Muchas personas creen que meter todo al refrigerador es la mejor forma de conservar la comida. Sin embargo, este hábito puede provocar que algunos productos pierdan sabor, textura y valor nutricional más rápido de lo esperado.
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Una mala distribución dentro del refrigerador no solo afecta la frescura de los alimentos, sino que también incrementa el riesgo de contaminación y desperdicio en el hogar.
Aprender a organizar correctamente este electrodoméstico puede marcar la diferencia en tu cocina diaria. Aunque el refrigerador ayuda a frenar el crecimiento de bacterias, no todos los alimentos reaccionan bien a las bajas temperaturas. Algunos productos se resecan, otros se humedecen y varios pierden su proceso natural de maduración.

Por eso, es importante conocer qué tipo de conservación necesita cada alimento. En la parte inferior es recomendable colocar carnes, pescados y productos crudos bien sellados, evitando que sus jugos contaminen otros alimentos.
En la zona media es ideal para quesos, yogures, platos preparados y envases abiertos. En los compartimientos de las puertas al ser la zona más inestable en temperatura, conviene usarla solo para productos resistentes como aderezos, refrescos y salsas.

Mientras que en los cajones van las verduras y frutas se mantienen mejor aquí gracias al nivel de humedad regulado.
¿Qué alimentos no debe guardar en el refrigerador?
- Tomates
- Cebollas
- Ajos
- Aguacates verdes
- Papas
Estos alimentos sí deberían ir en el refrigerador
- Frutos pequeños
- Uvas
- Manzanas
- Duraznos maduros
- Peras





















