
El 12 de octubre del 2011 Ernesto McCausland trasladó a la capital del Magdalena las famosas Tertulias de EL HERALDO. Ese día, el emblemático Teatro Santa Marta fue el eje del coloquio, pues con Carlos Vives, Ernesto se habían trazado la meta de recuperar la bella edificación.
Al final, la reunión ratificó la necesidad de conformar un frente común para salvar este icono de la cultura y las artes del Magdalena, de ahí que se tomara atenta nota de todos y cada uno de los conceptos que durante el evento se emitieron.
La búsqueda de un nombre para lo que sería el nuevo Teatro Santa Marta generó propuestas disímiles entre los panelistas y el auditorio. El primero en proponer uno fue McCausland. 'Para mí que podría llamarse Teatro Darío Hernández, como homenaje a este famoso pianista samario', dijo.
Pero igualmente surgieron otros nombres no menos importantes: Franklin Linero, José Manuel Conde, Roberto Linero de Castro y Horacio Alarcón. Esta diferencia de conceptos llevó a Ernesto a considerar que 'la campaña podría ser un excelente piloto para aprender a manejar algo que es de todos'.
Al conocerse la tempranera partida de McCausland, quienes en una u otra forma participaron de la tertulia y fueron claves en su organización expresaron su pesar.
UN PACTO ETERNO. Patricia Moreno Linero, directora ejecutiva del Festival Internacional de Teatro del Caribe y de la fundación Amigos del Teatro Santa Marta, recordó que a Ernesto este edificio, donde funciona el teatro, lo enamoró tanto que hizo como causa suya su recuperación arquitectónica.
'Sentimos hoy más que nunca su presencia, su gallardía y su entrega para que este edificio cultural lograra volver a ser el epicentro de la sabiduría samaria', comentó.
Agregó que 'nos queda su legado y el compromiso solemne de cumplirle con la tarea de ver el Teatro culminado'. 'Es un pacto eterno que hacemos, Ernesto, desde hoy. Solo nos queda decirte infinitas gracias por tu entrega, por tu amor por Santa Marta y por el Teatro', dijo la cultora samaria.
ERA SU OBSESIÓN. Édgar Rey Sinning, para la época de la tertulia Secretario de Educación del Distrito, recibió del propio Ernesto la invitación al evento. 'A partir de ese momento volvimos a retomar algunos temas pendientes que teníamos que tratar, pero me insistió con tanta devoción que lo del Teatro Santa Marta era urgente', comentó.
Recordó que días antes a la tertulia conversaron por vía celular. 'No sé cuántas llamadas nos hicimos, lo cierto es que su preocupación era tanta, que en algún momento lo sentí angustiado pensando que los samarios invitados no asistieran y que los mismos habitantes de la ciudad no estuvieran en el teatro', recordó. Los samarios esperan que con la prematura muerte de Ernesto McCausland Sojo, el Teatro Santa Marta no quede huérfano y a las autoridades locales, departamentales y nacionales les solicitan que, como un gran homenaje a este ser Caribe puro, se recupere este ícono de la cultura local, regional y nacional.
Mis sueños eran los de Ernesto: Carlos Vives
Carlos Vives expresó su pesar por la muerte de Ernesto McCausland, de quien dijo era uno de sus mejores amigos. 'Siempre nos entendimos porque mis sueños eran los suyos', comentó.
Dijo que, precisamente, uno de los sueños que compartió con Ernesto fue la recuperación del Teatro Santa Marta, por eso cuando hablaron alguna vez sobre el tema llegaron a puntos concordantes.
'Él sin dudar un instante le abrió las puertas de EL HERALDO al proyecto', anotó.
Para Carlos Vives, Ernesto McCausland significó el hombre caribe que con su pluma quiso mostrar una región solidaria, mostrando siempre las costumbres e idiosincrasia.
'Tenía una defensa profunda por su Costa, y aunque amaba hasta lo máximo a Barranquilla, también llevaba en su corazón a las otras regiones del Caribe', manifestó el artista.
Vives dijo que de Ernesto rescata su afán por una Costa más unida, en su historia y cultura.
Señaló que cuando se enteró de la noticia con su esposa Claudia Elena, se abrazaron y lloraron.
'Bogotá tuvo un amanecer bello, soleado, pero cuando nos enteramos de la muerte de Ernesto, vimos que el cielo se nubló, el ambiente había variado', relató.
Para el cantautor samario, con la muerte de Ernesto McCausland se va lo mejor de la crónica periodística.
'En mi vida fantástica de artista estuve un poco lejano de la tragedia que Ernesto vivía, pero lo voy a recordar como seguramente quiere que lo recuerden: con alegría', precisó.
Por Agustín Iguarán




















