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La Guajira

Papayera Mix y el arte de traspasar la frontera con la música

Son cinco músicos venezolanos que llegaron a La Guajira con un instrumento musical con el que han recorrido la Costa. 

Sin trabajo y tristes, pero con muchas ilusiones llegaron a Colombia los integrantes de la Papayera Mix, agrupación de música popular venezolana, que les ha servido para sobrevivir en medio de todas las crisis.

En el país vecino dejaron a sus familias, pero con ellos trajeron sus instrumentos, los cuales se resisten a silenciarse, y en cambio han alegrado las calles de varias ciudades en este país.

Ellos son John Bravo, 24 años; Yolber Lizarzábal, 23; Víctor Oñate, 25; Miguel Peña, 30; y Jonathan Suárez, de 22.

John era albañil y los demás guardias de seguridad en Maracay, estado Aragua, donde se reunían los fines de semana para tocar en eventos, discotecas y fiestas.

Varios dictaban clases de música y lo tomaban más bien como un pasatiempo, pero ahora los ha salvado de la crisis y les ha ayudado a sobrevivir en nuestro país.

Pasaron de las melodías de la Billo’s Caracas Boys y Los Melódicos, a ritmos colombianos como el porro, la cumbia, la puya y el mapalé.

Algunas veces los contratan para reuniones privadas, como esta antes del aislamiento por covid-19. Cortesía

Los fueron aprendiendo poco a poco, oyendo muchas canciones, investigando, mirando videos y sobre todo ensayando muchas horas antes de salir a escena.

“Antes tocábamos lo que nosotros llamamos guaracha, pero al llegar aquí nos tocó aprender temas colombianos para complacer a los clientes”, explica John Bravo, quien toca el saxofón.

Los clientes de los que habla están en las calles, que se convirtieron en sus escenarios desde el 2017 cuando decidieron dejar atrás los problemas de su país y escudriñar dónde podrían cristalizar sus sueños.

Han recorrido Barranquilla, Cartagena, Riohacha, Maicao, Santa Marta, Bucaramanga, Pamplona, y ahora están en Medellín, donde esperan concretar sus anhelos de convertirse en una orquesta.  “Es nuestro sueño, esperamos lograrlo pronto”, dice John.

Mal trato

Los integrantes de la Papayera Mix afirman que están agradecidos con los colombianos, pero que algunas veces los han tratado mal y eso les causa mucho dolor.

“En todas las ciudades las personas se han portado muy bien con nosotros, pero hubo momentos en que nos hacían sentir mal, aunque eso pasaba rápido y nos animábamos entre nosotros”, añaden.

Aunque sus presentaciones son “a cielo abierto”, afirman que han sido muchas las personas que les han abierto las puertas de sus hogares para disfrutar de su música, para celebrar algún cumpleaños o simplemente para bailar.

“Nos brindaban una comida, alguna bebida, bailaban y eso nos gustaba mucho, lo que nos alentaba a seguir adelante”, afirma John.

Dice que en Barranquilla es donde les ha ido mejor, porque muchas personas además del dinero por sus presentaciones les daban mercados.

“Estábamos en plena cuarentena y nos tocó salir a las calles todos los días, muchos se detenían a escucharnos, nos ayudaban con dinero o con alimentos. Fue una época muy dura”, reconoce.

En La Guajira estuvieron cinco meses y, aunque les fue muy bien al principio, afirman que la situación se les complicó y tuvieron que irse a Medellín. 

Todos los días salen a comerse las calles con sus instrumentos; sin embargo, el resultado de su trabajo es incierto. Hay días en que se ganan $50 mil para cada uno, pero otros días solo se llevan entre $10 y 15 mil o hasta $5 mil.

“También hay días en que no ganamos nada, quedamos debiendo el transporte o nos toca irnos caminando hasta la casa, todo depende de la gente”.

“Estar lejos no es fácil”

A pesar de los momentos complicados que han tenido que vivir en Colombia, lo más difícil para ellos es estar lejos de sus familias.

En Venezuela dejaron a sus padres, hermanos, tíos, sobrinos y amigos, a quienes extrañan cada día.

“No es fácil estar por acá, lejos de todos, pero seguimos trabajando por ellos”, asegura Yolber.

Ahora esperan conseguir un empleo que les permita tener un ingreso fijo, para no estar con la zozobra todos los días de tener que reunir para el arriendo y la comida.

“Así también podremos ayudar a nuestras familias en Venezuela”, anota.

Mientras tanto seguirán en las calles, ahora de Medellín y quizás después en otra ciudad colombiana, ofreciendo su talento y su alegría.

“No nos rendimos, aquí seguimos dando la batalla, hasta que logremos nuestros sueños”, aseguran.

En plena pandemia no ha faltado el trabajo, dicen. Cortesía

Creciente migración

Según Migración Colombia, en nuestro país, hasta el 31 enero del 2021, había 1.742.927 ciudadanos venezolanos, los cuales 983.343 son irregulares, es decir el 54%.

Muchos de ellos son profesionales de distintas áreas, incluyendo la música.

Algunos trabajan en las calles como los de la Papayera Mix y otros han tenido la oportunidad de hacer parte de proyectos como el de la Fundación para la Integración Musical de Colombia, que ayuda a los migrantes y que está ubicada en Bogotá.

Todo comenzó en mayo de 2018, cuando un grupo de artistas y músicos venezolanos le hicieron homenaje póstumo al maestro José Antonio Abreu, fundador del sistema de orquestas infantiles y juveniles de Venezuela.

El evento se realizó en el centro de Bogotá, luego de lo cual comenzó a gestarse la Orquesta Binacional colombo-venezolana.

En el homenaje, un concierto sinfónico-coral, participaron unos 300 músicos de los dos países, bajo la dirección de los maestros Manuel López-Gómez (Venezuela) y Ricardo Jaramillo (Colombia).

Luego, y con la ayuda de 11 maestros colombo-venezolanos, nació la Fundación para la Integración Musical de Colombia, entidad sin ánimo de lucro que, según sus integrantes, trabaja para mejorar la calidad de vida de sus beneficiarios a través de la integración, capacitación, prevención y recuperación de niños y jóvenes, de todos los niveles sociales, por medio de la sensibilización artística y la difusión de la música.

Actualmente cuentan con el apoyo del Instituto Distrital de las Artes de Bogotá, Idartes, y Acnur.

De unos 20 o 30 que eran en el 2016, pasaron a tener unos 350 músicos en Bogotá y cerca de 1.000 en otras ciudades del país.

La fundación brinda ayuda social, educación, atención humanitaria, capacitación musical, ayuda médica y sicológica.

De ella hacen parte músicos con un alto nivel profesional y musical, que integraban importantes agrupaciones, conjuntos y orquestas venezolanas.

“El 17 de diciembre se ofreció un concierto al que asistió la alcaldesa en el que se presentó música decembrina venezolana tradicional: la gaita, que es el equivalente a los villancicos. Hicimos 50 conciertos con 30 agrupaciones”, aseguró Álvaro Carrillo, miembro de la fundación en un artículo de Idartes.

Otro ejemplo de integración entre músicos venezolanos y colombianos se dio en agosto del 2019, en el Teatro Metropolitano de Medellín, escenario  del XV Concierto de Temporada de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Eafit, en el que participó la Orquesta Filarmonía Gran Colombia, una agrupación de migrantes venezolanos radicados en Medellín.

Pero con todos los sinsabores de las actuales circunstancias, los artistas de Papayera Mix confirman que la música es capaz de traspasar las fronteras.

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