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Muchas veces, las transformaciones más importantes ocurren en silencio, en medio de una conversación incómoda, de una rutina que empieza a desgastarse o de una emoción que permanece guardada durante años. Sobre esa mirada, Patrizia de Jesús Castillo, construye su escritura.

Sus relatos se detienen justamente en esos momentos pequeños que suelen pasar desapercibidos. No necesita escenarios exagerados para hablar de temas complejos como la pérdida, el amor, la distancia emocional o la soledad. Le basta una escena doméstica, un recuerdo, un objeto cotidiano o un silencio entre dos personas para revelar las tensiones internas de sus personajes.

Esa sensibilidad por las historias apareció desde la infancia. Antes incluso de aprender a leer, ya existía una curiosidad natural por las palabras y los relatos. Creció rodeada de libros y bajo la influencia de un padre lector que convirtió la lectura en una costumbre diaria. Esta periodista cartagenera, egresada de la Universidad Autónoma del Caribe, entendió que escribir era una forma de mirar y comprender el mundo.

Ese camino desemboca en Nuevas rutas para lugares remotos, libro de cuentos publicado por CLU Editores. Aunque muchas protagonistas son mujeres, el libro no gira exclusivamente alrededor de lo femenino.

“En realidad, pone la atención en personajes que atraviesan momentos de quiebre emocional y que intentan encontrar sentido en medio de relaciones desgastadas, recuerdos difíciles o búsquedas personales”.

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Uno de los aspectos más interesantes de la obra es cómo convierte lo cotidiano en algo emocional. Una copa de vino, unas servilletas con flores, una botella de agua o tres girasoles terminan cargados de significado. Los objetos funcionan como señales de aquello que los personajes sienten, pero muchas veces no logran expresar.

“Yo trabajo sobre la idea de que en lo cotidiano se revela una complejidad silenciosa, una mezcla de luz y sombra que define la experiencia humana. La literatura, en ese sentido, funciona como un ejercicio de atención, una forma de rescatar la dimensión extraordinaria de lo que suele pasar inadvertido”.

Cortesía

En cuentos como Tríptico, Navidad, Día de limpieza, Una serie de HBO o Nuevas rutas para lugares remotos, aparecen personajes que intentan entender el deterioro de una relación, enfrentar la ausencia o reconstruir recuerdos del pasado.

“Así sucede con Victoria (una de las protagonistas femeninas), que encuentra cierta calma en esos detalles mientras intenta comprender el deterioro de su relación con Felipe, atravesada por silencios y distancias.

En otro de los cuentos, el que comparte título con el libro, una mujer reconstruye un vínculo del pasado al enterarse de la muerte de un antiguo amor. En ese recuerdo aparece la idea de que es posible compartir intimidad con alguien y, aun así, no llegar a conocerlo del todo”.

La autora reconoce influencias de escritores como Julio Cortázar, Alice Munro y Edgar Allan Poe, especialmente por su manera de explorar la condición humana desde lo cotidiano y desde los detalles mínimos.

“Aunque cada relato es autónomo, los seleccioné con la intención de que dialogaran entre sí, de que existiera una continuidad sutil, incluso con personajes que reaparecen. El orden final, trabajado junto a la editorial, refuerza esa sensación de unidad”.