El expectante encuentro entre el presidente Gustavo Petro y su homólogo en Estados Unidos, Donald Trump, que se llevará a cabo el próximo martes 3 de febrero, en la Casa Blanca, se ha llenado de incertidumbre, dudas y escenarios apocalípticos en materia diplomática por el cambio de tono que ha tenido en sus discursos más recientes el primer mandatario colombiano, que -fiel a su estilo- ha vuelto a disparar duras críticas frente a las políticas que se manejan en el seno del gobierno de Washington.
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La reunión entre el líder progresista y el empresario republicano, lograda por la labor silenciosa del embajador Daniel García-Peña, tiene como objetivo ponerle fin a la escalada verbal que ambos jefes de estado han tenido en los últimos tiempos, pero que se acrecentó luego de que la Casa Blanca incluyera al exalcalde de Bogotá en la Lista Clinton junto a su alfil más poderoso, Armando Benedetti, el ministro del Interior. Además, hubo recios señalamientos y acusaciones ligadas con el narcotráfico.
Maduro
Posteriormente, la tensa relación tocó un punto límite tras las reiteradas críticas de Trump contra Petro, quien cuestionó el operativo militar estadounidense que culminó con la captura en Caracas del presidente venezolano, Nicolás Maduro.
En aquellos días, Petro convocó marchas en todo el país en rechazo a las amenazas de Trump, quien lo acusó sin pruebas de ser un líder del narcotráfico y dijo que le parecería “bien” llevar a cabo una incursión militar en suelo colombiano similar a la realizada en Venezuela. Sin embargo, horas antes de dar un discurso en la Plaza de Bolívar, dialogó por primera vez con el magnate norteamericano para hacer las paces. La conversación, en teoría, surtió efecto. El presidente aceptó desescalar el lenguaje y velar por una relación más cordial con Estados Unidos; no obstante, en los últimos días volvió a atacar la administración norteamericana.
“Mi discurso inicial era una convocatoria a cómo teníamos que movernos como jaguar el día que Petro cayera en el Palacio cuidando la espada de Bolívar. Iba a invitar a todos los soldados de Colombia que, con permiso o sin permiso, llegaran con el fusil y las municiones para convertirse en guardias libertadoras”, dijo Petro en esta semana.
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La visa
En el mismo escenario, Petro cuestionó el hecho de que Estados Unidos le retirara la visa, tras un discurso improvisado a favor de la causa Palestina en septiembre pasado en Nueva York después de su participación en la Asamblea General de Naciones Unidas, para otorgársela ahora, previo a su viaje a Washington el domingo.
“Me quitaron la visa, ahora dicen que me la volvieron a poner. Entonces, ¿para qué me la quitaron? No sé si por un rato de manera definitiva, no sé. Ya sabremos del 3 de febrero”, indicó el mandatario.
Ese mismo día, pero en otro evento oficial, el mandatario señaló que Nicolás Maduro está secuestrado en Estados Unidos y lo “tienen que devolver (a Nicolás Maduro) y que lo juzgue un tribunal venezolano, no estadounidense”, una declaración que causó nuevas críticas por parte de la oposición y expertos en política exterior.
Gaviria
“La relación bilateral con los Estados Unidos atraviesa uno de sus momentos más delicados en décadas. Las tensiones acumuladas, las sanciones personales impuestas por ese gobierno y el deterioro del diálogo institucional han generado una crisis de confianza que afecta directamente la seguridad, la economía y la proyección internacional de Colombia”, le escribió César Gaviria, director del partido Liberal, a Petro.
“Como usted bien lo aprendió, la diplomacia no se ejerce mediante confrontaciones públicas, ni por redes sociales, ni por discursos callejeros, sino a través de canales institucionales, mensajes consistentes y objetivos verificables. Y no dudo que usted, en estos momentos, piensa de igual manera. Lo que usted va a acometer en una semana tiene una importancia excepcional y sus logros serán reconocidos por todos. No dudamos que Trump no dudará en presionarlo con una agenda precisa, que incluya claramente compromisos en extradición, fumigación y en endurecer lenguaje y tratamiento contra los grupos narcoterroristas”, agregó.
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En la misiva, el expresidente señaló que, más allá de ideologías, y de las presiones que pueda ejercer Trump, “la prioridad estratégica debe ser clara: rehabilitar la confianza con el principal socioeconómico y de seguridad del país, evitando confrontaciones innecesarias y privilegiar resultados concretos y expresamente buscados”.
Por su parte, la internacionalista Sandra Borda le pidió al presidente colombiano mayor coherencia en medio del restablecimiento de relaciones con Estados Unidos.
“Un día dice que las normas que no lo dejan reelegirse son irracionales, que la gente quiere que se quede. Al siguiente, patea con toda la fuerza de la que es capaz, el proceso de normalización de la relación con Estados Unidos. ¿No se está volviendo Petro un enemigo sólido de la candidatura de Cepeda?”, criticó la experta en política exterior.
Puede salir muy mal
A su turno, Cristian Rojas, docente de la universidad de La Sabana, aseguró que Petro en los últimos días “dijo muchas cosas extrañas, pero la referencia explícita a Maduro, pidiendo que lo devuelvan para ser juzgado en Venezuela, claramente va a generar molestia en el Departamento de Estado y en la Casa Blanca”.
“Habrá que ver qué consecuencias tiene respecto a la cita programada, pero en todo caso afectará la reunión, porque esta información, que es la más reciente, será lo que tendrán presente en el gobierno de EE. UU.”, advirtió.
“Es muy importante que en la reunión Gustavo Petro se centre en los temas bilaterales, en lo que importa para EE. UU. de parte de Colombia. Si quiere interferir en otros temas de la agenda de EE. UU. y se pone a hablar de la reconstrucción de Gaza o de la transición en Venezuela, eso sí compete a Colombia. Si empieza a tratar otros temas, como la transición energética global o la guerra en Ucrania, la reunión puede salir muy mal”, agregó.
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Los miedos de Petro
En Palacio corre el rumor de que Petro tema ser presa de los pantomimas de Trump en la Casa Blanca, donde la escena diplomática se convirtió en un escaparate de desplantes. Volodímir Zelenski fue blanco de reproches personales: desde cuestionamientos por su gratitud hasta burlas por su atuendo, lanzadas por Trump y su vicepresidente, JD Vance.
En otro frente, el canciller alemán Friedrich Merz terminó recibiendo una lección improvisada sobre el cierre de la Segunda Guerra Mundial, como si el pasado necesitara serle explicado. Y la perplejidad alcanzó al presidente sudafricano Cyril Ramaphosa cuando su par estadounidense ordenó apagar las luces para proyectar un video con el que Trump intentó sostener la idea de una persecución racial contra agricultores blancos.
“El presidente siempre ha tenido sus temores. Y de Trump no se sabe qué esperar. Ojalá todo resulte bien porque el país lo necesita. Petro tiene razón en sus críticas. Hay que marcar los límites, pero mejorar las formas”, explicó un integrante del Pacto Histórico a EL HERALDO.
Benedetti ya tiene visa diplomática a EE. UU.
Benedetti obtuvo esta semana luz verde para viajar a Estados Unidos a la reunión entre Trump y Petro.
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El aval se dio a conocer este viernes luego de que Estados Unidos le otorgara la visa diplomática al ministro del Interior tras ser incluido en la lista Clinton.
La relación de Colombia con Estados Unidos cumple este lunes un año de crisis por diferencias entre los mandatarios, que comenzaron cuando Petro no permitió la entrada al país de dos aviones con deportados de Estados Unidos alegando que no recibían un trato “digno”.
A partir de ese incidente, la tensión fue en aumento por críticas de Petro a Trump y viceversa.
Estados Unidos es el principal socio comercial de Colombia y el principal inversor extranjero en el país con 3.375 millones de dólares acumulados hasta el tercer trimestre de 2025, cifra que representa el 37 % del total recibido por el país, según la autoridad monetaria del Banco de la República.
La reconfiguración gradual de las maltrechas relaciones con EE. UU.
La relación entre Colombia y Estados Unidos no tendrá, al menos de inmediato, un borrón y cuenta nueva. Así lo anticipa la Cámara Colombo Americana (AmCham Colombia), que prevé una etapa de ajuste progresivo, lejos de un reinicio automático y más cercana a una recomposición basada en hechos concretos, decisiones pragmáticas y un escenario internacional cada vez menos predecible. El planteamiento fue expuesto por María Claudia Lacouture, presidenta del gremio, durante la presentación de las proyecciones sobre el vínculo bilateral.
Según AmCham Colombia, el contexto global de incertidumbre redefine la manera en que Washington se relaciona con sus socios. Más que un giro aislacionista, la política exterior estadounidense tendería a una actuación focalizada y orientada a resultados, con énfasis en relaciones bilaterales de carácter transaccional.
En este esquema, según la ejecutiva, “la cooperación ya no descansa en afinidades ideológicas ni en la tradición histórica, sino en la capacidad de demostrar avances, coordinar acciones y ofrecer previsibilidad”.
Lacouture subrayó que esta lógica transforma los acuerdos: dejan de ser compromisos estáticos para convertirse en entendimientos sujetos a desempeño, credibilidad y métricas claras.


