Compartir:

“El amor de una madre es el combustible que hace que un ser humano logre lo imposible”, decía la poeta estadounidense Marion C. Garretty. Y aunque la frase suena grande, muchas veces ese sentimiento se ve en una mamá que corre del trabajo a casa, en la que trasnocha cuidando a sus hijos, en la que intenta estar presente aun cuando el tiempo no alcanza.

Ser mamá también significa aprender a dividirse entre múltiples responsabilidades sin dejar de estar presente. Hay mujeres que lo hacen desde un hospital, un salón de clases, una cabina de vuelo, un escenario o desde el trabajo social. Mujeres que, mientras construyen sueños propios, también intentan acompañar el crecimiento de sus hijos y convertirse en refugio para ellos.

En las historias que EL HERALDO destaca en este Día de las Madres aparecen mujeres que han aprendido a equilibrar la maternidad con profesiones, pasiones y desafíos muy distintos.

Vea: ¿Cuál es la mejor tabla para cocinar? Ventajas y desventajas de madera, plástico y metal

Entre ellas está la mayor Deidy Dadriana Jaramillo Otero, piloto y comandante de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, quien acumula más de 3.600 horas de vuelo mientras divide sus días entre entrenamientos, operaciones y la crianza de Maximiliano y Antonella. También aparece Juana del Carmen Cárdenas Meza, profesora de folclor y amante del Carnaval de Barranquilla, que durante años ha encontrado la manera de vivir en medio de escenarios, ensayos y danzas sin dejar de acompañar el crecimiento de su hijo Emmanuel.

Las historias también muestran maternidades atravesadas por el dolor y la resiliencia, como la de Ximena Vivas Barrera, quien convirtió la pérdida de su hija Paola Andrea en una fundación que hoy acompaña a niños con cáncer y a sus familias en Barranquilla. Lo que nació desde el duelo terminó transformándose en ayuda y refugio para otros padres que atraviesan situaciones similares.

Y también está Elizabeth Fruto, la madre de Luis Fernando Muriel, quien durante años dejó a un lado muchas de sus propias ilusiones para acompañar el sueño futbolero de su hijo. Desde los días en que los arcos eran apenas dos sillas plásticas rojas y el dinero no siempre alcanzaba para los pasajes a los entrenamientos, estuvo presente apoyándolo para que pudiera seguir jugando. Hoy, mientras el delantero cumple el sueño de vestir la camiseta del Junior, ella sigue enseñándole a no perder la humildad.

A Elizabeth Fruto no le importó cortar sus sueños para que Luis Muriel cumpliera los suyos

Detrás de la carrera de Luis Fernando Muriel hay una madre que sacrificó mucho para acompañar el sueño de su hijo desde sus primeros pasos con un balón.

Lea: Nuevo documental de la banda Oasis ofrecerá primera entrevista conjunta de los hermanos Gallagher en 25 años

“Era demasiado inquieto. Apenas llegaba de entrenar, enseguida cogía nuevamente ese balón. Los arcos eran unas sillas plásticas rojas y se la pasaba jugando todo el día”, recuerda Elizabeth en entrevista con EL HERALDO. Desde pequeño, asegura, el fútbol era su gran pasión. “Nunca se imaginó que iba a pisar tierras europeas a tan corta edad”. Pero el camino no fue fácil.

“Hubo momentos en que no había para cubrirle los pasajes para ir a entrenar o para las competencias”, cuenta. Aun así, nunca dejó de apoyarlo. “Siempre lo acompañábamos cuando podíamos a los partidos y creo que lo logré”. Y aunque hoy Muriel disfruta jugando en el equipo del que siempre fue hincha, Junior, Elizabeth mantiene el mismo deseo de siempre: “Que siga así y que nunca pierda su humildad”.

cortesía

La piloto que siempre vuela pensando en sus hijos

La mayor Deidy Dadriana Jaramillo Otero divide sus días entre los cielos y la maternidad. La oficial de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, comandante del Escuadrón de Entrenamiento Técnico del CACOM 3, acumula más de 3.600 horas de vuelo, pero asegura que su misión más importante empieza cuando regresa a casa con sus hijos, Maximiliano y Antonella.

Desde 2007 hace parte de la institución, motivada por su paso por el deporte de alto rendimiento y por la influencia de su hermano, también integrante de las Fuerzas Militares. “Cuando vuelo siempre pienso en volver a casa con mis hijos. Mi trabajo nunca termina porque llego a casa a brindarles todo el apoyo que necesitan”.

cortesía

Juana se baila la vida enseñando folclor y el amor más puro a su pequeño Emmanuel

Juana del Carmen Cárdenas Meza ha dedicado gran parte de su vida a la danza, pero asegura que su papel más importante es ser mamá de Emmanuel Guillermo Caballero Cárdenas, de 11 años. Profesora de folclor desde hace más de 15 años en la Academia de Danzas Gacho y Gloria Peña y en el Berckley Preschool, ha aprendido a equilibrar su amor por el Carnaval de Barranquilla con la crianza de su hijo.

“Mi mayor propósito ha sido ser una mamá presente. Acompañarlo en cada etapa de su vida. Que sea un ejemplo para la sociedad. Un hombre que mañana pueda ser admirado por otras mamitas como yo”. Su historia con el Carnaval comenzó desde los 13 años, cuando empezó a bailar en la cumbiamba El Cañonazo.

De interés: Cannes 2026: Diego Luna, Martelli y primera selección de Costa Rica lideran la presencia latina

Más adelante hizo parte de El Esplendor del Carnaval, musical con el que participó en la declaratoria del Carnaval de Barranquilla ante la Unesco. También triunfó en el Festival Nacional de la Cumbia 2025.

cortesía

La lucha de Ximena Vivas después de perder a su hija

Durante 24 años, el nombre de Paola Andrea Velázquez Vivas no ha dejado de acompañar a decenas de familias en Barranquilla. Aunque la niña falleció apenas seis meses después de ser diagnosticada con un tumor cerebral, su historia terminó convirtiéndose en refugio para otros niños con cáncer y para padres que, como Ximena Vivas Barrera, han tenido que enfrentar una de las pruebas más difíciles de la vida.

Mi hija falleció seis meses después de que le detectaran un tumor cerebral. Buscamos tratamientos dentro y fuera del país”. En medio del duelo, su familia transformó el dolor en ayuda y creó en Barranquilla la Fundación Paola Andrea Velázquez Vivas.

cortesía