Compartir:

Al caminar por las calles de Barranquilla es común tropezarse con bongas gigantescas o imponentes árboles de roble morado o amarillo, que se convierten en los mejores aliados de los ciudadanos de a pie para mitigar las altas temperaturas, disfrutar de espacios más frescos y encontrar sombra en medio de las jornadas calurosas.

Detrás de ese paisaje urbano cada vez más verde existe una apuesta sostenida por la arborización y la recuperación ambiental de la ciudad, que dista mucho de las críticas hechas esta semana por el presidente Gustavo Petro.

En las últimas dos décadas, más de 2,5 millones de metros cuadrados de espacio público han sido recuperados en Barranquilla para el disfrute de las familias enteras, teniendo a los árboles como uno de los ejes fundamentales de esta transformación.

Cabe destacar que la encuesta Barranquilla Cómo Vamos registra un 77,9 % de satisfacción ciudadana con plazas, parques y zonas verdes, al tiempo que el 95 % de los barranquilleros reconoce que la recuperación y creación de parques mejoró el bienestar de sus familias.

En ese sentido, la siembra de más de 200 mil árboles y la consolidación de cinco bosques urbanos, priorizando especies nativas adaptadas al ecosistema del Caribe, han permitido la consolidación de la capital del Atlántico como un territorio amigable con el medio ambiente, una posición que se ha revalidado tanto a nivel nacional como internacional.

Durante seis años consecutivos, la Arenosa ha sido reconocida como ‘Ciudad Árbol del Mundo’, una distinción otorgada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Fundación Arbor Day a las urbes líderes en gestión y sostenibilidad del arbolado urbano.

A eso se suman distinciones como el Dubai International Best Practices Award for Sustainable Development, el World Green City Awards 2024, el Prize for Cities entregado por el WRI Ross Center for Sustainable Cities y el Generation Restoration Cities – Role Model City del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

“En Barranquilla entendimos hace muchos años que sembrar árboles es sembrar bienestar para nuestra gente. Esta es una ciudad más verde porque entendemos que el medioambiente es clave para su desarrollo y para el futuro de todos”, destacó recientemente el alcalde Alejandro Char frente a la importancia de este proceso.

Hoja de ruta clara

Uno de los pilares de esta estrategia ha sido el Manual de Silvicultura Urbana para Barranquilla, una hoja de ruta técnica que ha permitido definir las especies adecuadas para la arborización y orientar los lugares de siembra. Además, el documento plantea la incorporación de corredores ecológicos para facilitar el flujo de fauna y flora, fortalecer la conexión con los ecosistemas aledaños y articular estas acciones con las proyecciones de desarrollo de la ciudad.

“Esta guía es fundamental ya que elimina la improvisación en las decisiones de arborización y nos ayuda a garantizar que cada árbol sembrado responda a criterios biogeográficos, ecológicos y urbanos validados técnicamente”, aseguró Siembra Más, la entidad encargada de esta política pública, tras ser consultada por EL HERALDO.

En ese sentido, se recalcó que la selección de especies se basó en el contexto urbano, la función de adaptabilidad, la fauna asociada y el reconocimiento de las comunidades, “siendo un ejercicio que piensa en un arbolado futuro con mayor diversidad, más funcional y con menores problemas silviculturales”.

En la actualidad, el programa de arborización incluye nueve especies nativas de la región Caribe, tales como: Bursera simaruba (gumbo limbo), Ceiba pentandra (bonga), Coccoloba uvifera (uva playa), Conocarpus erectus (mangle zaragoza), Conocarpus erectus sericeus (mangle plateado), Cordia sebestena (san Joaquín), Hura crepitans (ceiba blanca), Tabebuia impetiginosa (roble morado) y Tabebuia chrysantha (roble amarillo).

Las especies nativas representan el 80 % de las utilizadas en el programa, por su mejor tasa de supervivencia, su valor para la fauna local y su aporte diferenciado a los servicios ecosistémicos de la ciudad”, agregó.

El impacto palpable

En la capital del Atlántico, la cobertura arbórea tiene un impacto “cuantificable” y “significativo” en la calidad del aire y la temperatura. En ese sentido, cada árbol adulto es capaz de capturar entre 30 y 50 kilogramos de dióxido de carbono (CO2) al año, al tiempo que logran retener entre 100 y 500 litros de agua lluvia, contribuyendo a reducir el riesgo de inundaciones y generar entre 20 y 100 metros cuadrados de sombra que disminuyen la sensación térmica hasta en 6 grados centígrados en su entorno inmediato.

Asimismo, a escala de ciudad, la cobertura arbórea puede reducir entre 3 y 4 grados la temperatura urbana percibida.

“Los árboles actúan como filtros atmosféricos al absorber contaminantes como dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno, monóxido de carbono y ozono, y fijan metales pesados en sus tejidos”, anotó el Distrito.

Es de anotar que, con base en estudios y evaluaciones realizadas con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud, se ha logrado detectar que la vegetación urbana de Barranquilla previene alrededor de 20 muertes prematuras al año, lo que genera un beneficio económico estimado en 9,5 millones de dólares, “evidenciando que la arborización es también una inversión en salud pública”.

“Este es un mecanismo de defensa frente al cambio climático”, sostienen los expertos

Para Hernando Bolívar Anillo, investigador de la Universidad Simón Bolívar, la importancia de escoger especies nativas para estos procesos de arborización se relaciona con su adaptación a las condiciones ambientales de la ciudad, siendo enfático en que forman parte del patrimonio ecológico.

“Lo ideal es escoger especies nativas que estén adaptadas las condiciones ambientales de la ciudad como altas temperaturas y bajas precipitaciones, pero que además el sistema radicular no genere daño a la infraestructura”, dijo.

El experto explicó que la arborización no solo se puede reducir a estética, puesto que es un “mecanismo de defensa” frente a efectos del cambio climático.

“Los árboles son importantes en la calidad del aire más allá de su producción de oxígeno, puesto que además actúan como biofiltros. Una función importante para ciudades como Barranquilla es la sombra natural que generan los árboles que pueden disminuir 5 grados la sensación térmica. Está sombra es fundamental para los peatones y ciclistas pues brindan confort térmico”, puntualizó.

Gumbo limbo - Bursera simaruba

El Heraldo. Árboles en Barranquilla.

Este árbol se caracteriza por su llamativa corteza rojiza y brillante, la cual se desprende en delgadas láminas. Destaca, además, por su gran capacidad de adaptación a diferentes climas y tipos de suelo. Sus frutos sirven de alimento para aves, mamíferos y otras especies silvestres. Además, especialistas resaltan su importancia ecológica debido a que contribuye a la recuperación de suelos degradados y hace parte fundamental de los bosques secos tropicales.

Ceiba bonga -Ceiba pentandra

El Heraldo. Árboles en Barranquilla.

Es un árbol de gran tamaño que puede superar los 60 metros de altura, originario de regiones de Centroamérica, Sudamérica y el Caribe. En zonas rurales suele utilizarse como cerca viva, para proporcionar sombra a cultivos y contribuir a la recuperación de suelos y la estabilización de cauces fluviales. Su relevancia cultural también quedó inmortalizada en la literatura, al ser una de las especies mencionadas por Gabriel García Márquez en la novela Cien años de soledad.

Uva playa - Coccoloba uvifera

El Heraldo. Árboles en Barranquilla.

Puede alcanzar alturas de hasta 15 metros y se caracteriza por un tronco fuerte acompañado de una copa amplia y redondeada. Sus hojas destacan por ser grandes, gruesas y de forma casi circular, con llamativas nervaduras de tonalidad rosada. Popularmente recibe el nombre de uva de playa debido a su alta capacidad para adaptarse y resistir la salinidad propia de los suelos cercanos al mar. También se destaca por su longevidad.

Mangle plateado - Conocarpus erectus sericeus

El Heraldo. Árboles en Barranquilla.

Especie ornamental reconocida por su llamativo follaje de tonalidades plateadas y su alta resistencia al sol y a las condiciones costeras. Puede cultivarse tanto como arbusto como árbol pequeño, adaptándose fácilmente a distintos espacios y diseños paisajísticos. Su copa compacta y el color singular de sus hojas lo convierten en una planta muy apreciada en jardines y zonas urbanas. Es una especie resistente y de bajo mantenimiento, ideal para climas cálidos y terrenos cercanos al mar.

Roble amarillo -Tabebuia chrysantha

El Heraldo. Árboles en Barranquilla.

Distinguido por su llamativa y hermosa floración. Alcanza hasta los 35 metros de altura y es originario de Venezuela y Colombia. Posee una madera dura y pesada, muy apreciada por su resistencia, además de una copa amplia que brinda sombra y valor ornamental a parques, avenidas y espacios públicos. También es conocido como araguaney, guayacán amarillo, cortés amarillo, flor amarillo guayacán, zapatillo, zapito, lapacho amarillo, cañahuate y tajibo.

Roble morado -Tabebuia impetiginosa

El Heraldo. Árboles en Barranquilla.

Considerado el árbol insignia de Barranquilla y una de las especies más representativas del paisaje urbano de la ciudad. Puede alcanzar hasta 30 metros de altura y se caracteriza por su floración en tonos rosados y lilas. Es una especie caducifolia, por lo que suele perder sus hojas antes de florecer, permitiendo que sus ramas se cubran completamente de flores y generen un paisaje de gran impacto visual. Sus flores atraen importantes polinizadores como las abejas.

Mangle zaragoza - Conocarpus erectus

El Heraldo. Árboles en Barranquilla.

Este árbol o arbusto se caracteriza por su copa densa y redondeada. Puede alcanzar entre 3 y 6 metros de altura y posee hojas gruesas y brillantes, además de pequeñas flores verdosas que se agrupan en estructuras semejantes a conos. Es una especie ampliamente adaptada a climas tropicales y subtropicales, tolerante tanto a la salinidad como a los suelos húmedos y arenosos, por lo que suele encontrarse en zonas cercanas al mar y ecosistemas de manglar.

San Joaquín - Cordia sebestena

El Heraldo. Árboles en Barranquilla.

Es una especie resistente a las sequías y tolerante a los suelos salinos, razón por la cual es frecuente en ciudades costeras del Caribe colombiano. Además, destaca por su floración prácticamente permanente durante todo el año, lo que la convierte en una de las especies más utilizadas con fines ornamentales en parques, avenidas y jardines. Sus flores y frutos pueden ser comestibles y sirven de alimento para diversas especies de insectos y aves, especialmente colibríes y abejas nativas.

Ceiba blanca -Hura crepitans

Árboles en Barranquilla.

Es un árbol imponente que puede alcanzar hasta 60 metros de altura y se distingue por su tronco cubierto de espinas agudas, especialmente en los ejemplares jóvenes. Se ha descrito como una especie de rápido crecimiento y alta resistencia a la sequía, capaz de desarrollarse en sabanas, bosques secos, bosques ribereños y zonas tropicales húmedas. Gracias a su porte y resistencia, es un árbol ampliamente cultivado en parques, plazas, jardines y avenidas.