
Acostado en un catre y con las piernas entumecidas por la artritis, pero con una memoria lúcida, EL HERALDO encontró a Bernardo Ruiz Martínez, el último sobreviviente de la famosa Banda 20 de Julio de Repelón, desaparecida ya hace dos décadas. Tiene 88 años y pasa los días acompañado por su esposa María Torrenegra, con la que tuvo cuatro hijos, que a su vez le dieron 11 nietos, y de ellos nacieron seis biznietos. Vive en una humilde vivienda en el barrio La Fe de este Municipio.
Dice con la nostalgia de una época brillante, que eran 18 músicos todos muy alegres y nativos de esa localidad, a excepción de su último Director Daudiett Cantillo, natural de Santa Lucía. 'Recorrimos toda la Costa y gran parte del país, llevando nuestra música que producíamos con un sonido que más bien parecía orquestal, el fuerte era el fandango'.
Inicialmente la mayoría de los músicos pertenecían a la banda 13 de Junio de Repelón, pero en una fiesta que amenizaron en El Copey, Cesar, en 1970, formaron la Gran Banda del 20 de Julio. 'Era un nombre más sonoro, y nuevo, porque durante muchos años tocamos para la 13 de Junio, bautizada así por las fiestas patronales de San Antonio en nuestro pueblo', comentó.
Después de la gira por El Copey pensaron en hacer públicamente la presentación de la nueva banda. 'Llegamos a Repelón y enviamos a dos músicos a Barranquilla, a donde Milton Piropero Pérez, que era el locutor de moda; en el programa Aquí La Costa, de Radio Libertad, se hizo oficial el nombre 20 de Julio, tocamos unas piezas y la gente se preguntaba quiénes éramos, después se dieron cuenta que estábamos los mismos de la banda vieja, de ahí comenzó una temporada de gloria'.
No había festival, Carnaval o evento en la Costa y el país donde no se presentaran. Señala que al ritmo de los fandangos, corría el Ron Blanco. 'Amenizábamos de todo, hasta fiestas privadas', recuerda aún con un brillo en sus ojos.
La Banda de Repelón la integraron hombres de campo, que compartían las jornadas de azadón y machete con la música. 'En las noches, después de trabajar la agricultura, ensayaban las piezas que presentaban en las poblaciones donde los llamaban', sostuvo Mirna Cueto, hija de Pablo Cueto, el primer director del grupo.
Bernardo Ruiz interpretaba el barítono, instrumento que aún conserva y que dejó de tocar hace más de una década. 'Éramos una de las bandas musicales más grandes del país, caminamos toda Colombia, estuvimos en Paipa, en Bogotá, en los Carnavales de Barranquilla, en Baranoa, y donde quiera que había una fiesta siempre nos llamaban, estuvimos un poco de tiempo con esa fama, caminando por todas partes', señaló.
Con los años, los músicos de la agrupación fueron apartándose, unos por la edad, otros enfermaron y se fueron muriendo. De aquellos como testigo vivo queda Bernardo, también sobrevive Juan Barcasnegras, quien aunque integró la banda, tocaba para otras agrupaciones.
El último sepelio al que asistió fue al de Daudett Cantillo, hace unos dos años en Santa Lucía. Cantillo, que era saxofonista, no aguantó la muerte de su amigo Edilberto Cuy, uno de los mejores clarinetistas de la región, al día siguiente de sus honras fúnebres, el ex director de la 20 de Julio también falleció.
Ruiz dice que dejaron un legado para el folclor regional y un reconocimiento a Repelón.

Rodeado de su esposa, hijos, nietos y biznietos, Bernardo Ruiz pasa los días recordando su época de gloria, cuando interpretaba el barítono en el grupo.
Por Miguel Barrios


















