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Han pasado tres años sin que el dragado del canal de acceso a la zona portuaria de Barranquilla haya registrado incidentes o un calado menor a 10 metros, un logro que parece muy sencillo, pero que significa mucho para una ciudad acostumbrada a los siniestros.

Y es que históricamente, el encallamiento de buques en la zona de Bocas de Ceniza fue algo que acompañó la ciudad por décadas. Y en esos años el modelo de administración portuaria se destacó por ser más reactivo que propositivo.

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“Pudimos presentar un exitoso modelo de gestión, que ha permitido mantener un calado de 10 metros durante los últimos tres años, a través del proceso de planeación, de una planificación muy rigurosa, con la articulación de los gremios, con la articulación de la Dimar, aquí en el puerto de Barranquilla, con la articulación de los gremios, y también con el centro de investigación e ingeniería de Cormagdalena”, comentó Álvaro Redondo, director de la Corporación Autónoma Regional del Río Grande de la Magdalena (Cormagdalena) a EL HERALDO.

Es la primera vez que desde que comenzó el problema del dragado en esta zona del afluente más importante del país se completan 36 meses en condiciones estables y, sobre todo, sin incidentes graves.

Al margen de ello se ha avanzado en la identificación de las necesidades urgentes para el canal de acceso. Una denominada hoja de ruta que se fundamenta en cuatro ejes: Vigencias futuras entre 2027 y 2030 por valor de $400 mil millones de pesos, la adquisición de una draga propia con inversión estimada de $441 mil millones, las obras de encauzamiento en Bocas de Ceniza que requieren de una inversión estimada de $513 mil millones y el fortalecimiento del Centro de Investigación e Ingeniería de la entidad.

¿Es posible esta hoja de ruta?

Pese a tener un camino claro a seguir, surgen las dudas sobre los retos que deberá sobrepasar Cormagdalena para darles viabilidad a estas inversiones.

En ese sentido, la entidad explicó a EL HERALDO que “la propuesta actual de Cormagdalena es avanzar hacia un esquema de financiamiento a 48 meses, que permita consolidar el modelo que ha hecho posible los avances recientes. No se trata de empezar de cero, sino de darle sostenibilidad a una estrategia que ya demostró efectividad y que hoy representa una apuesta seria por la competitividad logística, portuaria y regional del país”.

En tal sentido, su director, Álvaro Redondo, hizo “un llamado respetuoso al Gobierno nacional, a los dirigentes del Caribe y, por supuesto, al departamento del Atlántico a acompañar esta gestión y respaldar las decisiones presupuestales que requiere el río Magdalena”.

Adquirir o construir la draga

Dentro de la hoja de ruta, uno de los puntos que más llama la atención es la obtención de una draga propia, en ese sentido, desde Cormagdalena se hizo la claridad de que los estudios técnicos respaldan la idea de ir adquiriendo las piezas para el ensamblaje en Colombia de un equipo a la medida del trabajo.

“Hoy la corporación cuenta con un memorando de entendimiento con Cotecmar, orientado a promover el desarrollo de la industria nacional, la fabricación de embarcaciones y generar soluciones innovadoras que respondan a las necesidades reales del río”.

En ese sentido, se explica que, “en la práctica, los procesos de adquisición o compra de una draga implican la construcción del equipo desde cero. Esto incluye las etapas de fabricación, ensamblaje e integración de componentes especializados, ya que este tipo de maquinaria no se encuentra disponible en existencias dentro del mercado”, expresó la entidad.

En ese sentido, Redondo manifestó que “lo fundamental es que disponer de un equipo propio le permitiría a Cormagdalena optimizar el uso de los recursos públicos, mejorar la capacidad de respuesta frente a las dinámicas del canal navegable y reducir costos asociados al mantenimiento del canal de acceso al puerto de Barranquilla. En otras palabras, sería una decisión que fortalece la soberanía operativa de la entidad y mejora la eficiencia del Estado en una infraestructura crítica para la competitividad nacional”.

Obras en Bocas de Ceniza

Otro de los puntos vitales planteados en la hoja de ruta son las intervenciones fundamentales en los tajamares oriental y occidental del río Magdalena, así como del dique sumergido, que son los que permiten tener estabilidad en la zona del canal de acceso.

A dichas obras se les vienen realizando estudios para determinar el tipo de intervenciones que se hacen necesarias para darle mejor navegabilidad al río.

“Ese análisis permitió identificar deterioros asociados a condiciones climáticas adversas y a la dinámica propia del río, que han generado pérdidas de longitud y de cotas de diseño, afectando parcialmente la funcionalidad esperada de estas obras. No obstante, el diagnóstico también ha sido claro en señalar que, pese a ese desgaste acumulado, las estructuras se mantienen funcionalmente estables y no presentan fallas mayores que comprometan de manera inmediata la navegabilidad”.

La entidad señaló que con los diseños ya finalizados el objetivo será avanzar en una intervención que permita restablecer las cotas y la longitud de diseño de estas estructuras, con el fin de mejorar la operatividad hidráulica del canal y fortalecer las condiciones de navegación.

“En términos generales, para el tajamar occidental se proyecta una intervención de mantenimiento correctivo, mientras que para el tajamar oriental se prevé una recuperación integral, dada la magnitud del deterioro identificado”.

Centro de investigación

Para finalizar, en cuanto a las acciones puntuales de fortalecimiento del Centro de Investigación e Ingeniería de la entidad, Cormagdalena señaló que están orientadas “a robustecer la plataforma de monitoreo de la entidad, integrando equipos de última tecnología, herramientas especializadas, talento humano calificado y una política de acceso libre a la información geoespacial. El propósito es avanzar hacia un sistema cada vez más robusto que permita producir información en tiempo real sobre las variables más relevantes para el monitoreo del río”.

Según los datos suministrados, ya se ha hecho una inversión de $8.695 millones.

Retos en seguridad

Por su parte, el capitán de fragata Bernardo Silva, capitán de puerto de Barranquilla, apuntó que la estabilidad lograda en años recientes habla del proceso realizado hasta ahora para hacer el seguimiento científico al comportamiento del río.

“El enfoque completo que tiene la Dirección General Marítima (Dimar) en su convencionalidad es exactamente eso, seguridad marítima para las personas. Y esta estabilidad en la profundidad de río Magdalena se ha enfocado por completo en garantizar esa seguridad para todos los buques y sus tripulaciones cuando arriban con carga. Estamos hablando de un trabajo coordinado, de una atención especial al análisis de la data científica para poder hacer las recomendaciones y la orientación del trabajo de dragado”.

En ese sentido ha señalado que la hoja de ruta establecida llena de tranquilidad con las herramientas adquiridas: “La asignación presupuestal es sumamente importante, pero la continuidad en los planes de estabilidad económica nacional no debería verse afectado por los cambios de gobierno. Con lo que tenemos en este momento y nuestra proyección institucional, estamos más que estables con este proceso. Y la proyección de contratación nos garantiza que los equipos que tenemos y los que estamos proyectando comprar sean suficientes para el trabajo”.

Para los portuarios

Los tres últimos años han sido de bonanza para las 19 sociedades portuarias que hay en Barranquilla y que han visto aumentar su productividad.

Lucas Ariza, director ejecutivo de Asoportuaria, recalcó la importancia y el compromiso que tendrán los próximos administradores del país para mantener el impacto que genera más de 25 mil empleos directos e indirectos.

“Pienso que lo que hemos hecho es un punto de partida, y es plantear desde ya cuál es ese plan de dragado de los próximos cuatro años y cuáles son las inversiones en obras rígidas que se tienen que dar. Yo pienso que el gobierno entrante, sea cual sea, debe partir de ahí. O sea, no arrancar de cero, como tal vez era cada cuatro años. ¿Cómo hacemos que no haya crisis? Aquí hay una hoja de ruta, hay un plan de trabajo, hay unas instituciones que van a permanecer y que tienen esta memoria de algo que ha resultado positivo y que ha dado unos excelentes resultados”, cerró.

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¿Transformarse en autoridad nacional?

Dentro de las acciones establecidas por parte de Cormagdalena sorprendió especialmente una, la creación del proyecto de ley para transformar la entidad y aumentar su jurisdicción a nivel nacional: “Queremos presentar un proyecto de ley al Congreso de la República, ojalá avalado por el Gobierno nacional, apoyado por las autoridades locales y por un grupo de congresistas que realmente reconozca y esté dispuesto a apoyar todo lo que ocurre en los cinco principales ríos de nuestro país. El proyecto de ley consiste, básicamente, en proponerle a este país una nueva agencia nacional de ríos”, explicó Redondo.