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El sector eléctrico sigue en alerta. Mientras la demanda crece, la oferta no despega, las reglas del juego cambian y avanza la presión por la transición energética, la Subasta de Energía Firme que prepara la Creg para 2026 aparece como una luz al final del túnel. Una oportunidad —quizás la más importante en este momento— para asegurar que Colombia sí tendrá la energía que necesitará en 2029 y 2030.

De acuerdo con el proceso anunciado, esta subasta cubrirá el periodo entre el 1 de diciembre de 2029 y el 30 de noviembre de 2030, y permitirá la participación de todas las tecnologías de generación: hidroeléctrica, térmica, solar, eólica y sistemas de almacenamiento.

Los contratos de Obligaciones de Energía Firme tendrán vigencias entre 1 y 20 años e incluirán incentivos como bonificaciones para los proyectos que entren en operación antes de diciembre de 2029 y beneficios para las plantas que adelanten renovaciones tecnológicas.

El sector espera que el mecanismo permita una participación efectiva de todas las tecnologías y que se mantengan los incentivos previstos, con el fin de garantizar una subasta exitosa que responda a las necesidades del sistema eléctrico.

EL HERALDO