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Diana Melissa Botero cargando a su hija, Lucía. Junto a ellas, Juan Guillermo Cuadrado, en el control electrónico del aeropuerto Ernesto Cortissoz. Christian Mercado
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El atropellado matrimonio de Cuadrado en Barranquilla

Luego de especulaciones y horas de espera, el mediocampista de la Selección Colombia contrajo matrimonio con Diana Melissa Botero en el Hotel Hilton Garden Inn, en una ceremonia íntima y discreta.

Un edicto colgado en un tablero de corcho en una de las paredes de la Notaría Séptima despertó a Barranquilla del letargo que la adormecía luego de una noche para el recuerdo del fútbol colombiano: la Selección de mayores lograba quitarle el invicto a Ecuador –líder de la Eliminatoria– y desplegaba nuevamente las alas para volar rumbo a Rusia 2018. Para completar la fiesta, la Sub-23 concretó su cupo a unos Juegos Olímpicos luego de 24 años.

El edicto, exhibido junto a otros cinco documentos, dejaba claro que el 16 de marzo de este año, Diana Melissa Botero Flórez, domiciliada en Italia y de ocupación ama de casa, y Juan Guillermo Cuadrado Bello, también radicado en el país de la dolce vita, de ocupación deportista, presentaron la solicitud para contraer matrimonio civil.

A las 8 a.m. de ese miércoles 16 de marzo fue fijado el documento, según se puede leer en el mismo papel. Rafael María Gutiérrez Rodríguez, notario séptimo del círculo de Barranquilla, es quien lo firma.

Pasaron dos semanas exactas para que fuera pública dicha disposición. Se conoció cuando muchos jugadores del combinado tricolor ya viajaban rumbo a los lugares de origen de sus clubes, mientras otros alistaban maletas, y en medio de la incredulidad creciente de los barranquilleros ante a la noticia que anunciaba que el mediocampista de la Juventus de Turín hubiera elegido una notaría sin pretensiones de la zona cénntrica de la ciudad para casarse en medio de un sigilo que no fue posible.

Cerca de las 9:30 de la mañana, el lugar ya estaba cercado por periodistas, vendedores de tinto y uno que otro curioso que tenía la esperanza de ver llegar a Cuadrado vestido de smoking. “Tú me dijiste que era un secreto”, dijo un hombre ataviado con traje formal a su pareja, quienes al parecer participarían en la ceremonia civil. “Lo era cuando te lo conté”, dijo la mujer, refiriéndose a que el gran acontecimiento se guardó celosamente hasta las 8:30 a.m. de ayer, hora en la que supuestamente llegarían Juan Guillermo y Diana Melissa al lugar, ubicado en la calle 53 entre carreras 44 y 45.

También esperaban a la pareja otros tres jóvenes. Uno de ellos vestía la camiseta que luce el volante en la Juventus, mientras que otro sostenía en su mano la remera de la Selección Colombia. Cerca de las 10:30 a.m., cuando el barullo y las especulaciones sobre si habría boda o no inundaban la notaría, el grupo de chicos partió en una camioneta blanca, disipando así las posibilidades de que el mediocampista se apareciera en el lugar. Esta sensación la corroboró la partida de otras personas que también tenían apariencia de ser cercanos al futbolista, a juzgar por las ropas blancas y formales que lucían y porque se atrevieron a anunciar a la prensa que “ya no habría boda”.

Fue entonces cuando apareció el notario a disipar las dudas. Rafael Gutiérrez, en su despacho, aseguró que los novios “no se presentaron porque esperaban una ceremonia privada. No querían un cubrimiento mediático (…) Hasta el momento todo sigue en pie para que se dé la unión entre Juan Guillermo y Diana”, añadió.

El funcionario, quien aseguró no estar sorprendido por la elección de Cuadrado de celebrar su matrimonio en la Notaría Séptima –sino “ todo lo contrario, contento de que un futbolista nuestro acuda a nuestra notaría–,  corroboró, cerca de las once de la mañana, que el nuevo sitio elegido para el enlace sería el hotel Hilton Garden Inn, lugar de concentración de la Selección Colombia, para asegurarse de que el acceso a los medios fuera restringido.

Sin que casi nadie lo notara, Gutiérrez Rodríguez partió hacia el nuevo epicentro de la boda Cuadrado-Botero, y arribó al hotel Hilton Garden Inn pasadas las once y media de la mañana. Ingresó a la edificación custodiado por agentes de la Policía Nacional y del cuerpo de seguridad del seleccionado colombiano.

La ceremonia
La ceremonia –sin vestido de novia, ni trajes elegantes– se realizó entre las 11:50 y las 12:20 de la tarde. No estuvieron presentes jugadores del equipo colombiano y tampoco se les permitió el acceso a los medios de comunicación; solo unos pocos familiares y la pequeña Lucía fueron testigos de la unión de la pareja.

El notario Gutiérrez relata que Cuadrado le manifestó que le encantaba casarse en Barranquilla porque “es la Casa de la Selección” y consideraba el acto como un regalo para la ciudad. Contó que fue un procedimiento rápido debido a que el futbolista decidió cambiar el lugar del matrimonio a última hora.

“Él (Juan Guillermo) pudo casarse en otra parte, pero eligió Barranquilla por una razón de afecto con la ciudad. Cambiaron el lugar de la ceremonia  por seguridad”.

El acto, para el funcionario público, “no tuvo diferencia al que se aplica en la notaría”; sin embargo, se realizó de “manera improvisada en un salón del hotel”. Gutiérrez explica que aplicó toda la formalidad del trámite legal con registros civiles, fotocopia de sus cédulas, el edicto, los documentos y los testigos. 

“Estaban unos primos de él y un hermano. También estaba presente una señora que pienso, podría ser la mamá de alguno de los novios. Nos acompañaron dos señores, los mánagers del futbolista. Unos siete testigos aproximadamente”, describe, y cuenta que durante la ceremonia los novios se besaron en repetidas ocasiones y nunca entregaron a la pequeña Lucía a sus acompañantes. “Él se la entregó a su esposa cuando iba a firmar y luego ella a él. Entre los dos cargaron a la niña todo el tiempo”, comenta.

Ambos respondieron afirmativamente a las preguntas del notario. “Les pregunté si venían libremente a contraer matrimonio. En una ceremonia civil tienen que expresar la voluntad y, posteriormente, si quería tomar a su novia como legítima esposa. Ellos se expresaron su amor y Cuadrado le dijo a ella que ese amor era para toda la vida”, relata Gutiérrez.

Cuando finalizó el matrimonio, el mediocampista salió por la entrada principal del hotel –a las 12:20 de la tarde– cargando a su hija y subió a la van oficial que dispuso la Federación Colombiana de Fútbol para su transporte hacia el aeropuerto. Minutos después subió al vehículo su esposa. Ambos se mostraron muy cariñosos entre ellos, en medio de un circuito de seguridad que los mantuvo alejados de los periodistas, que asediaron el lugar desde tempranas horas del día.

El alcalde Alejandro Char llegó hasta el lugar a felicitar al jugador, a quien vio “muy contento, feliz” en los pocos minutos que compartió con él y su hija, a quien aprovechó para conocer.

LA DESPEDIDA
A la una de la tarde arribó el volante al aeropuerto Ernesto Cortissoz para realizar el check in y poder abordar el vuelo de conexión nacional que lo llevaría a Italia.

Con una camisa manga larga de cuadros vichy rojinegra, el volante de Necoclí, Antioquia, completó la diligencia en uno de los módulos de Avianca, fuertemente custodiado por un par de policías y personal de seguridad de la Federación Colombiana de Fútbol.

Alrededor, periodistas, personal del aeropuerto y viajeros se agolpaban para obtener una selfie con el jugador de la Juventus, además de declaraciones luego de su reciente matrimonio.

Sin embargo, no hubo ni lo uno ni lo otro. Cuadrado supo ‘gambetear’ la multitud y acelerar el paso aprovechando que iba escoltado, y rápidamente ingresó por la puerta que conduce a las salas de espera de los vuelos nacionales. Su esposa lo esperaba metros adelante con su hija.

Una vez completado el control electrónico de seguridad, y fuera del alcance de la prensa, Juan Guillermo atendió la solicitud de los fanáticos que se encontraban en el área y los complació con fotos. Así fueron las primeras horas del 11 de la Selección como recién casado.

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