahora que sabe que su primo jamás podrá terminar los estudios en ingeniería automotriz que cursaba, dejando a sus padres y cuatro hermanos con una pérdida irreparable.
“¿Qué siento? asco por el sistema de salud tan pésimo que hay en este país. Repugna la salud que le brindan a los a los a los ciudadanos colombianos, eso es lo que yo siento. Rabia, frustración. Era un joven de 24 años, con muchas ilusiones, sueños que quería cumplir, pero, lastimosamente, no le brindaron esa oportunidad”.
El cuerpo de Michael Meléndez Garizábalo fue entregado a sus familiares para realizar los actos fúnebres y darle sepultura a otra víctima, que al parecer, deja la crisis en la salud de Colombia.
Entre tanto, siguen aumentando las quejas en contra de la Nueva EPS, aseguradora que tiene millonarias deudas con clínicas de la ciudad y que ha dejado de hacer entregas de medicamento y cumplimiento de tratamiento, a pesar de los fallos judiciales que se han presentado.



















