La muestra está conformada por 20 obras en diferentes formatos y trabajados en técnicas bidimensionales en carboncillo, las cuales conllevan en su narrativa conceptual rostros y elementos de comunidades históricamente minorizadas en Colombia como la población infantil e indígena. Es por ellos que a estas obras se le suman otros participantes como frutas que llegan a dar los acervos de abundancia, pero también de color. Asimismo, relacionados con fauna, aquí águilas y monos son algunos de los que están presentes con mayor frecuencia, interpretando la conexión con la tierra y el cielo. A pesar de que las pinturas son las protagonistas en la exhibición, la muestra de Echeverri también incluye otros formatos para la exhibición de la narrativa cotidiana incluyendo instalaciones y una serie de Podcast que ofrecen una mirada amplía sobre la diversidad.