Las últimas alocuciones presidenciales han sido muy drásticas y directas a acabar la industria de los hidrocarburos y la minería en el país. Al presidente, parece ser que no le gusta nada de estas actividades y a su candidato tampoco, pues mantiene la misma propuesta. Sin embargo, lo más curioso es que mucha gente lo ve viable y cree que este país y cualquier otro puede vivir sin estos recursos.

Es entendible para quienes no estudian el sector pensar así, el ciudadano de a pie, el campesino, la comunidad étnica, mis vecinos. Pero cuando lo piensa el presidente, se entiende de una, que es una campaña para atraer inocentes y convencerlos desde el discurso de victimización e indignación y luego sobreponerle el discurso de la salvación.

Vamos a preguntarnos ¿por qué a mucha gente se le hace pensar tan fácilmente que eso es posible? lo creen sin pensarlo dos veces. Claramente, estamos en un país subdesarrollado con muchas deficiencias educativas, poco pensamiento crítico y bajos niveles de lectura, esto hace, que defendamos las posturas no por lo que son o desde una evaluación integral, sino desde las emociones, desde la percepción, desde lo que yo creo o lo que me parezca más convincente. En otras palabras, desde lo que para mi sea más palpable y tangible y se alinee a mi lógica.

Lo curioso es que la gran parte de todos los procesos industriales de la humanidad, como, las tecnologías, los minerales, los hidrocarburos, obedecen a las lógicas de la geología, la física, la química, las matemáticas, la metalurgia y muchas otras ciencias que no obedecen ni cinco a las lógicas de la población en general. Entonces, ya por ahí estamos teniendo la primera debilidad como sociedad, no saber evaluar de manera correcta los impactos de cualquier actividad de la vida humana. Esta deficiencia la conoce muy bien la política actual, y se ha aprovechado de ella para ganar soñadores.

Yo concluiría entendiendo esto, que la única forma que la gente tome mejores decisiones es sintiendo en carne propia qué significa para el país acabar con los hidrocarburos y los minerales. Propondría entonces, que el gobierno siga en su línea de acabar a Ecopetrol, cerrar las minas de carbón para quebrar las economías del Cesar y la Guajira, no abrir ni una sola mina nueva de cobre o cualquier otro mineral necesario para la transición energética, cerrar las termoeléctricas de carbón y gas para quedarnos sin respaldo cuando llegue el fenómeno del niño, quitarle el gas a la industria del níquel y el carbón a las cementeras y las acerías.

Luego nos sentamos a esperar que al menos no nos cambien la constitución para que cuando los colombianos sintamos que no hay empleo, no hay desarrollo, la energía más arriba de las nubes, los productos más costosos, todo sea importado porque se acaba la industria nacional y estemos penando en la pobreza, quizás allí podamos entender la importancia de los hidrocarburos y los minerales en la sociedad y tomar mejores decisiones, porque creemos que la tecnología da para todo y que ya está todo solucionado, la mala noticia, es que desafortunadamente hoy aún no existe reemplazo en el mundo para los hidrocarburos y los minerales, estos sostienen hasta la producción de equipos para las energías renovables.

*Director Observatorio de Transición Energética del Caribe – OTEC. Universidad del Areandina.