Petro actuó por puro cálculo electoral, por conveniencia politiquera. El aumento del salario mínimo se hizo contra la ley y contra todo criterio técnico y con el único propósito de ganar unos votos en las elecciones.
Insistir en esta “estatización” es volver al pasado de Colombia en el que los servicios que prestaba el estado en salud, puertos, servicios públicos, telecomunicaciones, banca, entre otros, eran de mala calidad, ineficientes, más costosos, burocratizados y politizados.
No puedo sucumbir a la nostalgia ni quedarme atrapado en el ayer, pero tampoco puedo dejar que la ansiedad del mañana me lleve a actuar de manera equivocada. Es necesario descubrir el valor de cada momento. No sé qué vendrá, pero sé quién soy: y eso me basta para caminar.
Este episodio debe servir de advertencia: no se pueden deslegitimar candidaturas con base en infamias a escasos meses de una elección presidencial. No puede admitirse que se acuda a presos, cárceles o supuestos testigos para salpicar candidatos y eliminarlos moralmente.