6:30 De la mañana, Portal de Soledad
Un buen porcentaje de los 110 mil usuarios que día a día convergen en las distintas estaciones del sistema de transporte masivo, Transmetro, lo aportan precisamente los habitantes de este municipio del área metropolitana. Cientos de usuarios bajan de los alimentadores azuzados por sus distintos afanes, se les puede ver correr, ir al trote, caminar e incluso dejar escapar uno que otro bostezo en medio de un caminar parsimonioso. Uno a uno acomodándose en las filas hasta la llegada de los buses que cubren las rutas troncales o express. El pequeño orden reinante se altera un poco y los estudiantes, oficinistas, trabajadores de todo tipo que a esa hora de la mañana se van movilizando bajo el mandato imperante de la prisa, enseñan sus modales y sus conocimientos de cultura ciudadana a la hora del arribo de los buses.
Una minoría, un grupo reducido fue el que mostró poco respeto por las normas básicas del buen comportamiento, evadiendo las filas y fomentando el desorden al abordar el bus. “Apenas llega el bus se forma el desorden, no hay respeto, la gente es arbitraria”, aseguró Saidy Ruiz, una joven que se dirigía hacia su lugar de trabajo al norte de la ciudad. “Todos quieren entrar al tiempo y empujan, lo pisan a uno y a esta hora mucho más”, indicó Miriam Zambrano una mujer trabajadora que hacía la fila bajo los grises muros del Portal de Soledad.
A propósito del incidente del martes pasado entre dos usuarios, uno de los cuales resultó herido luego de una fuerte discusión. EL HERALDO recorrió las estaciones de Transmetro para observar el comportamiento ciudadano.
Ruby Rubio, subgerente de Comunicación de Transmetro, explica que muchos usuarios aún no comprenden el concepto del transporte masivo, ya que esperan ir sentados y que el bus esté vacío. Por eso se detienen en la entrada de la puerta del bus.
Pese a las tensiones que se derivan debido al irrespeto de algunos usuarios irresponsables, esta vez no se presentaron discusiones ni conflictos. “Lo que pasa es que las personas que llegan de último quieren entrar enseguida y no respetan las filas”, afirmó, Patricia Mendoza.
La entrada al bus R1 es apretujada y atropellada, no faltan los empujones y los pisones, pero una vez dentro, la tranquilidad retorna mientras cada quien se acomoda.
Los usuarios viajan en silencio, tranquilos, sumidos en sus cavilaciones, uno que otro ciudadano se pega a su teléfono móvil mientras en cada estación sigue aumentando el número de pasajeros. El lleno total se alcanza a la altura de la estación Atlántico, los 160 pasajeros que es el tope máximo ya están copados. Apretados como sardinas, pero con aire acondicionado y ahorrando tiempo para llegar a sus destinos, los usuarios prefieren utilizar este sistema pese a las mínimas molestias.
7:30 de la noche, estación Joe Arroyo. En el ambiente se puede percibir cierta tensión indefinida. La gente rumora, grita, discute, las filas no están bien definidas y el afán es la premisa ¡No seas ‘conchudo’, haz la fila! Grita un usuario exaltado en medio del acelere. El retorno a casa luego de una larga jornada se convierte en una especie de relajo que se maneja bajo la consigna del que ‘corona’ es el más vivo. Las disputas por subir al bus al primero y conseguir un puesto o un lugar relativamente cómodo a esta hora del día es mucho más competida y con mayores revoluciones que en horas de la mañana.
Dilia Cahuana es de las que opina que,“ aquí son unos ‘animales’, no respetan si la persona es de la tercera edad, si está embarazada, lo que sea, esto es una empujadera, un relajo total, las sillas azules las cojen unos descarados que no respetan nada”, aseguró algo agitada.
Para subir al S1 que se dirige al sur de la ciudad hay que armarse de fuerza interior y tolerancia. “A pesar del desorden uno prefiere este servicio por que uno llega rápido a la casa y viaja fresco por el aire acondicionado”, aseguró Emiliano Moreno un usuario permanente de Transmetro.
Varios ciudadanos estuvieron de acuerdo en que se hace necesario un personal de la empresa que se encargue de velar porque se mantenga el orden en cada una de las estaciones y en las filas.
La empresa, a través de su área de comunicaciones explicó que en próximos días se estará implementando un cambio en la distribución de los puntos de acceso a los buses en la estación Joe Arroyo ya que al separar las filas se disminuye en un gran porcentaje la posibilidad de desórdenes.
Tener a un funcionario por fila vigilando el orden no es rentable financieramente para le empresa. Por ahora, los usuarios que sí saben comportarse tienen que ser muy tolerantes con aquellos pocos que no quieren asumir el comportamiento del nuevo ciudadano.
Por Carlos Polo

























