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La representante a la Cámara Jennifer Pedraza vuelve a marcar distancia frente al gobierno de Gustavo Petro. Aunque proviene de sectores de izquierda, su postura ha sido cada vez más crítica frente a decisiones que, según advierte, comprometen la transparencia y profundizan la crisis en el sector.

Usted, siendo de izquierda, ha sido crítica del gobierno de Gustavo Petro. Esta semana el tema son los cuestionados nombramientos en la Supersalud y la Nueva EPS. ¿Qué tiene para decir?.

Jamás me imaginé que un gobierno que se presentaba como alternativo fuera a nombrar a una persona imputada por corrupción. Eso significa que la Fiscalía encontró indicios para asignarle ese delito. Y estamos hablando de la Superintendencia de Salud, una entidad que debe vigilar a clínicas, hospitales, gestores farmacéuticos y el gasto del Ministerio.

Es una entidad muy poderosa que, en manos equivocadas, no solo puede prestarse para robar, sino también para perseguir o extorsionar actores del sistema. Todo esto ocurre en medio de una de las peores crisis de salud en la historia del país.

Entregar la Supersalud a alguien como Daniel Quintero o la intervención de la Nueva EPS a figuras cuestionadas agrava la crisis. Y si esto lo hiciera la derecha, nadie guardaría silencio. De cara a las elecciones, creo que el candidato presidencial Iván Cepeda no puede seguir callando, porque ese silencio lo hace cómplice.

El progresismo parece haber “tragado muchos sapos” en estos años. ¿A qué obedecen estas decisiones que terminan afectando incluso sus propias banderas?

Afectan a la gente, principalmente. Yo me pregunto qué es este gobierno: se decía que era el gobierno de la paz y termina haciendo pactos con criminales, entregando territorios y revictimizando a las personas.

También hay incoherencias en temas de derechos de las mujeres, como el caso de Hollman Morris. Y en anticorrupción, se premian figuras cuestionadas como Daniel Quintero. Eso pasa factura, porque termina desacreditando ideas como lo público o la izquierda.

Usted hablaba del fanatismo político. ¿Está ocurriendo algo similar con los seguidores del actual gobierno?

Sí. Antes yo criticaba a quienes apoyaban ciegamente a Álvaro Uribe, y hoy veo lo mismo con el proyecto de Gustavo Petro. Hay gente que no quiere ver errores evidentes.

La política no puede ser fanatismo. Un proyecto serio debe autocriticarse, corregir errores y reconocer fallas. Pero aquí parece que todo se justifica. Petro sabe que su base aguanta todo, y eso es peligroso.

Finalmente, ¿cómo ve a Sergio Fajardo de cara a la presidencia?

Estamos enfrentando una “profecía autocumplida”: las encuestas dicen quién va a ganar y la gente termina votando por eso. Pero la decisión real la toman los ciudadanos.

Además, el panorama se ha complicado con alianzas políticas que desdibujan el centro. Nosotros defendemos que el centro no es la derecha ni el uribismo, es una alternativa real.

Fajardo tiene experiencia: transformó Medellín y Antioquia con transparencia.