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Francisco Mejía, Stephany Mendoza, Luis Rodríguez, Angie Novoa y Jaime Suárez.
Cortesía.
Sociedad

Un 85% de los jóvenes son optimistas frente a la pandemia

Una encuesta del Banco Interamericano de Desarrollo realizada a 15.000 millennials analiza cómo esta generación percibe el futuro.

“Los jóvenes de América Latina y el Caribe tienen un gran potencial que si no se acompaña de las políticas correctas puede acabar desaprovechándose”, afirma un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo.

El documento desarrollado por esta organización, compilado en el libro Millennials en América Latina y el Caribe: ¿trabajar o estudiar?, concluye que los jóvenes de este territorio son, en general, “más optimistas acerca de su futuro”.

En la investigación, en la que participaron más de 15 mil jóvenes del continente, se detalló que el 85% de los encuestados tiene aspiraciones optimistas frente a su educación y oportunidades laborales. La investigación se desarrolló entre el 28 de abril y el 19 de mayo pasados.

Los millennials, o jóvenes del milenio, la generación que vio expirar el siglo XX y creció en los primeros años del siglo XXI, es ahora considerada un eslabón clave en la llamada nueva normalidad.
Nacieron, según la Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés) entre 1982 y 1994. Y ahora a su lista de cambios se le suma el de una nueva normalidad. Una intempestiva variación en sus rutinas presenciales por efecto de la COVID-19, pero que los inmiscuye más en ecosistemas digitales y colaborativos.

A pesar de que el panorama a corto plazo no se muestra alentador, varios de ellos se muestran esperanzados en lo que podrá pasar luego de que la pandemia se acabe y además afirman que con sus talentos están dispuestos a aportar con esta nueva realidad.

“La pandemia del COVID-19 ha cambiado radicalmente nuestra forma de vida, la manera en que trabajamos, socializamos, compramos y más, y las generaciones jóvenes se vieron especialmente afectadas”, indica Michele Parmelee, directora de People and Purpose de Deloitte Global.

Según Parmelee, a pesar de las condiciones inciertas y desalentadoras, los millennials y los centennials expresan “una capacidad de resiliencia impresionante y muestran resolución para mejorar el mundo”.
Una reciente encuesta publicada por Deloitte revela que tanto millennials como centennials se mantienen resilientes frente a la adversidad y “están decididos a impulsar un cambio positivo en sus comunidades y en todo el mundo”.

 Francisco Mejía, comunicador social, fotógrafo y community manager, es uno de esos millennials que le apuesta con su discurso a impactar de manera positiva a su comunidad.

“Siempre trato de enviar un mensaje enfocado en entender que los cambios pueden ser positivos. A pesar de las situaciones que estamos viviendo y las cosas negativas que puedan afectarnos debemos reflexionar sobre los propósitos”, afirma.

En medio de la pandemia, afirma que ha tratado de usar sus redes para incitar a los demás a aprovechar este tiempo para crecer y adaptarse a este nuevo entorno.

“Para mí es difícil llamarle nueva normalidad. En este momento lo que percibo como normal es cuidarnos más, protegernos y mantener muchos protocolos de seguridad (...) Debemos mantener la percepción de que esta situación será normal por un periodo temporal. No será así para siempre”, expresa.

 

 

Para mí es difícil llamarle nueva normalidad. En este momento lo que percibo como normal es cuidarnos más, protegernos y mantener muchos protocolos de seguridad (...) Debemos mantener la percepción de que esta situación será normal por un periodo temporal. No será así para siempre

Jaime Suárez es un centennial que se encuentra en último semestre de Relaciones Internacionales, espera con sus conocimientos impactar de manera positiva en la vida de otros. Afirma que ve con optimismo el futuro, a pesar de que el panorama actual pinte “oscuro”.

Su enfoque va dirigido a los menos favorecidos y le gustaría implementar estrategias que permitan que aquellas personas en condición de vulnerabilidad desarrollen una mentalidad visionada en resurgir.

“Creo que si las personas utilizan sus habilidades y organizan de mejor manera su economía podrían mejorar sus condiciones”, afirma.

Considera que “estamos en una realidad a la cual le debemos hacer frente con un alto grado de madurez, no es la primera vez que el mundo atraviesa por una pandemia y esta no es nada en comparación a otras”. Para este joven el autocuidado es fundamental para superar más rápido la crisis desatada por la COVID-19.

Angie Novoa, estratega de comunicaciones, se considera parte de la generación que “cambiará” el futuro.

“Este es el momento para que los millennials y centennials generemos nuevas formas y nuevas dinámicas para lograr cambios positivos en aspectos económicos, sociales y políticos. No nos podemos quedar quietos”.

Para ella es importante que tanto esta generación como las demás converjan en estrategias que ayuden a que el país logre salir a flote.

“Es el momento de que los jóvenes también hagamos algo para que esto funcione. Estoy dispuesta a generar un cambio positivo para mi comunidad o el mundo desde las comunicaciones. Podemos lograr hacer cosas buenas a pesar de lo que está sucediendo”.

Dentro de las labores que realiza esta joven desde su hogar, destaca el hecho de que al trabajar con personal de la salud puede canalizar los mensajes de los especialistas para llevar una voz de aliento a sus comunidades cercanas.

“Ahora entendemos que todo va ligado. Debemos salir a flote porque el mundo no se puede acabar, la economía no puede parar, pero tampoco podemos afectar nuestra salud. Debemos repensar nuestra realidad”.

Luis Rodríguez nació en 1998 y forma parte del grupo de los centennials. Desde hace varios meses ha tenido un trabajo híbrido por lo que la cuarentena en parte no cambió mucho sus hábitos.
Solo que ahora las reuniones presenciales no se realizan, pero de resto todo lo desarrollaba en ecosistemas digitales. Para él es cuestión de adaptación. “Lo que hizo la pandemia fue dar certeza del trabajo digital que venía realizando. De hecho en la parte económica me he visto favorecido”.

Piensa que después de que se supere la emergencia la normalidad no será la que se concebía antes. Considera que ahora se le dará más atención a la virtualidad en una época que ha sido propicia para el emprendimiento.
Stephany Mendoza también es centennial. A raíz de la situación, la técnica en diseño gráfico con énfasis en comunicación visual ha optado por la investigación para desarrollar su carrera. Desde que empezó la cuarentena ha realizado cursos virtuales para perfeccionar sus técnicas y muy pronto empezará a comercializar ilustraciones, cuadros y caricaturas hechos por ella.

“Las redes sociales son ideales para dar a conocer nuestros emprendimientos. Siento que aunque la pandemia ha sido un proceso doloroso para la humanidad se ha prestado para que aquellos que estamos en casa podamos capacitarnos más”.

Esta joven, desde sus talentos, afirma que quiere generar comunidades digitales que giren en torno a la colaboración y analiza un panorama pospandemia con personas más enfocadas en sí mismas.

“Creo que tendremos personas más preparadas y con mayor capacidad de superar obstáculos. La humanidad siempre se ha sobrepuesto a la adversidad y esta no será la excepción».
La psicóloga Adriana Vargas explica que esta visión de los jóvenes está ligada a la concepción que millennials y centennials tienen del mundo.

 “Ellos son conscientes de las oportunidades que pueden tener a raíz de toda esta situación. En parte también puede ser un mecanismo de defensa ante el panorama poco alentador que vivimos en este momento”, expone.

Con respecto a la mención de varios jóvenes sobre inmiscuirse más en entornos y ecosistemas digitales, la especialista afirma que, por ejemplo, para ellos las redes sociales se han convertido en la manera más fácil de comunicarse pues les evita el desgaste social y emocional.

“Con ellas (las redes sociales) crean una realidad alternativa, pero se debe ser muy cuidadoso porque esa misma realidad no les permite dimensionar la situación que otros están viviendo”, concluye.

Para Vargas es un buen indicio que los jóvenes estén dispuestos a poner sus talentos y capacidades al servicio de la comunidad, pero recuerda que se necesita de todas las generaciones “para encontrar la calma después de la tempestad” de la COVID-19.  

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