Cuando hace mucho calor los mosquitos suelen desaparecer pero dentro de algunas viviendas pueden seguir activos, especialmente en espacios con humedad, restos de comida o poca ventilación.
La ciencia logra recuperar una obra bíblica de Rembrandt luego de permanecer 65 años perdida
Así suena la canción ‘Somos más’, de los artistas Carlos Vives, Emilia, Wisin y Xavi
Gisèle Pelicot: “No soy una heroína, pero he despertado conciencias”
Controlarlos no solo evita molestias, también reduce riesgos sanitarios, tal como recomiendan el Ministerio de Salud y el Seguro Social de Salud.
Frente a los insecticidas tradicionales que pueden contener químicos fuertes existen alternativas caseras. Una de las más populares es reutilizar cáscaras de mandarina, ya que liberan aceites esenciales con aroma cítrico que resultan desagradables para varios insectos.

¿Por qué funcionan como repelente las cáscaras de mandarina?
La piel de la mandarina concentra compuestos naturales como el limoneno, presentes también en algunos repelentes comerciales. Su olor intenso actúa como barrera aromática frente a mosquitos, hormigas y otros visitantes no deseados.
- Secarlas primero: al sol o en horno a baja temperatura para prolongar su fragancia.
- Distribuirlas en puntos clave: cerca de ventanas, puertas, fregaderos, basureros o armarios.
- Reemplazarlas con regularidad: cuando pierdan olor o presenten humedad.
- Para hormigas: triturarlas y colocarlas en zonas de paso o macetas.
Además de repeler insectos, las cáscaras pueden servir para:
- Aromatizar ambientes al hervirlas con especias.
- Elaborar un limpiador natural al macerarlas en vinagre.
- Neutralizar olores en refrigeradores y armarios al combinarlas con bicarbonato.
Asimismo, se recomienda mantenerlas fuera del alcance de niños pequeños, evitar el contacto directo con ojos o piel y desecharlas antes de que desarrollen moho.



















