El anuncio de la subasta del inmueble conocido como Titos Bolos, ubicado en el norte de Barranquilla, ha generado una intenso debate jurídico frente a una presunta ocupación ilegal por parte de una congregación religiosa.
De acuerdo con la información conocida por EL HERALDO, el predio –administrado por Activos por Colombia– hace parte de un proceso de recuperación liderado por la Sociedad de Activos Especiales (SAE), tras evidenciarse incumplimientos sostenidos en contratos de arrendamiento suscritos en distintos años.
En ese sentido se dio a conocer que la iglesia Vida Abundante estaría ocupando cuatro locales en el marco de contratos de arrendamiento que se encuentran en mora desde marzo de 2020.
Al respecto, el gerente de Activos por Colombia, Abraham Katime, ratificó a EL HERALDO que este es un bien con extensión de dominio que saldrá en subasta oficial el próximo 27 de abril, pero hay una ocupación “ilegal” por parte de la iglesia que está obstaculizando el proceso.
“Este inmueble pertenece a la Sociedad de Activos Especiales, pero desde hace unos años existe un contrato de arrendamiento con Promocon para cuatro locales del predio que ocupa la iglesia Vida Abundante, pero desde hace unos cinco años hay una mora en todos, algo que no fue notificado y que la convierte en una ocupación ilegal. Entonces se decidió hacer la subasta para poder liquidar este activo”, comentó.
Seguidamente, el funcionario explicó que hay una interferencia en la venta que viola las leyes: “Más del 65 % de los bienes de la SAE están ocupados ilegalmente, así que no podemos permitir que en este pase lo mismo”.
En ese sentido, recalcó que están haciendo todo lo posible por comercializarlo y hacerlo atractivo para los oferentes. “No tenemos ningún apelativo en contra de los ocupantes del predio, si el nuevo propietario quiere que sigan a pesar de la deuda, lo pueden hacer, pero la venta tiene que hacerse”.
Con respecto al valor del inmueble, Katime resaltó que saldrá a la venta de manera electrónica en un monto cercano a los $15 mil millones como resultado de un descuento especial.
“Este es un proceso que no se está haciendo a escondidas. Nosotros no tenemos que notificar a nadie de la subasta de este predio porque tenemos la facultad de restituir el inmueble ante una ocupación ilegal. Así que estamos sacando a mercado el inmueble con un avalúo comercial que fue aprobado y que tiene un descuento, que nunca puede ir por debajo del valor catastral”, comentó.
Teniendo en cuenta lo anterior, la SAE confirmó que actualmente se están evaluando propuestas de dos oferentes por “sumas considerables” para la venta del predio.
Por otro lado, esta casa editorial conoció que a corte del mes de junio del año 2025, el valor adeudado por los cánones de arrendamiento por los cuatro locales del inmueble es cercano a los $468 millones. Sin embargo, una facturación pendiente también por más de $400 millones y el valor agregado de los intereses establecen que se ha dejado de percibir cerca de $1.019.572.120.
A eso se suma que, en marzo de 2024, uno de los espacios del inmueble fue recuperado mediante proceso de restitución, y actualmente continúan en curso las acciones judiciales correspondientes para la recuperación total del activo.
“Los contratos que existen son de arrendamiento y presentan incumplimientos en el pago de sus obligaciones”, señaló Omar Casas Hernández, depositario provisional con funciones de liquidador, quien funge como representante legal de la firma Promocon, propietaria del inmueble en mención.
Historia de la iglesia
Fernando Bernier, representante legal de la iglesia Vida Abundante, contó a EL HERALDO que esta congregación estableció su primer contrato de arrendamiento en el año 1997 por un valor de un millón de pesos.
Inicialmente, las labores religiosas comenzaron ocupando un local en el segundo piso del inmueble, conviviendo con distintos negocios como discotecas y restaurantes. Sin embargo, desde el año 2003 se suscribieron otros contratos de arrendamiento para los locales de la parte inferior.
El litigante aseguró que la mora se generó desde la pandemia.
“Por el covid no se prestó servicio en ninguno de los locales, pero se siguió cobrando arriendo”, dijo.
De igual manera, recalcó que “en dado caso que este sea un bien de la SAE, ellos tendrían que encargarse de su mantenimiento para que esté en óptimas condiciones, pero desde hace más de 10 años acá no hay inversión de pintura o vigilancia, y todas las actividades las ha hecho la iglesia con sus recursos”.

Lupa de la Contraloría
En un informe de auditorías de cumplimiento que llevó a cabo la Contraloría General de la República entre los años 2023 y 2025 se estableció que en el caso del inmueble conocido como Titos Bolos el depositario provisional con funciones de liquidador remitió una carta de terminación unilateral del contrato, dados los reiterados incumplimientos del arrendador.
A pesar de dicho procedimiento, y de las gestiones judiciales emprendidas por la SAE, la tardanza en la adopción de medidas preventivas y correctivas evidenció para la Contraloría una “deficiencia en la supervisión contractual y en el seguimiento de los entes”.
Por consiguiente, la Contraloría reiteró que esta intervención judicial presente en el predio se activó tardíamente, cuando ya existían montos acumulados significativos en la cartera de la SAE.




















