De ella, dicen los historiadores, no existe una fotografía que permita establecer con veracidad cómo era. Las pinturas y hasta los monumentos en su honor son el resultado de los comentarios que los mayores han dado a través del tiempo sobre sus características, siendo la estatura algo que la hacía sobresalir.
Así es la historia de Hipólita del Carmen Monterroza Bertel, más conocida como Pola Becté, la mejor bailadora de fandango de Sincelejo, de la sabana del departamento de Sucre y de la región Caribe, y en cuyo honor hace tres meses nació en el Congreso de la República la Ley Pola Becté que establece un Plan Especial de Salvaguardia y reconoce el 20 de enero como el Día Nacional del Fandango, entre otros aspectos.
La iniciativa, que está recién promulgada, es de la autoría de la senadora sincelejana Ana María Castañeda Gómez, y en este 20 de enero de 2026 se estrena con honores en el marco de las Festividades del 20 de Enero o del Dulce Nombre de Jesús.
Para no dejar pasar por alto tan magna distinción en honor a quien era considerada por muchos como una mujer de la vida alegre –lo que le representó un rechazo casi que generalizado–, pero a quien le reconocen el haber inmortalizado el fandango, los organizadores de las enerinas se idearon un gran evento.

El homenaje
La propuesta es del médico, gestor cultural y director del Ballet Folclórico de Sincelejo, Róger Padilla Paternina, quien, como coordinador general de las festividades en este 2026, es quien hace el montaje del mismo, pero el autor es el comunicador social y periodista e historiador Julio César Pereira.
El espectáculo iniciará la noche de este lunes 19 de enero y se extenderá hasta las primeras horas de mañana martes.
Lo han denominado Tras los pasos de Pola Becté y en él habrá un fandango paseado “en el que no queremos que la gente asista a ver bailar, sino que baile fandango; por eso las mujeres deben ponerse la pollera y los hombres su sombrero para salir a bailar”, dijo Róger Padilla Paternina en entrevista con EL HERALDO.
El fandango paseado inicia a las 8:00 p. m., pero desde las 7:00 p. m. habrá 8 bandas, montadas en tarimas, tocando. Estarán distribuidas desde la Avenida Mariscal, en las afueras del Hotel Malibú, hasta Las Peñitas, frente al Hotel Panorama, y se regresan, como si se tratara de un círculo, como se baila el fandango.
Las bandas encargadas de amenizar este evento son la Juvenil de Chochó, Nueva Generación de Chochó, 8 de Septiembre de Sincé, Banda de Sampués, Perla de la Sabana, Banda de Manguelito y San José de Toluviejo.
Para bailar el fandango, los organizadores de las festividades le entregarán a las mujeres unas velas, tengan o no la pollera.
El fandango paseado terminará con una gran rueda de baile que los 160 músicos, al unísono, van a amenizar con los temas: Fiesta en Corralejas, el porro Pola Becté y el fandango 20 de Enero.
“Este será el gran evento que unirá al pueblo de Sincelejo en torno a Pola Becté y además a la conmemoración, por primera vez, del Día Nacional del Fandango”, anotó Padilla Paternina.

La historia
En las avenidas Mariscal y Las Peñitas, donde se bailará fandango, los asistentes también van a encontrar instrumentos musicales y pendones de gran tamaño con los colores rojo, blanco y verde que identifican a la ciudad de Sincelejo. En dichos pendones estará impresa buena parte de la vida de Hipólita del Carmen Monterroza Bertel, o Pola Becté.
Esos apartes integran el trabajo investigativo y de relatoría que por más de 30 años ha venido realizando el comunicador social y periodista e historiador Julio César Pereira.
En entrevista con esta casa editorial, el comunicador revela que su interés por saber de Pola se debe a que “desde niño, siendo muy pequeño, cuando había personas bailando, a todas ellas había quien les decía Pola Becté; y en una ocasión, al yo preguntar quién era Pola, una señora me dijo que ‘era una vieja rebuscona que bailaba fandango’”.
Ese relato no llenó del todo las expectativas de quien desde ya se visionaba como un periodista, por eso, al regresar graduado como tal de la ciudad de Bogotá y ya con otros conocimientos estructurados y una mirada profesional, se interesa aún más en la vida de Pola, al punto que en Sincelejo hay quienes dicen que “Julio es quien le sabe la vida desde la A hasta la Z a Pola Becté”.
Y no se equivocan, pues ha sido a través de este profesional de la comunicación e historiador como Sincelejo y el mundo se ha enterado de Pola Becté.
Ha sido tal el trabajo por reconocer a la mujer que más bien fue fandango, que tanto él como Róger Padilla, entre los años 2001 y 2002, dando inicio al siglo, deciden, con la ayuda de la administración municipal de turno, construir la tumba de Pola Becté en el Cementerio Central, y desde entonces, en el marco de las fiestas que inician con una alborada, las candidatas del Reinado Popular del Fandango llegan hasta ese sitio a realizar el juramento fandanguero de la autoría de Julio César Pereira y de su colega Irladis Flórez Ramírez.

¿Quién es Pola?
En el templo de San Francisco de Asís, el párroco José Antonio Cassas bautizó a Hipólita del Carmen Monterroza Bertel, nacida en Sincelejo el 13 de agosto de 1871. Hija de Manuel Monterroza Bertel y Damiana Bertel Mercado.
Recibió, de acuerdo con los relatos de Julio César Pereira, los genes con una dispuesta alegría musical. Su padre animaba la cumbiamba, tocando con innata destreza el tamborito.
“Pola abría el fandango envuelta en excéntrica fastuosidad con luminosos cocuyos o luciérnagas que acomodaba con sutileza en su espesa cabellera”.
A sus 16 años, el sinceano Juan Campo la enamora y se la lleva a vivir a ese municipio, pero esa vida encerrada, lejos del baile y de las corralejas, no le gusta y rompe las relaciones con este y regresa a Sincelejo.
Con el dote que recibe de Campo, que estuvo representado en unas reses y unas mulas, Pola Becté activa una vida comercial en un sitio que ella llamó El Portal; además, llevaba mercancía a Magangué (Bolívar) representada en tabacos y queso, y de allá traía, a lomo de mula, cebolla, ajo, canela, bicarbonato, azufre y naftalina, entre otros.
Pola, además de ser estigmatizada por ser alegre y estar de baile en baile, cargó con la fama, ya en el ocaso de su vida, de haberle causado la muerte a una mujer que ingirió un producto que ella le vendió en El Portal. Se equivocó al vender y ese señalamiento la acompañó los últimos 6 años de su vida.
“Pola murió a los 66 años. Vivió un año por cada década. Nació alegre”, dice Julio César Pereira. Su deceso fue en junio de 1937.
Hasta la Iglesia Católica estuvo en su contra. En aquel entonces, el párroco Pascual Custode le mandó una razón con su asistente, el sacerdote Eladio Monterroza, quien le fue a decir que a los oídos de él habían llegado comentarios de que ella era mujer de la vida, y ella, siendo contestataria, le manda a decir: “Dígale que si acaso lo que quiere es que yo sea mujer de la muerte”.
Ante este episodio, Pola se retira del templo, no va más, y en cambio inicia en su casa los llamados velorios de santos con las imágenes que le prestaban de San Agatón, Santo Niño del Bombacho, Virgen del Amparo, Santa Lucía y el Dulce Nombre de Jesús, santo que es patrono de las fiestas enerinas y que para aquella época estaba bajo el cuidado de Roque Patón, pues si hay algo que siempre ha caracterizado la imagen del Dulce Nombre de Jesús, o el cabecita de oro, como también lo llaman, es que solo va al templo en las novenas y la época de fiesta; del resto, tiene familias que lo cuidan en sus casas, como en estos tiempos lo han hecho los Cárdenas.
Pola Becté, a pesar de los señalamientos de la sociedad, se dio el lujo de ser Ley y, además, de tener su propio porro, de la autoría de su enamorado Pedro Alquerque, un acordeonero del conjunto corralero El Astillón, pero lo grabó Pello Torres, quien supo de ella al llegar a Sincelejo 11 años después de su muerte.
Pello Torres era el músico al que en el Sincelejo de aquel entonces contrataban para todos los bailes, pero le decían “no vayas a tocar el porro de la puta”.
En los últimos seis años de vida, Pola convivió con Eulogio Baquero, un carpintero de Sincelejo que también era un experto bailarín, sin duda el complemento para ella que era, es y será el ícono del fandango.
A él le dijo: “Eulogio Baquero, encárgate de mi funeral. Que me lleven con música y asistan mis amigos los músicos y los de la corraleja”.
Manuel Huertas Vergara, en cuyo honor el Museo Arqueológico de Sucre lleva su nombre, dijo que Pola Becté había muerto sin saber si fue mujer, leyenda o fandango.

La Ley Pola Becté
La Ley Pola Becté" (formalmente Ley 2552 de 2025) en Colombia, reconoce el ritmo y danza del Fandango de la Sabana Caribeña como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación, buscando su preservación y promoción, y rinde homenaje a Pola Becté, figura icónica que popularizó esta tradición. Esta ley faculta al Estado para asignar recursos y crear planes de salvaguardia para proteger esta manifestación cultural, declarando también el 20 de enero como el Día Nacional del Fandango.
20 de enero, día cívico
El 20 de enero en Sincelejo es una fecha insigne de su fiesta popular y a su vez recuerda la dolorosa tragedia que ocurrió en el año 1980, cuando los palcos de las corralejas se cayeron como un castillo de naipes, pero a partir de este 2026 lo celebran como el Día Nacional del Fandango.





















