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Un estudio con 85 participantes ha demostrado que entrenar el pensamiento positivo tiene un ‘efecto placebo’ que podría ayudar a reforzar el sistema inmunitario de forma no invasiva.

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Los autores del estudio, cuyos resultados se han publicado en Nature Medicine, entrenaron a los participantes para activar el área tegmental ventral (VTA) -una parte del cerebro relacionada con la recompensa- antes de recibir una vacuna frente a la Hepatitis B.

Los que aprendieron a mantener una mayor actividad del VTA tuvieron un mayor aumento de los niveles de anticuerpos tras la vacuna, un hallazgo que, según los autores, muestra la posible relación entre la actividad de algunas vías cerebrales y el sistema inmunitario.

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Los autores creen que aunque se necesitan ensayos más amplios e investigaciones adicionales para confirmar que el pensamiento positivo y la actividad del VTA podrían repercutir en la salud inmunológica, los resultados podría ser útiles para identificar objetivos asociados con el efecto placebo en humanos en futuros tratamientos.

Área Tegmental Ventral

El área tegmental ventral (VTA), que forma a parte del sistema de recompensa del cerebro, controla la motivación y las expectativas.

Estudios en animales han demostrado que este sistema puede afectar a la inmunidad pero no está claro si esta misma relación sucede en los humanos.

Para analizarlo, un equipo de científicos israelíes y estadounidenses, dirigidos por Nitzan Lubianiker, de la universidad de Tel Aviv (Israel) enseñaron a 85 participantes sanos a entrenar la actividad de su vía mesolímbica de recompensa (que incluye la VTA).

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En este novedoso enfoque, el participante elige estrategias mentales, como recordar un viaje, mientras que la actividad de la vía mesolímbica se visualiza simultáneamente mediante una resonancia magnética funcional.

A continuación, se proporciona al participante información en tiempo real sobre la eficacia de la estrategia mental, lo que le permite adaptar las estrategias a lo largo de varias sesiones de entrenamiento para lograr una mayor actividad mesolímbica.

A las cuatro sesiones de entrenamiento, los participantes recibieron una vacuna contra la hepatitis B. Los autores hicieron evaluaciones inmunológicas de la sangre antes y hasta cuatro semanas después de la inyección.

Al analizarla descubrieron que las personas que aprendieron a mantener una mayor actividad del VTA tuvieron un mayor aumento de los niveles de anticuerpos protectores en el plasma sanguíneo contra la vacuna.

También observaron que para mantener una alta actividad del VTA las personas utilizaban estrategias mentales que implicaban expectativas positivas (un reflejo del efecto placebo).

Los hallazgos sugieren una posible relación entre la actividad de vías cerebrales específicas y el sistema inmunitario que podría ser útil para identificar objetivos asociados con el efecto placebo en humanos y futuros tratamientos, según los autores.

Una relación poco entendida

En declaraciones a la plataforma SMC, el catedrático de Inmunología de la Universidad de Granada (sur de España), Ignacio J. Molina Pineda, recuerda la conexión entre el sistema inmunitario y el nervioso es todavía “poco entendida”.

En ese sentido, el estudio de Lubianiker aporta datos encaminados a explicar el ‘efecto placebo’, es decir, el efecto beneficioso basado en expectativas que obtenemos al recibir una sustancia inactiva.

El equipo ha podido demostrar en humanos que los circuitos de recompensa modulan positivamente la potencia de la respuesta a la vacuna frente a la hepatitis B y que aumentar la actividad de una determinada zona cerebral “conlleva una mayor producción de anticuerpos frente a la hepatitis B, estableciendo una conexión directa entre cerebro y sistema inmunitario”.

El catedrático, quien no ha participado en el estudio, recuerda que igual que el efecto placebo, “recientemente está ganando relevancia el efecto nocebo, que es justamente el contrario”, como quedó ilustrado en los ensayos de vacunaciones frente a la covid, “en las que muchos voluntarios que recibieron una sustancia inerte referían efectos secundarios parecidos a los derivados de la vacuna”.