Shakira demuestra una vez más por qué es una de las artistas latinas más importantes de todos los tiempos. Esta vez, con el concierto ya en marcha en la playa de Copacabana, donde dos millones de personas la acompañan mientras la noche se llena de ritmo, luces y una energía que solo ella logra provocar.

Tras más de una hora de retraso debido a motivos personales, según la cadena Globo TV, el concierto arrancó a las 10:54 p. m. (hora local), mientras que en Colombia se registraba las 8:54 p. m. con una ‘Loba’ vestida de verde, amarillo y azul, en honor a la bandera brasileña.
Antes de que su voz se apoderara de la noche carioca, el cielo de Copacabana fue testigo de un espectáculo de drones.
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Luego apareció Shakira con toda su energía. Abrió con La Fuerte, un arranque potente que puso a cantar y a saltar al público desde el primer momento.
La fiesta siguió con Girl Like Me, la canción que hizo junto a Black Eyed Peas. Después llegó un momento muy especial con Las de la intuición, que como en el resto de la gira, se unió con Estoy Aquí.
Amor brasileño
La barranquillera vuelve a encontrarse con Brasil, un país que marcó sus primeros pasos internacionales. Hace más de tres décadas, cuando apenas empezaba, fue este público el que la recibió con los brazos abiertos fuera de Colombia.
“Que felicidad estar aquí. Millones de almas reunidas cantando, bailando. Esta noche somos uno” fueron las primeras palabras de la artista en tarima.

Y es que cuando apenas empezaba a sonar con ‘Pies Descalzos’, el país suramericano la acogió tanto que la artista decidió aprender portugués en tiempo récord, con apenas 18 años, para comunicarse mejor con quienes ya coreaban sus canciones.
El impacto ya se refleja en la economía local, con una proyección de ingresos cercana a los 776,2 millones de reales, por encima de eventos recientes como el de Madonna.
Fuerza femenina
Fiel a su estilo, Shakira también hizo una pausa entre canciones para dejarle un mensaje al público: “Los hombres siempre han tenido miedo de las mujeres que vuelan, sean ellas brujas, sean ellas libres”, dijo desde el escenario, en medio de la ovación de miles de asistentes.
Luego, con la misma fuerza, expresó que este show está dedicado a todas las mujeres.
Para este megaconcierto, la organización levantó un escenario sin precedentes en la playa de Copacabana. Son 1.500 metros cuadrados de tarima, con una pantalla LED de 680 metros que domina el fondo del show.

A esto se suma una pasarela de 25 metros, pensada para que Shakira pueda acercarse al público y reducir la distancia con esa multitud que la rodea. Todo el montaje está elevado 2,20 metros sobre la arena, una decisión clave para mejorar la visibilidad en medio de millones de asistentes.
Esta presentación marca la reanudación de Las mujeres ya no lloran World Tour, luego de sus fechas en El Salvador y México en marzo pasado, y ya se convierte en la de mayor cantidad de espectadores congregados por Shakira en toda su carrera.
En cuanto a los invitados, la expectativa también crece entre el público. Suenan con fuerza nombres como Maria Bethânia y Caetano Veloso, dos leyendas de la música brasileña que podrían sumarse a la noche.
A esto se suman versiones sobre posibles apariciones de Anitta, con quien interpretaría Choka Choka; Beéle, para cantar Algo tú; y Zara Larsson, con quien compartiría Eurosummer.
Sobre la tarima, Shakira abrió espacio para rendir homenaje a Brasil desde su propia música.
Primero apareció Caetano Veloso. Sin estridencias, con la calma de quien sabe que su voz ya es historia, interpretaron juntos O Leãozinho. Shakira cantó en portugués, cuidando cada palabra, mientras el público respondía con una ovación que no necesitaba traducción.
Luego, el escenario convirtió aún más solemne con la llegada de María Bethânia. Junto a ella, y con Caetano aún presente, interpretaron O que é, o que é, del recordado Gonzaguinha. La canción, cargada de significado para los brasileños, fue coreada por miles de asistentes, convirtiéndose en uno de los instantes más emotivos de la noche.
La fiesta volvió a encenderse cuando Anitta apareció en el escenario. Vestida para el ritmo y la provocación escénica, confirmó lo que ya era un secreto a voces. Junto a Shakira interpretó Choka Choka, su colaboración lanzada el pasado 9 de abril.
El tema, que ya superaba el millón de reproducciones en plataformas digitales, tuvo en Copacabana su primera presentación en vivo. Ambas artistas desplegaron coreografía, complicidad y una energía que contrastó con la nostalgia del segmento anterior.





















