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Lo que empezó como un pequeño negocio de azar ilegal, conocido como La Blanquita porque los talonarios del chance no tienen nombre ni logotipo que los identifique, hoy es un pulpo con extensos tentáculos que sobrepasan los límites de los sectores populares donde nació, para llegar, incluso, a los estratos más altos de Barranquilla.

El juego clandestino surgió hace apenas un año en el Centro y mercado público, y en poco tiempo amplió su cobertura a casi todos los barrios de la ciudad y a muchos municipios atlanticenses, con aproximadamente dos mil vendedores que se desplazan a pie, al parecer, sin ningún control de las autoridades.

Lo peligroso de estas apuestas es que 'atentan contra los ingresos de la salud, convirtiéndose en el mayor peligro para la población más pobre del Departamento, pues no cumplen con los aportes del 12% que establece la ley para el chance legal', indica Luis Fernando De la Peña, gerente de Edusuerte, entidad que regula los juegos de azar en el Atlántico.

Cifras alarmantes. Consultado por EL HERALDO, el gerente de Uniapuestas, Lisandro López Pastrana, reveló que en el último año las apuestas legales bajaron más de un 10% y, por ende, también las transferencias al sector salud, que en 2010 fueron de $10.362 millones 558 mil 160, informó De la Peña.

'Nosotros —señala— no creemos que la gente haya dejado de apostar, creemos más bien que ha sido desviada y manipulada por quienes venden estos juegos ilegales'.
'A veces las personas no piensan que dejando de apostar con las empresas legalmente establecidas, que han ganado públicamente unas concesiones, afectan los ingresos de la salud', dice López, quien manifiesta que el apoyo de la Policía para combatir a La Blanquita ha sido muy 'tímidamente'.

'Esta lucha contra la ilegalidad tiene que ser muy directa y con mucha fuerza para poder contrarrestarla. Hay un número considerable de personas que tienen ese negocio clandestino y operan casi libremente porque lo ofrecen ya no solamente en los estratos 1,2 y 3, sino en 4, 5 y 6, cosa que antes no sucedía'.

Asegura que el chance ilegal es tan evidente que los vendedores hacen sorteos públicamente, en cualquier esquina del mercado, y también juegan con los resultados de las loterías legales, aprovechando la coyuntura.

Por su parte, el gerente de Edusuerte considera que 'hace falta más compromiso de las autoridades competentes, como alcaldes municipales, Policía, fiscales y jueces, para acabar con el flagelo que tiene consecuencias nefastas para la población más necesitada del Departamento'.

'Pero —puntualiza— el principal control debe provenir del ciudadano. Que entienda que jugar La Blanquita es atentar contra su salud y la de su familia'.

AUMENTO DEL IVA.

Ley 1393 golpea al chance. El gerente de Edusuerte, Luis Fernando De la Peña, indica que la entrada en vigencia de la Ley 1393 de 2010 también ha influido en la considerable disminución de las ventas del concesionario (Uniapuestas), como consecuencia del aumento del IVA, que pasó del 5 al 16%.

'Este hecho generó inmediatamente un aumento del chance ilegal, conocido como ‘La Blanquita’. El problema hacia el futuro es que la Ley 1393 estableció la eliminación de los estudios de mercado, y los derechos de explotación del nuevo contrato de concesión se calculan con base en el promedio de los ingresos brutos del concesionario durante los dos últimos años del contrato vigente. Por eso ‘La Blanquita’ está atentando contra los ingresos de la salud para el próximo contrato.

Por Víctor Ovalle Gil
victor.ovalle@elheraldo.com.co