El ministro del Interior, Armando Benedetti, fue uno de los funcionarios cercanos al presidente Gustavo Petro que sufrieron las consecuencias de haber sido incluido en la lista Clinton.
“Me bloquearon la tarjeta de crédito; estoy mal y golpeado”, indicó en el momento que recibió la sanción y se vio afectado por los impactos de esta.
Benedetti señaló que los efectos de la medida de la administración de Donald Trump en su contra fueron de carácter casi inmediato.
“A la hora o dos horas que salió la noticia me bloquearon la tarjeta. Como eso es MasterCard o Visa, y esas son compañías gringas, me la bloquearon”, contó el ministro.
Por esto tuvo que recurrir a instancias legales para que le pagaran su salario, ya que su cuenta de nómina fue bloqueada en el momento que ingresó a esta lista de sanciones.
De acuerdo con el periódico El Tiempo, el 23 de enero el ministro recurrió a una acción de tutela ante un juzgado para que le desembolsaran los meses que le adeudaban y que sumaban más de 100 millones de pesos.
En su solicitud argumentó que bloquear su salario “desconoce el principio de soberanía”.
“La negativa de pago se sustenta exclusivamente en una decisión extranjera sin efectos jurídicos automáticos en Colombia, lo cual desconoce el principio de soberanía, el principio de legalidad y el deber del Estado de garantizar el pago oportuno de la remuneración a sus servidores públicos”, señala el fallo compartido por El Tiempo.
El juez acató la solicitud y ordenó al Ministerio del Interior a pagar el respectivo monto adeudado, argumentando que el no hacerlo vulnera los derechos del ministro. Sin embargo, esto no se hizo efectivo de inmediato ya que estaban previniendo eventuales sanciones por parte de la justicia de Estados Unidos, misma decisión que tomó la entidad bancaria donde debía hacerse efectivo el pago correspondiente.
Ante esto, el 13 de febrero Benedetti decidió interponer una nueva tutela para que el banco le desembolsara el dinero. El juez falló a favor del ministro y recordó que “el pago oportuno e integral del salario no solo representa una contraprestación laboral, sino que se erige como una garantía instrumental para la subsistencia digna del trabajador y su núcleo familiar”.





















