A pesar de un complejo conflicto jurídico, el pasado jueves se llevó a cabo el desalojo de la Iglesia Vida Abundante de los locales que ocupaba —al parecer, de manera irregular— en el antiguo predio de Titos Bolos, en el norte de Barranquilla.
Se trata de un nuevo episodio en la larga historia de este establecimiento comercial, que durante las últimas décadas del siglo XX se consolidó como uno de los principales puntos de encuentro y entretenimiento de la capital del Atlántico.
Este inmueble, calificado por Activos por Colombia como de “altísima valorización”, perteneció al clan Nasser y fue objeto de extinción de dominio debido a los nexos de dicha familia con tráfico de estupefacientes y lavado de activos.
Dicho proceso dio paso a que, en 1997, la congregación religiosa Vida Abundante iniciara sus actividades pastorales. De acuerdo con la información conocida por EL HERALDO, en esa época se suscribió un contrato de arriendo por un millón de pesos mensuales con la firma Promociones y Construcciones del Caribe para que la iglesia ocupara uno de los locales comerciales habilitados en este punto.
Aunque seis años después se trató de desalojar a la iglesia de dicha sede, el proceso no prosperó. En ese momento, según documentos conocidos por esta casa editorial, se concertó el arriendo de otro de los locales comerciales por un valor mensual cercano a $1,5 millones.
“Hubo una fuerte oposición espiritual que buscaba que la iglesia saliera de su lugar de propósito, pero el respaldo de Dios fue mayor y, por su gracia, el Señor dio la victoria del territorio y es así como la Iglesia comenzó a tomar posesión, no de un local, sino de todo el centro comercial, siendo el hecho más importante que pasamos a ser luz en medio de tinieblas”, se lee en los registros históricos de la congregación religiosa.
Sin embargo, en pleno 2026 se adelantó una revisión por parte de la Sociedad de Activos Especiales (SAE) frente a la presencia de la congregación religiosa en este inmueble y se determinó que existe una deuda por cerca de $2.200 millones por el no pago de arriendo desde 2020.
Este hallazgo fue posible ante las diferencias en el inicio de un proceso de subasta, en el marco de un ejercicio para la puesta en valor de activos estratégicos que han permanecido bajo administración estatal, “promoviendo su reincorporación a la dinámica económica y productiva de las ciudades”.
En ese sentido, la empresa Activos por Colombia –que administra comercialmente el predio– aseguró que “lo que debería ser un activo para la inversión social, se convirtió en el beneficio particular de una congregación que decidió dejar de cumplir con sus obligaciones legales.
Y agregó que “es recurso que debería usarse para financiar proyectos de rehabilitación e inversión social. Los contratos de arrendamiento vencieron formalmente en noviembre de 2025, por lo que cada día que pasan allí, le están arrebatando recursos de erario”.
¿Un nuevo capítulo?
Lejos de representar el cierre definitivo de esta historia, el reciente desalojo parece dar inicio a un nuevo capítulo a causa de la oposición de las líderes de la congregación religiosa, que se encuentran a la espera de las respuestas ante las acciones judiciales que han presentado por la “vulneración de derechos”.
“Preocupa profundamente que, pese a existir solicitudes pendientes, controversias jurídicas, cuestionamientos sobre notificaciones, interrogantes sobre la competencia de la autoridad ejecutora y advertencias sobre la posible afectación de la libertad religiosa, se haya procedido con la diligencia material de desalojo”, indicaron los líderes de la Iglesia Vida Abundante a través de un comunicado de prensa.

Además, alertó que “se ha advertido públicamente la existencia de cuestionamientos sobre el valor comercial del bien, los avalúos, el precio base de eventual enajenación, la transparencia del proceso y el riesgo de que un activo del Estado pueda ser dispuesto en condiciones presuntamente lesivas para el patrimonio público”.
Avanza el proceso para nueva subasta
La nueva subasta del antiguo predio de Titos Bolos quedó establecida para los días 27 y 28 de mayo con el objetivo de sacar el bien del “limbo” jurídico en que se encuentra y monetizarlo para que cumpla su fin social.
“La salida de este activo al mercado abre la puerta a nuevos desarrollos en un punto estratégico de la ciudad. Por su escala y ubicación, puede atraer inversión, activar nuevas oportunidades de negocio y contribuir al dinamismo económico de Barranquilla”, afirmó Abraham Katime, CEO de Activos por Colombia.
Se indicó que el predio cuenta con 5032.22 metros cuadrados construidos y 4533.75 metros cuadrados de lote.
“Su amplia extensión y ubicación estratégica lo convierten en una oportunidad de inversión ideal para desarrollar proyectos comerciales, residenciales, de entretenimiento u oficinas”, agregó la firma sobre el atractivo del predio.



















