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123RF y Facebook
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Pandillas 2.0: vidas delictivas retratadas en redes sociales

Investigadores aseguran que las redes sociales son herramientas de registro y expansión de la delincuencia como una “contracultura”.

Alejandriitho Álvarez tiene 1.067 amigos en Facebook. Con ellos se conecta para compartir las fotos de un cumpleaños, un paseo de olla, un machete o la navaja. De la piscina, la botella de guaro y el revólver hechizo. La ecografía del bebé, el “porro” y el tatuaje del muslo izquierdo, el del antebrazo o el del pecho. O de cualquier otro “rayón”.

Lo que para algunos pueda parecer “escandaloso” es lo más normal –y lo más comentado– de las biografías de Facebook de cientos de adolescentes de sectores populares de Barranquilla y su área metropolitana. Eso sí, no puede faltar la foto con el combo o la pandilla en el territorio. Mostrando los que son y en memoria de los que estuvieron.

En su perfil, Alejandriitho tiene junto a su nombre la etiqueta de “Los Nueve Nueve”, igual que otra decena de adolescentes en Facebook. Según el investigador social y experto en seguridad Arturo García Medrano, ese sería el nombre de su pandilla y, para ellos, las redes sociales no son solo un álbum digital de recuerdos.

“Hoy no podemos solo hablar de que tenemos un pandillismo físico que se expresa en acciones sociales; sino que tenemos un pandillismo que está creciendo y multiplicándose virtualmente (...) Generalmente utilizan grupos y perfiles en Facebook en donde invitan a jóvenes a ser parte (de su pandilla), para organizar reuniones, convocar citas y se ponen en contacto con personas que empiezan a ofrecerles drogas o algo que les interese”, resumió García Medrano, en diálogo con EL HERALDO.

Aclaró que “Los Nueve Nueve” no son los únicos “alumnos de la delincuencia” en la mencionada red social. De hecho, tan solo entre los amigos virtuales de Alejandriitho se pueden identificar otras pandillas de sectores populares de Barranquilla, Soledad y Malambo.

“Los Lunáticos del Bosque”, “Los Pitufos” (PTF), “Los 25”, “Los Chicos Serios”, “Los Besa Rico”, “Los PVC de Sourdis” o los de Las Canales, “Los Paiwaratos de Sourdis”, “Las Santa Diabla de Rebolo”, “Los Repelentes”, “Los Menores del Callejón” –o los del Bosque, del Páramo o la 18–, “Las Divas del Bosque”, “Los Más Buscados de Las Tablitas”, “Los Pisa Cara”, “Los Terribles” y al menos otras 17 pandillas más pudo identificar EL HERALDO, a partir de la investigación de García Medrano en Facebook.

Basta con poner uno de estos nombres e ingresar a un perfil para ver cómo se despliega una oda a la delincuencia justo en el seno de la juventud de la cuarta ciudad más importante de Colombia.

Identidad contracultural

Según García Medrano, “estamos enfrentando un proyecto de muerte” que parte de la elaboración de una red delincuencial en la mayor red social del mundo. Ello se desarrolla a partir de varios factores sociales, culturales y circunstanciales, que propician el establecimiento de identidades e ideologías que se reflejan en un lenguaje físico y textual muy evidente.

“Esto encierra tres aspectos básicos estratégicos. El primero es la contracultura, es decir, la descomposición de las raíces culturales e históricas de la región Caribe”, explicó García Medrano, asegurando que ello va ligado a un segundo aspecto, que es “la utilización indebida de la cultura picoteril”, pues cada pandilla suele estar asociada a un ‘Dj’ y un picó.

Un tercer aspecto importante en el comportamiento de las pandillas en sus redes sociales es la marcación de territorio. “Cada agrupación marca la zona en la que opera y esto está evidenciado en fotografías de las firmas de los combos hechas en las paredes de los alrededores de las instituciones educativas o en el interior de estas (baños, salones y pupitres), en establecimientos comerciales de calles y carreras principales, y en los callejones de los barrios”.

También son recurrentes símbolos de armas, irreverencia y poder  con una mano, en la otra un arma, una botella de licor o un “cigarro”, el mentón levantado, las rodillas dobladas y, dependiendo del caso, el pecho descubierto.  Así suelen ser las poses en las fotografías de adolescentes hombres y mujeres que hacen parte de alguna pandilla.

También utilizan un lenguaje cifrado para incitar enfrentamientos o comentar el accionar violento y delictivo de sus miembros.

El investigador aseguró que lo más preocupante es que así, con una identidad bien marcada, las pandillas se dividen en microagrupaciones que se constituyen en multiplicadoras del fenómeno del pandillismo en la ciudad.

“Solo una persona como “Alejandriitho” tiene más de  1.600 “amigos” en los que puede influenciar las mismas conductas antisociales que él y su combo puedan estar desarrollando”, destacó.

Sobre este aspecto aseguró que una de las cosas que genera simpatía y asociación son las fotografías e ilustraciones de mafiosos y criminales reconocidos, como Pablo Escobar, y memes o imágenes de telenovelas y series relacionadas con el narcotráfico y la delincuencia.

En las redes sociales, los miembros de las pandillas comparten fotos con armas y drogas, y usan un lenguaje cifrado para comentar sus enfrentamientos.

¿Arma de doble filo?

Si bien poco se habla del tema, esta realidad digital no es ajena a las autoridades. EL HERALDO dialogó con una investigadora de la Fiscalía que explicó que a lo largo de los últimos años han venido identificando actores delincuenciales en la ciudad a partir de investigaciones y trabajo encubierto en las redes sociales.

“Ellos dejan su rastro en redes sociales, pues muestran su día a día y todo lo que van haciendo, sea lícito o no. Ellos mismos identifican sus hechos delictivos”, explicó la investigadora, tomando como ejemplo el caso de alias Pupileto, que compartía en su Facebook las fotos de los lujos que se costeaba con dinero hurtado.

Así mismo, dijo que las pandillas también usan esta herramienta para organizar fiestas que son la fachada perfecta para el expendio de drogas de organizaciones delincuenciales más grandes, pero que ello lo realizan, sobre todo, en grupos cerrados.

“Es necesario hacer un llamado a los padres y adultos responsables para el control del uso de redes sociales en los menores, pues la delincuencia no solo utiliza esta herramienta para la expansión del pandillismo, también para el narcomenudeo y para realizar diferentes tipos de extorsión y de abuso”, determinó la funcionaria.

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