El Heraldo
En el Centro Histórico de Sincelejo más de 50 negocios permanecen cerrados por efectos de la crisis que deja la pandemia.
Sucre

Crisis económica, la otra pandemia que golpea a Sincelejo

Informalidad del 64.4% es la más alta de la Costa y la segunda a nivel nacional. En la zona del Centro 250 negocios cerraron.

La situación socioeconómica de Sincelejo, que no era muy alentadora antes de la pandemia por la covid-19, llegó a un punto crítico en los últimos diez meses de acuerdo con cifras del Dane.

Esta entidad oficial acaba de revelar que la informalidad laboral en la ciudad es del 64,4%, la más alta de la Costa Caribe. Sin embargo, para la Asociación de Comerciantes Unidos de Sucre la cifra quedó corta, y asegura que la realidad que el gremio palpa sitúa esa estadística en más del 90%, como quien dice, crisis absoluta.

El presidente del gremio, Octavio Pacheco Paternina, afirma que los altos costos en los arriendos, las bajas en las ventas, la poca afluencia de compradores, los altos costos en los servicios públicos y la acumulación de deudas han llevado a muchos comerciantes a cerrar negocios y trasladarlos a sus casas.

No tienen apoyo

Con esta migración a la informalidad no están generando empleo y tampoco pagan impuestos, por lo que la economía está decaída, perdió dinamismo.

La asociación, que reúne a más de 1.500 comerciantes en Sucre, lanzó un llamado urgente a las autoridades departamentales y municipales para adoptar medidas que eviten tocar fondo.

“Invito al gobernador a que se empape más de los proyectos que mueven económicamente al departamento, que realice un estudio serio y nos apoye porque en realidad lo necesitamos. Tiene que repotencializar lo que existe, la base”, dice Pacheco.

En municipios como Corozal, Sampués, Coveñas y Morroa, las alcaldías no han encontrado mucho apoyo para la reactivación de la economía.

En Coveñas, por ejemplo, permanecen cerrados 40 negocios, y el 35% de la planta de personal ha regresado a sus puestos. En Corozal hay 60 negocios cerrados y su reactivación solo alcanza el 30%.

Sampués tiene 55 negocios cerrados, y los que están abiertos es porque en su mayoría migraron a la informalidad.

En Sincelejo, donde se concentra el movimiento del sector terciario de la economía, el panorama es aún más grave, pese a que tienen el acompañamiento de la secretaría de Desarrollo Económico.

“Los comerciantes estamos pasando una situación crítica, no existe una política pública para apoyarnos, por eso ha aumentado la informalidad, ya no hablamos de empresa sino de negocios de bolsillo”, dice el dirigente.

Los avisos de arriendo o venta en la Calle Nariño.

Negocios cerrados

Hasta el jueves pasado en Sucre permanecían cerrados 2.018 negocios de comidas, bares y ropa, la mitad de estos en Sincelejo.

Bladimir Sierra, comerciante de ropa en el Centro, revela que pasó de tener 3 negocios con 4 empleados cada uno, a quedarse con solo uno y un empleado.

Cuenta que pagó el 90% de las deudas con las ventas de diciembre, que fueron buenas.  Sin embargo, opina que el panorama no mejorará porque la medida del viernes sin parrillero está vigente.

Por eso pide al alcalde Andrés Gómez desmontar la medida teniendo en cuenta que es el transporte más utilizado en la ciudad.

Los comerciantes consideran además que la Alcaldía debe reconsiderar el inicio del toque de queda. Rige desde las 12 de la noche hasta las 5 de la mañana del día siguiente, pero ellos insisten en que comience a la 1 a. m. para beneficiar a los establecimientos nocturnos, plantea Elvia Rosa García.

“Seguimos trabajando a pérdidas porque la gentesale a disfrutar un bar o un restaurante a las 9 de la noche, pero dos horas después ya debemos cerrar”, asegura. García es dueña de dos rumbeaderos en la variante a Tolú, y contaba con 20 empleados, ahora tiene ocho, cuatro en cada negocio.

El sector de los alimentos no pasa tampoco por un buen momento en Sucre, en especial Sincelejo. Los restaurantes no están siendo visitados como antes, y los domicilios se ven afectados los viernes con la medida del no parrillero.

De esto dan fe Gildardo Méndez Moreno y Claudia Acosta Ríos, propietarios de un asadero de pollo en la Plaza de Majagual y de un restaurante en el Centro de Sincelejo.

Bajón en ventas

Ambos, además de las bajas en las ventas, de los altos costos en arriendos y de no poder acceder a créditos con Bancóldex, lidian con tarifas exageradas en servicios públicos.

Méndez, oriundo del interior del país y radicado en Sincelejo hace 19 años, manifiesta que el Estado no ha cumplido con los créditos anunciados. “Me ha tocado trabajar con dinero prestado por particulares al 10 y 15%, y de tres negocios de alimentos que tenía solo he podido reabrir uno, pero sin empleados. Antes eran 6 y ahora trabajamos mi hijo y yo, a la señora que cocina le pago por día laborado”, se lamenta.

Las ventas pasaron de $350 mil diarios a menos de $200 mil, y hay días que solo vende 5 pollos.

Otra comerciante, Claudia Acosta, dice que en este momento sus ventas son del 30%. “Pasé de vender $500 mil diarios a $200 mil. No vemos salida, los bancos no prestan, y lo peor es que tampoco nos fían, la mercancía se paga de contado”.

El sector de las maderas o aserríos de Sincelejo, situados en la calle El Cauca, Las Américas y La Bucaramanga, no ha podido despegar bien a pesar de que sí tienen compradores.

Se quejan de las trabas de la Corporación Autónoma Regional de Sucre (Carsucre). Carlos González Guzmán, comerciante caleño de ese sector, con 15 años de residencia en Sinceljo, anota que a pesar de cumplir con  los requisitos y de estar legalizados, no les dan las licencias de aprovechamiento forestal.

“A nosotros se nos ha parado la compra, más no la venta. Antes podíamos vender un viaje de madera en una semana y ahora lo vendemos en una hora. Por eso la necesidad de que se nos den los aprovechamientos forestales y no que se nos frenen como lo está haciendo Carsucre. Estamos en la mitad de un problema en el que no sabemos que es más beneficioso, si estar en la ilegalidad o ser legal”.

Negocios cerrados en la parte posterior de la Catedral.

Impulso a lo laboral

Leonardo Beltrán Pinto, secretario de Desarrollo de Sincelejo, es conocedor de este panorama desolador, y sostiene que los sigue acompañando. “Tenemos el reto, de la mano del Gobierno nacional, de impulsar la formalización laboral, una tarea nada fácil si se tiene en cuenta que este fenómeno se ha incrementado con la pandemia”, precisó.

El funcionario señala que aunque no hay estadísticas certeras de cómo está el sector comercio en estos momentos, se atreve a decir que por lo menos unos 3 mil cerraron sus puertas y otro tanto no ha renovado sus licencias en Cámara de Comercio, pero eso no quiere decir que no estén activos.

“Desde la administración municipal estamos trabajando diferentes frentes, y uno de estos es escucharlos y diagnosticar los problemas que afrontan, que en su mayoría tiene que ver con el poco acceso a los créditos, y eso se debe a la informalidad que existe. Por eso los estamos acompañando para que se formalicen porque eso tiene sus beneficios”.

Indica además que para el acceso al subsidio de la nómina también hubo problemas, al punto que menos de 74 empresas en Sincelejo lo lograron, de más de 7 mil activas que hay y de las 25 mil registradas en Cámara de Comercio.

Cifras no coinciden

Beltrán recordó que en el 2020 hubo unos beneficios tributarios, y en este 2021 también los hay para que de esta manera se puedan seguir reactivando.

“No tenemos un reporte verídico de cuántos negocios están cerrados en Sincelejo desde la pandemia, porque la ciudad tiene un nivel de informalidad microempresarial del 93% y en general, es decir, transversal a todos los sectores, es del 64,4%”, dice Beltrán y en esto sus cifras coinciden con las del DANE.

Esa situación –asegura– nos limita mucho el trabajo para identificarlas, pero hacemos estimativos y uno de ellos es que según la renovación en Cámara de Comercio unos 3 mil locales pudieron cerrar, pero esto puede estar alejado de la realidad dado que si una persona no registra no quiere decir que no esté funcionando y eso es parte de la informalidad.

Anuncia la realización de un barrido por Sincelejo para seguir identificando los negocios que necesitan apoyo y hacer cumplir los protocolos de bioseguridad para su funcionamiento, pero el gran reto es identificar los 50 mil micronegocios de los que habló el DANE.

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